25 sept. 2013

Te hablo de una casa ... descascarillada bajo la lluvia

TRISTEZA RAZONABLE

Hablo contigo mi amor,

te hablo de una casa que he visto al pasar por la calle, por la Moselstrasse, descascarillada bajo la lluvia,

 

o de cómo a veces me quedo sentado

mirando sin ver, o de qué extraños los pájaros.

 

Te hablo, fruta aún madura, o hablo para mí,

imagino tu cuerpo que se va aquietando poco a poco mientras coloco en una jarra sin agua unas ramas de olivo que desde hace tres años se resisten a secarse del todo.

 

No significa nada,

ni tampoco la casa descascarillada de la Moselstrasse bajo la lluvia significa nada, ni el lento deterioro, pero todo es extraño como pájaros.

 

Recuerdo personajes de Friedenau

como dos señoras maduritas que apreciaron en mí simpatía y me preguntaron donde vivía. Les contesté con rapidez: en Fregestrasse. Y al ver el brillo en sus ojos, añadí: "drei und dreizig" (33 en alemán).

 

Recuerdo la vecina de arriba que ya caminaba con la ayuda de un enorme balón de plástico. Se entretenía hablando por teléfono y pasando pantallas de ordenador. Extraña como pájaros.

 

Eran casi ancianas también,

en su vacío antes de su última cena; mi vacío es este tiempo que se extiende reflejado en los otros, su envejecer, su fealdad es la mía.

 

Te hablo mi amor,

pero sólo puedo hablarme, he sentido por ti el rencor que sentimos hacia los que hemos amado; ahora mi alma está tranquila, miro al vacío, te oigo dentro de mí.

 

O de pronto paseo

cerca del puente de Vallcarca ese que tú conoces bien, con los auriculares puestos simulando que hablo por teléfono para que no crean que he enloquecido y que escucho música, y, siento una alegría difícil de explicar.

 

La alegría es misteriosa

y extraña como pájaros, extrema como un chaparrón, la tristeza, en cambio, perenne, solapada en todo caso, razonable siempre.

 

Te hablo a ti mi amor

                                                   Johann R. Bach

No hay comentarios:

Publicar un comentario