23 sept. 2013

Lopinos sangran sus últimas resinas de trementina

             RIO BELELLE

 

Un amor puro y desbocado galopa

entre las hojas que caen en estos primeros atardeceres del otoño, mientras aparecen níscalos, parasoles y pies azules en el parque micológico en el río Belelle.

 

El aire huele a bosque sagrado

y una almibarada prosa flota después del mediodía no desdeñable: el suspense se mantiene mientras todo crece en la baja arboleda caducifolia.

 

Durante todo el verano has construido una vida

al son de las cigarras y ahora el sol desciende más rápidamente como queriendo deshacerla.

 

Los pinos sangran

sus últimas resinas de trementina y se chupan el pulgar dando envidia a las castañas caídas.

 

Ante tanto color

vuelves a preguntarte sobre qué hace esta vida contigo, ese agradable sueño que estás viviendo. Podrías por ejemplo comerte el cielo como una manzana y preguntarle a las estrellas:

 

¿Por qué estás aquí junto al Rio Belelle?

¿Por qué necesitas ese aire puro que te acompaña entre la vegetación de la ripisilva de alisos, sauces y laureles... y como no, todo ello rodeado de eucaliptos?

 

¿Quién es responsable eh?

¿ As bruxas da "Fervenza" do Belelle?

 

                                                                         Johann R. Bach

                                                                     

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