22 ago. 2014

¿Tan engreído eres que te sorprende mi comportamiento?


¡PETRÓLEO!
¿A TIEMPO DE HUIR DE LAS ISLAS?

Apoyo el oído en la tierra
y como en una vía de tren oigo el trepidar de las asambleas de Tinieblas. Allí, lo sé,

algunos políticos están molestos
por las cosas que escribo.

Volveré a escribir
estas cosas dentro de un millón de años; desde un planeta lejano situado en el Séptimo Cielo; seguiré insistiendo

sentado en mi pobre cuerpo.

Ahora tendría que cruzar el río,
ese río navegado por una barca, la barca de Caronte, pero después de haberlo cruzado anteriormente seis veces,

esta vez el archipiélago me ha hecho que sí
con la cabeza y parece que se dispone a hablar. Le he preguntado el precio del viaje.

Éste es –me dice
y con el remo empieza a golpearme.

¿Tan engreído eres  
que te sorprende mi comportamiento?

¡Resucita! ¡Resucita!
Pues necesito que revivas para seguir golpeándote -me decía mostrándome un resentimiento incurable.

¡Vuelve a Góngora
para encontrar amatistas y oro!

Escucha el suspiro de Las Islas
a través de las tierras volcánicas y la mar. No es un suspiro, es el grito de libertad de José Martí que va a despertar y el sensible canto de Verdaguer a la durmiente Atlántida.

                                                                 Johann R. Bach



Al nacer en Cadaqués no partías de cero.

NACER EN CADAQUÉS

Al nacer en Cadaqués no partías de cero.
Cuando naciste tus hermanos ya hablaban, andaban y jugaban en la arena, justo enfrente de casa, remojándose los pies en agua de mar.

Tu hermano ya hablaba dos lenguas,

tu hermana sólo una,
pues aún no iba a la escuela. Acompañaba a tu madre en los quehaceres de la casa y cuidaba de ti peinándote el cabello de tantas formas

como caras tiene un poliedro.

Tu punto de partida no era cero;
el humilde refugio de pescadores era la casa donde se estrellaba la tramontana y el mar acababa siempre acariciando

hasta el dintel de la puerta

como si buscase lavarte los pies.
El mar, ese inmenso depósito hilvanado con fuertes rocas y con suaves arenas, lleno de luz, agua y sal de vida,

sabía que tenías alma de princesa;

te respetaba, calmando a Neptuno,
cuando cogida de la mano de tus hermanos aprendías a caminar entre sargos, percas y rojo-amarillentos serranos

con las primeras palabras de la sirenas.

Junto a conchas sonrosadas,
granadas y membrillos, con los primeros y alegres estremecimientos, tíos y primos vaciaban el aceite en enormes tinajas y en un suelo cubierto con un mantel de viñas,

tapaban con tomillo y romero
los humos de cordero asado.

Esa luz y ese olor
del universo mediterráneo, que sueñas como bueno es la mayor de las herencias deseables.

Al nacer en Cadaqués no partías de cero.

                                                                   Johann R. Bach

COMENTARIO DE KARLA

Esa bella infancia que marcó una meta en la vida. Por ella sabes lo que es partir de algo más que cero, lo que es admirar y querer lo humilde de la vida, la belleza pura de lo que te rodea.... Querer en primera persona deseando el bien a los que tocas.
Puro efluvio de Cadaqués.


21 ago. 2014

¡Por fin! Una multitud con su propia palabra llovida; húmedo el tendón, el seso vivo en el vivo espesor del número.

LA ESPUMA DE UNA OLA SEÑAL DEL SIGLO

       

Desde el fondo del mar

subió una voz. Echada en espuma a los cielos fue la señal

 

¡Por fin!

 

Una multitud

con su propia palabra llovida; húmedo el tendón, el seso vivo en el vivo espesor del número.

 

Densa como los número reales

clamando con una sola voz.

 

Ya no se trata de la belleza de dos niños

que hablan mientras otro llora a lo lejos.

 

Canciones de amor

en dos millones de bocas dirigiéndose a todos, a todos aquellos que aún duermen.

 

Es una imagen elevada

por un canto entusiasta de alegría.

 

Ya me había cansado

de usar palabras como pelvis, encía, tiroides, circunvolución del hipocampo y jugar con conceptos algo-neuro-distróficos.

 

Ahora me siento más a gusto

entre millones de flores cicatrizantes: azucenas, ranúnculos, árnicas, caléndulas, bellis perennis, girasoles…

 

Todas ellas de la familia de las margaritas

se han levantado contra las humillaciones -cada una con su propio idioma- y queriendo tomar el cielo por asalto gritan:

 

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

 

                                                          Johann R. Bach

 

¿Quién sabe si por los cielos has de volver como yo: cómo con las dos manos yo te besé?

A LORENA

 

Hola mi amor

no te hagas mala sangre por haberte dedicado un blues y hazte, cuando vayas a la playa un mar de sangre natural.

 

Sólo hace un año

que mis válvulas empezaron a fallar cuando saliste de mi corazón.

 

Me dices que lloras

con profusión a través de tus grandes y simétricos ojos, con la boca apretada por la rabia, por haberme alejado de tu lado.

 

Deja de apretar tu labio

pues se te va adelgazar aún más y tu código de barras podría aumentar.

 

Hazme el favor,

busca una boca simple para besarme, para mirarme, para cubrirme de sonrisas.

 

Si no puedes sal de mí.

 

Como un humo sal de mí.

Tengo frío y ya no tengo el fuego de tu voz. Siéntate sobre la misma línea del Ecuador,

 

en las nubes sin agua,

que me acompañan y lánzame la luz de todo tu bello país de forma que nunca pueda decirte adiós.

 

¿Quién sabe si por los cielos

has de volver como yo: cómo con las dos manos yo te besé?

 

Hazte Lorena por dios,

si vas al mar, un cuerpo de sangre natural, pues los mortales encajamos mal con una diosa del amor.

 

                                                             Johann R. Bach

20 ago. 2014

Bajo la Gran Luna Plateada le acarició su pelo y ató sus arterias como trenzas diabólicas.

MAGIA BAJO LA GRAN LUNA PLATEADA

¡Qué mano tan suave
y diestra debió haber sido!

La noche había completado
la mitad de su recorrido. En ese mismo instante el enjambre de los cielos iba a caber enteramente en su mirada.

La vio, primera y única,
hembra divina en las revueltas esferas.

Desgarró su vestidura de infinito:
desnuda la restituyó a la tierra. El humus impregnado de raíces de romero y lavanda llegó a todas partes.

Bajo la Gran Luna Plateada
le acarició su pelo y ató sus arterias como trenzas diabólicas.

Le cantó en su oído y
escuchó su voz perderse en la concha marina de su cuerpo.

                                                                Johann R. Bach

Los habitantes de estas cumbres, devotos de La Osa Mayor, ya hemos arrastrado noventa y dos años de promedio de nuestras vidas”.

MARIBEL Y LA EXTRAÑA CIENCIA
(Keratom? Nein! Danke)

Ayer estuve en un pequeño pueblo de montaña.

Estaba admirado
que no hubiera máquinas de segar. Ni tractores ni motosierras rompían el aire. Ni siquiera aparatos minúsculos de cocina perturbaban a aquellos habitantes curtidos por el sol.

Sabía, sí,
que se comunicaban con otras personas del pueblo contiguo. Y con las campanas que estaban bajo el agua del pantano que había inundado un tercer pueblo.

Silvestre, padre de mi amiga Maribel, me explicó:
"A medida que crecía nuestra agricultura y ganadería los aparatos se redujeron y las pilas con altos contenidos de metales pesados fueron desechadas".

"Dejamos de ser clientes interesantes
para las fábricas situadas a miles de kilómetros".

"La cosa llegó hasta tal punto
que llegamos a absorber todas las funciones de las máquinas. Cuando conseguimos ser dueños de nuestras actividades comerciales".

"Los domesticados ministros,
hechos a base de bultos de grasa con ojos, aceptaron la eliminación de nuestros pueblos y ahogaron nuestras casas y nuestra lengua bajo el pantano".

"Pero de la misma manera
que una flor refleja otra que está al otro lado del pantano, con nuestro lenguaje de signos

escribimos en la pizarra del cielo,
a la velocidad de nuestros sueños, echados entre la vida y la muerte en la más pura exaltación de la agonía,

todo lo que ha de venir
y esperamos, como cada tarde,  sentados a la puerta de nuestras casas a que el sol nos haga una señal".

Los habitantes de estas cumbres,
devotos de La Osa Mayor, ya hemos arrastrado noventa y dos años de promedio de nuestras vidas".

¡Magnífico promedio! Exclamé.

Silvestre -el cartero del lugar-
me miró asombrándose de mi halago y con tranquilidad pasmosa me respondió:

"Falta ya menos
para el gran lecho de la mierda y el gusano. En estos pueblos hace tiempo ya que hemos colgado en los árboles nuestras sombras".

Silvestre se levantó –no sin dificultades-,
acercó su rostro al mío despacio, se puso frente a mí. Lo miré a los ojos.

Su cara como una lamina de hueso
llena de extraños dibujitos era seca como un horror.

¿No había nadie en aquel mundo
capaz de oponerse a la construcción de una central nuclear junto al pantano?

Caminé como pude
hasta alcanzar la carretera que serpenteando solitaria aquellas montañas parecía no oír mis gritos:

¡Maribel!¡Maribel!
¡Hasta aquí arriba ha llegado tu ciencia! ¡Eres grande Maribel!

                                                                     Johann R. Bach

COMENTARIO DE LEO P. HERMES

Hoy estoy más prisionero del oscuro espacio
que el día en el que el hombre creó a Dios y éste se puso a engendrar sus criaturas.

Hoy que ignoro
cómo las galaxias fabrican el universo y cómo amplían continuamente las salas que las contienen,

hoy que sé algo
acerca de la célula y el sodio que la alimenta y algo acerca del átomo como lo concibieron Sócrates y Heráclito;

hoy que algo sé –gracias a Kant-
sobre el nacimiento de nuestro sistema solar siguiendo las mismas observaciones de Eratóstenes;

Hoy me muevo
más que nunca dentro la oscuridad cuando descubro que los misterios esenciales no dejarán de serlo diga lo que diga Maribel o

esos desalmados científicos
que lo único que quieren es construir bombas atómicas baratas.

Los misterios esenciales
no dejarán de serlo porque son parte indisoluble de “eso” donde el silencio hace nacer sus propias criaturas.


                                                                                    Leo P. Hermes

19 ago. 2014

para que no lo sepas me voy a morir. Mi pena, mucho más dolorosa que el fuego en este Infierno, es la envidia que siento

TIEMPO PARA VIUDAS
                        
En la necesidad de olvido
buscabas el fantasma del muerto como amante. Rezabas, rezabas hasta que se gastaban sus apariciones.

Un sueño interpreta a la viuda
y, sin embargo no estabas segura de comprenderlo.

Justo a los dos años de enviudar,
notas como alguien o algo se te acerca por detrás y te susurró al oído: "no lo escribas, es una historia humillante mí, en el centro del infierno hay una puerta, pero

para que no lo sepas
me voy a morir. Mi pena, mucho más dolorosa que el fuego en este Infierno, es

la envidia que siento
por aquél que supo inocularte, ante la incredulidad de mis ojos, la ternura de los locos y la dulzura de todos los idos de este mundo".

"Ahora cambiaría mi nariz
por dos olfatos y toda la música del mundo por tus silencios y tus ruidos y por volver a a sentir la caricia

de mi cara al crecer junto a tu boca;

volvería al mundo de los vivos
aunque fuera sólo para oír tu paladar y volver a oír el violín de tu aliento…

pero por favor… no lo escribas".

                                          Johann R. Bach

EL COMENTARIO DE PATRICIA

Has dicho tantas veces me voy a morir, que me has hecho pensar....

Lo tuyo lo mides en números y yo te diré que tengo tantas cartas como tú para jugar a ese juego.

Me puede dar desde un infarto, hasta la locura de irme por mis propios medios... no se sabe cuando la ruleta de la barca va a ayudarte a cruzar el mundo paralelo.

Lo que está claro, es que no existe edad para ello. Solo segundos finitos. ¿Quién me lloraría entonces? ¿Quién recordaría mi alma?

Solo sé que una vez me visitó la muerte
y la dejé pasar. Seguramente decidió que no era el momento....

....y que no todo el que quiere consigue marcharse sin dificultad cuando lo decide.

Como el precipitado de un séptimo por el cual no se daba un duro porque cuando llegó sangraba a litros por el recto. O el que se disparó con un arpón en las sienes y salió vivito y coleando...

En otros casos la muerte aparece cuando menos lo imaginas, sin dar tiempo ni lugar a despedirte.


COMENTARIO DE BÁRBARA

A veces nos cuentas o te asombras del efecto que hacen tus escritos, y,  que no sabes por qué algunos lectores personalizamos tu poesía, y yo te diré el porqué hasta donde yo sé :

porque nos vemos a través de tu tinta y coinciden a veces tal fielmente tantas cosas de las que tu dices...

Eres como el actor que es tan bueno en su actuar, que su realidad la creemos como si fuese su ficción....es decir, eres tan buen escritor que lo que dices cada una de nosotras te lo creemos como si fuese única y exclusivamente para nosotras.


Es una adulación por mi parte.... y me muero de ganas de que algún día me leas algo de " los escritos de tu baúl"... que para mí ya tienen ese nombre.

“has cambiado en las maneras, que ahora son las de un señor que nació entre las sedas de una noble cuna”.

BLUES DEL DR. HOUSE

Si crees que a algunas mujeres
no les basta tu amor prueba a ser correcto, a cumplir con lo mínimo. No recordarán de qué color tienes los ojos o lo que les has susurrado al oído.

No recordarán como ahogaban sus gritos,
a oscuras, en la butaca forrada de pana de un cine, pero felicítalas por su cumpleaños y diles que se ven muy bien, que los años no dejan huella en sus rostros.

A diferencia de la mujer enamorada
volverán a apreciar aquellos momentos en que simplemente nos conformábamos con unas horas de charla, con un refresco en las manos…
con un baile bajo una luz intensa.

Hay que admitir que la fidelidad
de cualquier clase, probablemente, es mejor que la indiferencia de las aceras vacías.

Y entonces uno se vuelve a asombrar,
cuando después de un día duro en el que ya sólo se puede oír la música de fondo de la radio,

como en un blues de medianoche,
de que fue agradable haber vivido aquellos latidos intensos, bellísimos;

saca del cajón de la mesita de noche
una de aquellas novelas cargadas con dinamita pura y lee unas palabras subrayadas –por ti- en rojo:

"Se hace caprichosa la noche
mientras la luna ya hace rato que se ha encendido. Tan solo tú suenas en mi melodía… en el suspiro del misterio de la especie..."

"En la soledad de mi silencio pesa
el emblema de tus labios y tu sonrisa. No, no estoy solo… Tu sombra, entre los dioses de la plácida ternura sigue aquí".

Son bonitas esas novelas.
Ahora que ya han desaparecido los cuartos de luna de su piel me basta que me diga galanterías típicas de novela como por ejemplo:

"Sigues siendo muy atractivo,
aunque de una belleza diferente, menos infantil, más consciente i contenida".

"has cambiado en las maneras,
que ahora son las de un señor que nació entre las sedas de una noble cuna".

Todo es como un agrio blues de mínimos.

      Johann R. Bach


DECLARACIÓN DE AMOR DE KARLA

En tu vida de amante querido Dr. House, muchos tropiezos has dado, y algunos muy dulces que son recordados en tu gran subconsciente...

Bellas mujeres que rodearon y rodean tu vida. Unas se dejan querer presas de ansias de poder, otras ven un bello juego en tí, otras te adoran y no pueden comprenderte, y algunas te comprenden y no pueden adorarte...

Soy uno de tus tropiezos que te idolatra egoístamente para sí, porque en ti la belleza es humilde, la isla de tus ojos sencillamente verdadera. Y porque si te conociera en persona no estaría tan pegada a ti como lo he estado a la pantalla, porque no te creería real.

Los trocitos de tu vida forman parte de la mía y es increíble lo bien que conecto con tu Dios...

No me gustaría ser otra desconocida escrita en el hermoso papel de tus labios, porque me siento un solo cuerpo contigo, un solo arte dibujado entre tus abrazos.

Eres una esperanza de que el amor existe dentro del embrollo de los hospitales, y que enamorarse no es un reto tan difícil en el camino del personal de los sanitarios...

¿Te gustaría que te dijera alguna vez que piso las huellas dejadas por tus delicados pies en la tierra, que sigo tu estela dejada en el universo flotante de tus películas, que respiro tus pulmones en el vacio de tu vuelo, que aspiro aromas que eternizan tu vida más allá del mundo del jazz?...

Soy yo, no te asustes, mi fantasma te persigue besando tus sueños, y tus cansancios, besando tus risas, tus llantos, tus alegrías y tus múltiplos enfados...


un poco loca pero no puedo dejar de amarte tanto!!

18 ago. 2014

Las tormentas ... no me han dejado a menudo otra mesa de trabajo para escribir que el escollo de mi naufragio.

ÚLTIMOS ESCRITOS

 

A ti, mi amor, también te ha de llegar

un momento en la vida en que serás una extranjera entre la gente que te rodea. Nadie aplaudirá el que hayas dormido sobre la tierra que ahora pisan tus hijos.

 

Nadie agradecerá los esfuerzos

hechos para hollar la senda que ellos han de seguir.

 

Imagino el vértigo que debes sentir

ahora al lanzar miradas al pasado desde esa tumultuosa fiesta de tus recuerdos ese mundo desconocido por todos en el que nuestra imaginación jamás puede llegar a recrearse.

 

Yo ya estoy, mi amor, confinado,

en mi jaula de oro, a pensión completa, de incógnito, a salvo de las miradas de antiguos adversarios vencidos, familiares y amigos.

 

Mesa, cama y tinta en abundancia

bastan a mi espíritu que está en vela, que toma el bolígrafo para que comparezcan mis horas pasadas.

 

El balcón abierto de par en par

me permite asomarme a la calle como se contempla la luz serena que ilumina un cuadro de terrazas abarrotadas. El aroma del café mezclado con risas y tabaco sube a hacer compañía a los alegres helechos y a mí mismo.

 

Salgo sólo por mañana a tomar un café.

En el bar todos me saludan don los honores del primer cliente del día; por la noche, cada vez menos: los que me ven a la luz del día, se comportan como un caballo asustadizo que no responde al freno de la boca.

 

Es el fruto de la incoherencia de mi destino.

Las tormentas, sobre todo en mis mejores momentos lúcidos, no me han dejado a menudo otra mesa de trabajo para escribir que el escollo de mi naufragio.

 

Yo no necesito culminar

con mis últimos escritos una obra como pretendidamente lo han de hacer los escritores. No necesito releerme en busca de un ritmo más vivo o temperado, de un andamiaje más firme, de una acuñación más precisa.

 

Sólo necesito, mi amor,

que me ayudes a explicar que me dediqué a escribir porque intentando ser como los otros fracasé y, que, parafraseando a Rilke, sólo tú fuiste real.

                                                                Johann R. Bach 

17 ago. 2014

Hemos cambiado nuestro destino de ángeles por un mal oficio de mercaderes.

PARA LOS INCONFORMISTAS

Hemos cambiado
nuestro destino de ángeles por un mal oficio de mercaderes.

Me hubiera gustado escribir
al pie de la estatua de sal de Loth: "Los muros son infinitos. Detrás de este cielo aparentemente comienza el Inframundo y una dolorosa felicidad.

Bésame.
No en la boca, sino como lo haría Hamlet: en la calavera.

La cama era blanda.
Su corazón duro. ¿Qué final se podía esperar?

Cariñoso. Dulce. Amoroso.
Serafines que probablemente existieron y de los cuales parece que se han borrado sus huellas, aunque no todas. Existen Dulcenombres y Amadores.

Cuando mi marido murió,
a los cincuenta años, nació su olvido.

Subí varios pisos
en el castillo de mis ambiciones. Entonces cansado busqué un rincón junto a la cocina del último piso para dormir. Los ángeles me contestaron: "estás aún en los sótanos".

De noche soñaba
que me caía en un abismo sin fondo. Tuve que aprender a no soñar dormido.

En el último árbol
del bosque se halla el fruto prohibido: el más deseado.

Una porción de mi voz,
el blanco volumen del aliento es aún un desconocido para mí.

Del vientre al alma,
como después de vomitar leche, una sola agonía.

Hace tiempo,
desde las estrellas, cayó la noche y con ella descendió Lucifer. Con un dedo me tapa la lengua y sólo me deja protestar por escrito.

… Mañana más…

                                                           Johann R. Bach

¡Ay Corazón de alas! ¡Grito de luz en el final de la noche!

¡BUENOS DIAS!

¡Buenos días!

Me desperezo y pienso
que salgo del sueño y del barro y así llego al cuerpo.

Mis músculos
escasos de grasa son como cuerdas oscuras: pican y arrancan un amor asediado.

Aún no ha amanecido
y bajo las estrellas que silban un amor crece y duele.

Es un sentimiento involuntario,
inmenso, más que las raíces y los planetas altos como un corazón de alas que se niega a correr su agonía

entre hombres flores de guerra.

Quiere permanecer silencioso
tras los párpados de tinta.

¡Ay Corazón de alas!
¡Grito de luz en el final de la noche!

¿En qué lugar del planeta
se puede besar un aire que no sufra relámpagos de lágrimas?

¡Buenos días!

                                                          Johann R. Bach