30 nov. 2013

"LAS NUEVAS LEYES DE M..............

¿ALGUIEN SABE QUIÉN LO DIJO?

 

"…También las cárceles son inútiles:

Los crímenes se cometen por dos razones: por necesidad o por pasión".

 

"Si uno de esos dos estímulos

es bastante fuerte, no habrá miedo capaza de contener al criminal; la dureza de los castigos no disminuye la cantidad de los crímenes; el único resultado es desesperar más al miserable criminal".

 

"Las nuevas leyes

meramente crean nuevos crímenes; la única solución es cambiar la sociedad de manera que el crimen no sea necesario para nadie"

 

"Destruid el interés

que la persona tiene en quebrantar la ley y le quitaréis los medios para contravenirla".

 

                                          _ _ _ Q _ _ _    _ _    _ A _ _

ALGO PARA PENSAR, NO PARA DISCUTIR

EL EXISTENCIALISMO ALGO PARA PENSAR

 

No puedo compartir la idea

de mucha gente a la que le parece ver que se revela en lo actual la verdadera naturaleza del presente: es todo lo que existe, y todo lo que no sea presente no existe.

 

El pasado está en mi memoria

y por tanto existe. El aprecio –y también alguna desafección- que os tuve no se ha borrado de mi cabeza y ha sobrevivido. Existe por encima del tiempo.

 

La tentación de decir: no quiero pensar

No es válida para mi forma de pensar; es decir, se me impone el decirme a mí mismo "no tengo que pensar que no quiero pensar" porque eso ya es un pensamiento.

 

Siempre he sido consciente

de que la existencia es una imperfección y eso me ha ayudado a levantarme tantas veces como he caído en la tristeza o en la nostalgia. La vida tiene un sentido si uno quiere dárselo.

 

Para mí la existencia requiere

-mucho más que necesidad-, entusiasmo. Así cualquier oportunidad de hablar, recordar, estrechar una mano, no debe ser despreciada.

 

El entusiasmo no es algo que se deje pensar de lejos:

es preciso que nos invada bruscamente, que pese sobre nuestro corazón tanto como una gran bestia inmóvil. Si no, no hay absolutamente nada.

 

Igual que el gusano

que respira tan lentamente y ya no tiene ganas de existir y finalmente abre un ventanuco por el cual salir al mundo, y, ya

 

convertido en crisálida se despereza,

se quita la corteza de sus hombros y lanza sus alas al viento y al mundo de color, no puede evitarlo, así es. Aunque eso no sea todo.

 

Todo lo que existe

nace con alguna razón –aunque su causa nos sea desconocida-, se prolonga por debilidad y no muere por casualidad.

 

Sí, me alegra que sigáis siendo los mismos.

Si nos hubieran mudado de sitio, pintado de nuevo, clavado al borde de otros caminos, no tendría nada fijo para orientarme.

 

Sois, como tantas

y tantas cosas, indispensables. Queda convenido que algo permanece inmutable en vuestros corazones cuando hay nostalgia de aquellas tardes y que yo mido  con mis propios cambios en comparación con vosotros.

 

Sabéis que ponerse a querer a alguien

es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera... Hasta hay un momento, un principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace».

 

Podíamos pensar

que ya que hemos estado más de cuatro décadas sin saber unos de otros ¿por qué ahora tenemos necesidad de reencontrarnos? Y sin embargo algo nos dice que seguimos siendo en gran parte los mismos.

 

No hemos perdido

aquellas ilusiones juveniles –creo- que nos mantenían en movimiento, sólo hemos seguido distintos caminos.

 

Somos libres.

Lo comprobé a través de nuestras confesiones: no nos queda ninguna razón para rechazar vivir. Vivir, respirar hondo, saber que seguimos estando cerca.

 

Conocí una vez una pobre mujer

que padecía una extraña enfermedad: la cabeza se le caía hacia un lado.

 

Estudió entre otras cosas

sicología y música para curar su enfermedad. Su cabeza sólo se enderezaba cuando creía que nadie la miraba. Se había equivocado de mundo.

 

Incluso el pasado puede modificarse

si nos tomamos el tiempo necesario. No todo ha sido descubierto y mucho menos cómo cada uno ha de vivir.

 

Inventariar perpetuamente lo que se es,

no conduce necesariamente a sentimientos de culpa.

 

Por ello –creo-

no hay que renegar constantemente de sí y refugiarse en una esfera en que no se es ya nada más que una pura y libre mirada pues junto a nosotros hay quien nos mira de reojo y se siente contento.

 

                                                                                  Johann R. Bach

Ese "Gran Crujido" sucederá, afortunadamente, dentro de muchos millones de años

CABALGANDO SOBRE UNA SILLA DE MONTAR

O LA QUE SE NOS VIENE ENCIMA

 

LA QUE SE NOS VIENE ENCIMA

 

                               Esto va a venirse abajo

                               de un momento a otro

                               y usted lo sabe.

 

                               El amor ya no es un templo griego

                               sino algo parecido a un desastre de líneas

                               oblicuas que aprisionan todo intento de lluvia.

 

                               Y es gris.

                               Tan gris como estas perspectivas de furias

                               que se nos viene encima.                          

                                                                 emmagunst.blogspot.com

 

CABALGANDO SOBRE UNA SILLA DE MONTAR

 

Soñé, reiteradamente, con una silla de montar.

Durante años después de mirar los cielos constelados soñaba con una silla de montar.

 

A veces en mis sueños

cabalgaba sobre ella como cuando de niño me banceaba sobre mi caballo de madera.

 

Esos sueños se producían en duermevela.

Veía cómo las estrellas aparecían cada vez más juntas en el cielo nocturno hasta que la mismísima Vía Láctea se condensaba poco a poco

 

y, yo, era testigo

de que las estrellas grandes y pequeñas empezaban a precipitarse con furia unas sobre otras.

 

La cantidad de planetas,

asteroides y cometas por metro cúbico iba en aumento de la misma forma en que lo hacía su temperatura y todo se ponía espeso y ardiente.

 

Los soles y las lunas

se acercarán tanto que terminarán por fundirse y crear grandes grumos muy pesados de materia plasmática parecida al mercurio, que acelerarán aún más las pulsiones gravitatorias.

 

Finalmente cuando el universo

se había reducido a un tamaño minúsculo, todo se disolvía en partículas elementales hasta convertirse en un puré infernal de quarks y gluones –considerados los cojones del átomo-

 

A veces, me despertaba sudando

con la angustia de comprender que todo lo que existió en el pasado, nosotros como especie incluidos, acabará colapsándose en algo similar al mayor agujero negro que haya existido jamás.

 

Ese "Gran Crujido" sucederá,

afortunadamente dentro de muchos millones de años. Entretanto yo seguiré soñando que voy cabalgando sobre un universo con forma de una gran silla de montar,

 

y, sonreiré de vez en cuando

pensando que la vida sigue siendo una oportunidad para trabajar, leer, amar… o simplemente soñar que conseguimos escapar del caos aunque,

 

ligeramente apenados

por la destrucción inexorable del mundo destinado a desgarrase como consecuencia de esa horripilante ley física que nos condena sin remedio al desorden más absoluto, no nos deje, de vez en cuando, dormir tranquilos.

 

                                                                    Johann R. Bach 

 

¿Crees que el silencio al que me obligan tus labios no es el mismo de siempre?

PUEDO DECIRTE POR EJEMPLO…

                        

No me preguntes, amor,

el porqué de mis desvelos pues cada vez me es más difícil responderte con otra pregunta. Podría decirte, por ejemplo: ¿Hace mucho que no te digo que eres una mujer maravillosa?

 

O ¿crees que el silencio

al que me obligan tus labios no es el mismo de siempre? ése que en la noche sólo permite el latido de la sangre y el dulzor de regaliz de la saliva.

 

A veces sólo puedo decirte

que levantes tu mirada para que puedas observar ese suave llorar de las estrellas.

 

Sé que no desconoces, ciertamente,

el ardiente misterio de unas alas describiendo círculos sobre el azur en calma, el fluir del torrente buscando el mar después de la lluvia o el beato respiro cuando el aire flota.

 

no me preguntes, amor,

como en un repetitivo ritual, por qué te quiero, si te tengo dentro de mí y no sabría ya verte como a ti, porque respiras dentro de mi respirar, si de mis sueños eres el único e inmortal sueño vivo.

 

Has regresado y eso es lo que importa…

De nuevo los amaneceres tienen temblores de íntimo misterio y se abren los días como una rosa escogida por los dioses.

 

De nuevo canta el ruiseñor ardiente

dentro de los bosques de los sueños adormecidos. De nuevo puedo decirte, por ejemplo: mira como tiritan los astros a lo lejos…

 

                                                                              Johann R. Bach

¡Sigue así Iosune! Sonriente y divertida hasta tu último latido

    LA SONRISA DE IOSUNE

 

¿Cómo podrías tú, Iosune, olvidar

aquellas tardes en que una inexplicable sonrisa ondeaba en el aire? Ya no eres la misma, es cierto, pero quizá aún floten sobre tu cabeza algunos sentimientos vividos en aquellos atardeceres, en la hierba que rodeaba el caserío,

 

cuando inclinada sobre tu cuaderno de caligrafía,

medías la inutilidad de los acontecimientos que de forma machacona salían como escupidos cada hora de la radio,

 

quizá también mediste la inutilidad

de tu propia letra redondilla, -sin por eso dejar de escribir- mientras  el rumor y el reflejo de unos pasos de dos grandes pies te llenaban las manos y los ojos de un sudor nervioso y tímido:

 

un muchacho vecino rondaba por allí descalzo.

 

¿te acuerdas Iosune?

Ayudaba a menudo en las tareas domésticas y tú no osabas alzar los ojos, te bastaba la imagen de aquellos pies desnudos y la carretilla cargada de leña.

 

Mientras el sol se derrumbaba

y el aire fresco invadía todos los rincones sentías cómo cada día te dejaba algo para la noche aunque, a veces, te costaba conciliar el sueño si no había ocurrido nada hermoso que contraponer al acecho de la oscuridad.

 

Sin embargo, el cielo del crepúsculo

ponía siempre a tu disposición – aquellas estatuas colocadas al bode del camino intactas ellas también, desnudas, sin laureles, iluminadas de forma diferente cada día (que no era poco).

 

De ahí que tus plegarias antes de dormir,

y el buen sueño, y el bello despertar dieron sentido a tu respirar y a tu sonrisa esa impronta de lo mejor de tu vida.

 

¡Sigue así Iosune! Sonriente y divertida

hasta tu último latido.

                                                                             Johann R. Bach

 

 

 

29 nov. 2013

Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad ...

LOS AMIGOS SABEN DE QUÉ HABLO

 

Ahora puedo confesar

lo que nunca expliqué a nadie:

 

Como todos los soñadores,

confundí el desencanto con la verdad y de buena fe rechacé lo que nunca debí rechazar:

 

amigos, familia, empleo…

y justifiqué –teorizando mis propias limitaciones- todos y cada uno de mis actos.

 

Se acumularon en mí

una gran cantidad de transformaciones, y llegado un día causaron una auténtica transformación»

 

Lo que he vivido de mi vida – lo reconozco-

no fue una pasión inútil, sin embargo hubo en ella grandes huecos que no supe rellenar a tiempo.

 

Sólo en sueños puedo volver atrás.

¿Quién no ha soñado que se volvía a examinar ante un mismo problema veinte años más tarde?

 

Siempre tuve esa vaga sensación

de estar condenado a ser libre y, por otro lado, separado de mi esencia por una nada.

 

Me conformaba pensando

que el infierno eran los otros, precisamente porque quise ser como ellos y fracasé.

 

Por suerte me refugié en la escritura

aunque sé muy bien que el mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sólo con la fauna y la flora continuamente cambiantes, sin el hombre.

 

Escribía porque comprendí

que para que el suceso más trivial se conviertiese en aventura, era necesario y suficiente contarlo.

 

Muchos de los que me conocieron

no sabían cómo llamarme. Sospechándolo, yo les decía que no me llamaran de ningún modo; era preferible».

 

Toda una vida o una parte de ella

o simplemente todo lo que sé de ella difícilmente cabe en un libro. Mucho menos un decálogo con su pobreza esquemática.

 

El pasado es un lujo

que sólo puede disfrutarlo su propietario.  Y la sabiduría recomienda hacer el menor ruido posible,

 

vivir lo menos llamativamente posible

y dejarse de vez en cuando olvidar aunque ello no es una excusa para mi soledad.

 

Alejarse de todo

y de todos no siempre fue negativo pues la perspectiva me permitió el juicio, la comparación, la reflexión. (Sé que Mari Luz no estará de acuerdo conmigo. Como siempre)

 

Nada ha cambiado

–al parecer de mi memoria-

en el brillo de vuestros ojos y, sin embargo, todo existe de otra manera.

 

¿Cómo yo, que no he tenido fuerzas

para retener mi propio pasado, puedo esperar que salvaré el de otros?.

Y, sin embargo, ahí estáis amigos. 

 

                                                    Johann R. Bach

 

 

28 nov. 2013

Jean Paul Sartre la miró, ... con sus ojos estrábicos...

NACER LIBRE

 

«Yo nací libre, responsable y sin excusas».

 

Fue en una mañana de 1966

Marta Guillamon se sentó en la terraza del Bar Estudiantil de la Plaza de la Universidad y se dispuso a seguir una de sus obras preferidas.

 

Era un minucioso y voluminoso texto

relativo al autor de Madame Bovary, donde Sartre examina cómo brota el deseo de escribir. (Gustave Flaubert: El idiota de la familia).

 

Dos mesas más allá charlaban sonrientes

Guillermina motta y Joan Manel Serrat hablando seguramente sobre La Nova Cançó.

 

En la primera hoja del libro

Marta tenía escrita una frase que le había gustado especialmente:

 

La vida es algo tan dulce,

tan dulce, tan lenta. Y leve; como si se mantuviera sola en el aire como un copo de nieve. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen, muy suave, muy suavemente.

 

Con gran sorpresa Marta

observó asomando los ojos por encima del libro al ver que el famoso escritor Jean Paul Sartre y su séquito de cinco personas más se sentaban frente a Ella.

 

El famoso filósofo existencialista

no tardó en reparar en la portada del libro que estaba leyendo Marta. Se levantó de la mesa e invitó a Marta a sentarse con ellos. Ella aceptó. Era como un sueño.

 

El escritor, entre otras cosas,

le preguntó de qué trabajaba a lo que Marta contestó que escribía poesía y andaba metida en el mundo editorial y que algún día publicaría sus propios poemarios.

 

Jean Paul Sartre la miró

por encima de sus gruesas gafas, con sus ojos estrábicos, y, le dijo que ése era un camino muy duro para ir por la vida sobre todo para una mujer en aquella difícil España.

 

Marta Guillamon

en un perfecto francés le dijo:

 

«Yo nací libre, responsable y sin excusas».

 

Creo que Jean Paul Sartre, el famoso escritor y uno de los filósofos más importantes de Europa no se cayó de culo porque estaba sentado: La frase de Marta era de él.
                                                  Johann R. Bach

Si de verdad me amaste, déjame que te ame con el silencio de mis versos

7.      LOS HOMBRES DE MI VIDA  (Fermín)

 

TODO EN ÉL ERA COMO UN BLUES 

 

Todo en él era como un blues de medianoche,

flotando en el aire lleno de humo de cualquier bar de la Rue de Batignoles. Me gustaba que comenzase con una frase como "ámame otra vez amor,

 

no puedo respirar si no te tengo cerca".

 

Su olor a cerveza

hacía que me sintiera bien; y, también cuando me pedía que le dejara vivir junto a mí. Y, sin embargo, todo terminaba –como ya sabéis- con otra frase como "perdóname por todo el daño que te he hecho".

 

Por todo el dolor

que aún siento –me imploraba- ámame a solas si de verdad me quisiste.

 

Si de verdad me amaste –insistía-

déjame que te ame con el silencio de mis versos, como yo siento que he de hacerlo.

 

Hacerlo como un amor

al que se quisiera volver después de haber estado latente. Latente como un instrumento de catorce cuerdas que no se escuchaba desde hace tiempo; por ejemplo,

 

como una viola d'amore.

 

Ahora ya siento que ha pasado ese tiempo

que necesita una palabra para recobrar su significado, para que resuene en mis oídos con perlas nublándome los ojos a pesar de los errores cometidos hasta

 

el momento de hilvanar estas sílabas.

 

En Fermín, todo era como un blues de medianoche:

con la mirada ya humedecida me gustaba mirar su barba corta una y otra vez… durante un largo rato y luego, desviar la vista hacia sus arácnidas manos que tan diligentemente

 

lanzaban sus finos dedos hacia mi piel su presa.

 

Fermín no tenía mucha resistencia

en el envite del amor, pero sus escarceos amorosos eran interminables y me colmaba de pequeños detalles y gestos diarios que me hicieron muy feliz mientras estuvo conmigo.

 

Todo en él era como un blues de medianoche,

Recuerdo como si fuera hoy su gran empatía, su piel fina y sus largas pestañas sobre los ojos más limpios que he visto jamás.
                                                               Johann R. Bach

 

Todos estos siglos de arte viajan con sus reliquias siguiendo al sol en su viaje hacia el Ápex

                       ENTRE OBRAS DE ARTE

                                                                      La Venus de Milo: Museo de El Louvre

Tuve ocasión de observar

a Marta Guillamón cómo iba y venía airosamente lejana, entre inciertas imágenes inertes de antigua y cansada belleza en El Louvre ya oscuro,

 

cuando la luz del sol se solapa

con el sonido del eco y resbala en los grandes ventanales; afuera llueve chispeando y retumba el viento delicadamente.

 

Vi cómo sus ojos se elevaban

hacía la cúspide de la pirámide transparente como si en su imaginación el sol y las estrellas que flotan en el aire libre le pidieran entrar también en el museo.

 

Leí las palabras que escribió

en su cuaderno azul el de los poemas celestes: "La tierra de forma de níspero –según John Glenn el primer astronauta americano que orbitó sobre la tierra- y nosotros sobre ella, su rumbo, es sin duda grandioso,

 

no sé cuál sea,

sólo sé que es grandioso y que es felicidad, y que el designio que envuelve todas estas imágenes aquí no es una especulación".

 

"Según los astrónomos

este níspero cargado de obras de arte viaja hacia un punto en el firmamento denominado Ápex y este viaje mismo no es algo que pueda ser retrasado en una contingencia".

 

"Todos estos siglos de arte

viajan con sus reliquias hacia ese punto al cual se dirige el sol a una velocidad de vértigo -19,3 km por segundo-,

 

con todas estas joyas bien protegidas

por expertos paleólogos y sujetadas con nudos marinos como una delicada carga en las bodegas de un avión".

 

Tuve ocasión de observar

a Marta Guillamón cómo iba y venía en el incesante laberinto de los pasadizos, entre inciertas imágenes inertes de antigua y cansada belleza en El Louvre ya oscuro.
 
                                                                            Johann R. Bach