5 sept. 2014

también ¿por qué no?, existe la lluvia burlona sobre los rizos de la piel del astracán,

NO ES TRISTE ESTA LLUVIA

 

Mira mi amor, vuelve a llover.

 

Parece que la lluvia huérfana

de otros veranos vuelve con sus deditos a dibujar en el cielo siete luces de colores.

 

Esos hilos de agua de linfa cosquillosa,

Hacen de la música de la radio algo que rompe el silencio, precisamente, cuando los canarios, estrujados en el dédalo verde y amarillo de sus jaulas languidecen y callan.

 

Con todo, no es triste esta lluvia blanca,

esta lluvia de simiente, que besan los campos en la frente de aquellos que viven del grano como si fuera una doncella.

 

Los avellanos y los almendros

la consideran traviesa al ver como sus gotas brincan sobre sus hojas.

 

Otras lluvias

pueden no parecerse a estas de septiembre. Hay una lluvia gris, por ejemplo, la lluvia vagabunda, que busca en sus caminos, en la estela de los cuervos o en las cloacas de la gran ciudad.

 

También hay una lluvia miope

de ventanales ahumados, que lee a Rimbaud, a través de los libros apolillados y

 

también ¿por qué no?,

existe la lluvia burlona sobre los rizos de la piel del astracán, la lluvia de perlas de las mil y una noches en el terciopelo de las rosas profundas

 

y, desde luego,

sobreviven aún la lluvia fina, la lluvia antigua, que satisface a la sabiduría de las gallinas dormidas

 

y la lluvia familiar,

la lluvia de la buena vecindad, la lluvia de codos azules, que viene con su túnica agujereada a respirar los olores leñosos a la puerta de las panaderías.

 

Con todo, no es triste

esta lluvia blanca de septiembre y he huido del agua, espejo de estrellas para cantar a tu mano sobre la mía.

 

                                                                 Johann R. Bach

4 sept. 2014

Ángel de la Noche compañero llovido del cielo, ...

BLUES EN LA MOSELSTRASSE

 

Ángel de la Noche

compañero llovido del cielo,

 

Haz que no vuelva su rostro

quien no quiso mirarme más allá de las habladurías, que sus ojos no me busquen sostenidos y desafiantes

 

por detrás de la barra del Chaplin.

 

Que no pregunte mi nombre

a personas que nunca hablarán bien de mí y no se acerque a pedirme el beso.

 

Si prefiere mantenerse silenciosa

en su taburete haz que todos se vayan y este bar se vacíe para dejarnos solos con el blues más desgarrador y lento.

 

Si decide abandonarme,

que la luna disponga su luz en nuestro último beso y que las calles sepan también dejarnos solos.

 

Ángel de la Noche

compañero llovido del cielo,

 

haz que calle también el águila

sobre los altos árboles de la Dickhardstrasse, que se retrase el día y que duren tus sombras el tiempo necesario.

 

El tiempo que ella tarde en arrepentirse.

 

                                                                         Johann R. Bach


NOTA; Cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia. BLUES EN LA MOSELSTRASSE  es sólo la letra de una canción para ser adaptada a un ritmo de blues y a petición de una Banda musical de Barcelona

Mi corazón oscila ... y se desliza por el filo de un párpado lamparilla de la miseria

EL FILO DE UN PÁRPADO

 

Ya sé que no basta la elocuencia.

 

Mi corazón oscila

en noches como aquella plagada de estrellas y se desliza por el filo de un párpado

 

lamparilla de la miseria

 

que no alcanza a iluminar tu noche.

Sin embargo, si alguna vez crees que la vida no fue generosa contigo, acuérdate de mí,

 

Que no puede cansarse de esperar

aquél que no se cansó nunca de mirarte.

 

                                                                   Johann R. Bach

3 sept. 2014

gorgoteos de sed de justicia radical, frutos de mar y flores de olas,

UNA EDAD CRÍTICA

 

En cierto modo

no tuve más remedio que seguir sus dictados ¡y qué profunda entonces, qué profunda la pasión de sus sueños!

 

Descubrí el día.

Conocí gentes que, formalmente, eran superiores a mi condición, oí conversaciones de palabras lentas y aquilatadas.

 

Hablo de aquella edad

que me otorgó la sensación de verme en un mundo inmediato, la gran ciudad que nos llama, en los mismos lugares,

 

en las mismas penumbras

donde hay ojos que siguen el deseo desnudo de los míos, amor que pide crédito a largo plazo,

 

razones que parecen buenas razones.

 

Pero de pronto

cambia el mundo en la gran ciudad: huelgas que muestran desequilibrios y humillaciones hasta el punto de desencajar las mandíbulas de los contenedores de basura;

 

luego, hacia las doce

en el reloj de la luna, la más vaporosa de las lunas, baja, sigue bajando, y baja con su centro

 

sobre la corona de la eminencia

de la montaña de Montserrat mientras su amplia circunferencia en gratas colgaduras cae sobre la ciudad, sobre aposentos,

 

sobre todo ser somnoliento,

y los entierra por completo en un laberinto de luz.

 

Los átomos de esa luz se deshacen en chubascos, de los que esas mariposas terrestres, que el cielo buscan y que descienden de nuevo

 

(¡seres nunca satisfechos!),

una muestra se han traído en sus alas temblorosa.

 

Sí, sí; hablo de aquella edad

en que no tuve más remedio que aceptar globos de esperanza, estrellas de locura -como ya he escrito sobre ello en alguna otra ocasión-,

 

zarzas de odio, pompas de arcoíris,

 

orquídeas de amor,

lianas de traición, gorgoteos de sed de justicia radical, frutos de mar y flores de olas,

 

palomas diáfanas,

pájaros en un cielo de agua; y, en definitiva hablo de una edad en que esos querubines acróbatas de nácar

 

pintaron para mí una aurora

en el fondo del mar.

 

                                                         Johann R. Bach

 

2 sept. 2014

La marea negra invadirá ese lugar paradisíaco,

PLAYA DE ARENA BLANCA

 

Algún día, súbitamente,

la playa de arena blanca se deshará del nombre que habitó durante tantos años:

 

La marea negra invadirá ese lugar paradisíaco,

excluirá de su tiempo nuestros recuerdos y absorberá toda la luz de las islas.

 

Para entonces los turistas

ya habrán desaparecido en busca de algún otro lugar donde poder tomar el sol junto al mar.

 

Sólo imágenes rotas y edificios

-descuidados y oxidados por la lluvia ácida- que guardan en sus ojos órdenes de silencio serán testigos

 

de algo que, sin duda, ha de pasar

si los que tienen derecho a decidir no lo ejercen.

 

                                                             Johann R. Bach

Y aunque todo concluye, en la memoria de la piel amada nada se calma.

TEMPS DE CERISES

 

Cabizbajo

y asumiendo tus errores, visto para sentencia queda el Tiempo de las Cerezas1) y la luna blanca.

 

Como en noche de nieve,

el lobo que cruzó los campos ha marcado sus huellas. Las conoces, sabes qué significa

 

dejar de amar,

dejar de ser amado, sentir que los minutos se corrompen en el muelle de la vida.

 

Pero luego ten orgullo y valor,

no digas nada sino en presencia de tus abogados que se llaman memoria, experiencia y deseo.

 

Y aunque todo concluye,

en la memoria de la piel amada nada se calma.

 

Que no te resignes a perder

lo que perdiste no da tranquilidad, sino vacío.

 

                                                         Johann R. Bach

 

1)      1.- Temps de Cerises: Marcha militar francesa

31 ago. 2014

ya sólo tiene sombras que apretar en la mano, fantasmas como saldo, un camino de cielo borrascoso.

AMANDA BLUES

Está sola Amanda, la de los labios alegres.
La Diosa del Puerto Atlántico. Para seguir caminando se muestra despegada de las cosas. No lleva nunca bolsos grandes ni gafas oscuras:

no necesita provisiones
ni ocultar sus almendrados ojos.

Los días pasan duramente para Amanda
La Diosa del Puerto y al final de la tarde piensa en lo sucedido, en aquello que le hizo doblar otra esquina en su vida,

ya muy pocas cosas la conmueven:

el acierto imprevisto de las olas
del que pudo vivir su propia vida en el seguro azar de amar y tomar conciencia de un Universo de Besos parece buscar el olvido;

así, naturalmente, pobre aunque sin deudas,
ni banderas incomprensibles para una sociedad que se hace llamar feliz en su calle Amanda la Diosa del Puerto llora ante el televisor.

¡Amanda, Amanda! La de los labios rojos.
Como en un grito dijo amor y se poblaron sus cejas de ceniza. Aún tan joven y viuda ya con dos criaturas que piden crecer con su mirada.

¡Amanda, Amanda! La Diosa del Puerto
con la paz y su amor entre las manos

había dicho, con ilusión,
la noche anterior la palabra mañana. Los ojos se le anegaron de lágrimas por el presente y

ya sólo tiene sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo, un camino de cielo borrascoso.

Soledad y recuerdo,
dos palabras que suelen apoyarse en los hombros heridos de una mujer que sólo aspiraba, como la Diosa del Puerto que era, a amar y ser amada.

¡Amanda, Amanda! La de los labios alegres.
Todos saben que no quieres renunciar a aquello para lo que has nacido y que con los años precisos te preparaste para vivirlo.

¡Amanda, Amanda!
Para seguir tu camino deberías aceptar que la vida se refugie en una habitación aunque no sea la tuya.

La luz se quedará, sí,
siempre detrás de la ventana y al otro lado de la puerta escucharás los pasos de la noche y la música de blues como consuelo.

Sabes que es necesario
aprender a vivir en otro mundo, en otro amor, en otro tiempo. Tiempo de blues en la penumbra y olvido:

Dicen que tu tristeza Amanda,
aún siendo inconsolable, sólo ha de durar dos años.

                                                            Johann R. Bach

COMENTARIO DE KARLA VAGALUME

Me encanta la sencillez del mundo de Amanda, de su amor por dar , de su camino todavía sin andar...

Pero te olvidas de una cosa: Amanda ya no está sola, un fino velo de amor y dulzura protege su caminar. Su mente ya se halla unida a un alma con sentimiento tan grande que teme su silencio.


COMENTARIO DE ROSA

Hola Johan. A través de google + he podido llegar a este precioso blog y leer tan hermoso texto repleto de sensibilidad y ternura, de amor y de sufrimiento, como la vida misma.
Con su permiso, le sigo y le mando un abrazo.
Rosa.

gane quien gane esta guerra le enviarán a un campo de concentración el tiempo suficiente para debilitar su vigor

EL MONÓLOGO DE PAUL LAFITTE (VII)
                  
Pocas noches de luna me gustaron
durante mi encierro en ese humilde cobertizo. El alfabeto de las estrellas que silabeaba cuanto me permitía el cansancio del día y del que sacaba otros conceptos y otras esperanzas me indujeron a escribir.

Pocas noches de luna me gustaron,
sin embargo, fueron suficientes para grabar en mi memoria la conjunción, como en un eclipse de sol, la tristeza, la soledad y la esperanza.

¡Suba abuelo! ¡Suba al camión!
Comprendo muy bien que no quiera abandonar su querido pedazo de tierra, pero piense que gane quien gane esta guerra su jardín de alfalfa y trigo será confiscado;

gane quien gane esta guerra
le enviarán a un campo de concentración el tiempo suficiente para debilitar su vigor y los nuevos propietarios de su hacienda se habrán consolidado como personas honestas y honradas.

¡Suba abuelo¡!Suba al camión!
Su verdadero tesoro son esas tres orgullosas margaritas que lamen sus propias heridas para que cicatricen pronto. Derrochan amor porque es su única oportunidad de sobrevivir.

Lo peor de la guerra está aún por llegar:
las fuerzas de ocupación violaran a millones de mujeres; encarcelarán  y torturarán a millones de hombres por el sólo placer de verlos sufrir. Millones de jóvenes estarán desocupados y alcoholizados y nutrirán las filas de la delincuencia.

En los países vencedores la vida no será mejor:
en las calles de París, por haber dado amor a soldados enemigos, se arrastrará a miles de mujeres desnudas, rapadas e insultadas; se les duchará en pleno invierno con los hidrantes públicos a los que sólo tienen acceso los bomberos.

Los pequeños países serán borrados de los mapas y sus lenguas prohibidas durante decenas de años o quizá siglos y las bocas de sus habitantes serán tapadas con la palabra democracia;

en nombre de la democracia
se les condenará a ser ciudadanos de tercera y miles de funcionarios serán expulsados de sus puestos: los alguaciles ya no hablarán la lengua de esos sacrificados lugares.

¡Suba abuelo! ¡Suba al camión!
¿Quién enseñará a sus hijas, aunque sea de forma parcial, a regar los campos? ¿Quién les enseñará a sortear las dificultades que se les vienen encima?

¡Suba abuelo! ¡Suba al camión!
Se hace tarde y las princesas no deberían ver el infierno que va a caer sobre nuestros hombros. Le necesitamos para que nos conduzca por los caminos que sólo Vd. conoce palmo a palmo;

le necesitamos para que nos aliente
con su sabiduría; para que, con sus palabras, crezca nuestra esperanza; le necesitamos para sobrevivir.

¡Suba abuelo! ¡Suba al camión!
¡Coja el volante y no pare hasta sacarnos de este mar de fuego y odio!

                                                              Johann R. Bach

COMENTARIO DE BÁRBARA

Es encantador ver como una persona que lo pasó tan mal, no guarda rencor y decide ayudar a las otras una vez que se tuerce la balanza y ahora se encuentran ellas en el lado " feo y desesperante " de una guerra...

Es lo más bello que puede sacar una persona de su hermosa alma : tenderle la mano a aquel que no lo consideró un igual.

Ese es el valor de corazón que se necesita en el mundo.
Me encanta saber que todavía existen bellos y grandes universos en algunas personas..

COMENTARIO DE IMANOL

Dices tantas cosas en tan poco espacio. Muy bien.