20 feb. 2016

Por las esquinas, las arañas paralizadas, inmensas, lascivas, vigilaban desde sus densas telarañas.


MARGARITA DEL ORBE

Buenos días amigos.
Acabo de descolgarme de mi hamaca un sencilla telaraña, pero suficientemente cómoda para dormir de un tirón, una vez pasada ya la medianoche, por lo menos dos horas.

Me lavo mis finas patitas
y me dispongo a copiar fielmente un fragmento del diario de Emilia en el que se recoge su corta aventura con Margarita del Orbe.

La conoció en una conferencia
sobre el poemario "El Mundo Horizontal de los Lagartos". Era una de esas chicas ambiciosas que se arriman a las escritoras maduras como forma de alcanzar un reconocimiento a sus escritos que de otra suerte no serían jamás conocidos.


aún faltan veinte minutos para las siete y se queda con la mirada clavada en el vacío


PROPUESTA DE FINAL PARA UNA NOVELA


19 feb. 2016

SEGUNDO POEMA PARA EDELWEISS


FLORDENEU VIAJA A MARTE

Buenos días. Os habla Flordeneu,
comandante de la tripulación de las flores escogidas especialmente para esta misión.

Las esporas de los hongos y musgos
continúan en estado de hibernación en las bodegas de esta nave, así como las simientes de todas las familias encargadas de extenderse por toda la superficie marciana hasta convertirla en otro bello rincón de nuestro sistema solar.

Después del cuadragésimo nono día de viaje
quedo perpleja, otra vez, como ayer, sólo que esta vez bastante más, ya que en la nave el grado de humedad se mantiene constante haciendo que sean las flores -en lugar de personas- las que se pasean por los laberintos de tubos llenos de fosfatos y humus de las mejores tierras del Pirineo.

Anoche, antes de ir a dormir,
pude comprobar cómo se paseaban claveles rojizos, que se abanicaban voluptuosamente, balsamitas coquetas, jacintos con bellas cabecitas vacías en forma de campanillas exhibiendo en sus cuello lindos collares de esmeraldas, detrás un cortejo de narcisos bigotudos.

Por los ventanucos
ojo de buey de esta plataforma llena de vida se asomaban los alhelíes de aspecto extravagante y detrás de ellos sonaba la voz exquisitamente olorosa de una violeta y también la de su prima la viola tricolor (el pensamiento).

Sobre las bandejas centrales
estaban congregadas toda la nobleza, a saber, esos lirios que no trabajan ni tejen y que, sin embargo, aparecían tan maravillosos, como al rey Salomón, en todo su esplendor.

También pude comprobar
que un ranúnculo bulboso invernal se mantenía en su puesto de guardia y que al verme me cosió a preguntas. ¿Qué anda buscando por casualidad al capullín, pepinillo en vinagre, flor ordinaria de sólo un estambre? Sigue en tu puesto -le dije- pues es a ti a quien voy a regar yo.

Con la alegría
de ver que todo estaba en orden me metí con mi bicicleta en la "nave furgón de cola", atropellando casi a un pensamiento cojo que se dejaba llevar de la mano por una margarita. En esa parte de la nave, como si se tratara de una catedral, todo estaba en un agradable silencio: en largas hileras estaban sentados tulipanes de todos los colores que movían devotamente la cabeza.

En un rincón,
una especial estantería con aspecto de confesionario, estaba sentado un rábano negro y delante de él estaba arrodillada una flor cuyo rostro no podía ver. Sin embargo, olía de manera tan penetrante y ácida que de nuevo pensé en el alhelí la flor preferida de mi prima Aurembiaix.

Cuando salí de la sala denominada catedral
por las formas ojivales del techo, me salió al encuentro un alegre cortejo compuesto por rosas blancas y diademas púrpura que seguían a una rosa que quiso casarse sin esperar al final del viaje.

En la ceremonia no hubo más que lloros,
risas y suspiros y finalmente salió una amapola ya muy experimentada pues éste era su segundo viaje al planeta rojo que echó un largo discurso de buenos deseos a los novios y en el que abundaba el elogio a las virtudes de la novia. Todo ello con un discurso tan cursi y llorón, tan largo y aburrido que decidí volver a mi puesto de mando. Incliné mi anatómico asiento y me quedé dormida.

Buenos días. Os habla Flordeneu,
comandante de la tripulación de las flores escogidas especialmente para esta misión. Sin otra cosa más digna de mención corto la comunicación hasta el artificial mediodía justo al virar el rumbo hacia la estrella Betelgueuse.

P.D. Saludad de mi parte
a ese ángel de mi prima Aurembiaix

                                                                   Johann R. Bach

UN POEMA PARA EDELWEISS


FLORDENEU DE NOMBRE, 

Debieron haberte puesto por nombre Flordeneu
la esperanza de llenar de oxígeno la incipiente biosfera de muchos planetas que esperan convertir su hielo en suaves copos de nieve

Canto por ello a tu prolongada juventud.

Escribo con admiración
sobre tu casa donde la vida se mide como el grano, por litros y donde abunda la ternura como en los campos de algodón.


La besó en los labios y ella le besó a él en los suyos.


LA CABELLERA DE BÉRÉNICE

Desde el lado derecho,
y un poco desde la parte de atrás, una dulce voz hizo que Dos Manos girase la cabeza para ver de donde procedía aquella alegría: "Me llamo Bérénice y he visto que usted está leyendo el mismo libro que yo, pero lo que más me ha llamado la atención es que desde hace más de una hora esté escribiendo".

¿Bérénice?
¿Cómo una estrella binaria de la constelación La Cabellera de Bérénice? Por favor tome asiento y veamos en que puedo ayudarle. Este libro de "Notas y Comentarios sobre El Quijote" me sirve para tomar de él ideas sobre las que escribir. Tomé este como podía haber traído otro aunque ahora veo que es un libro interesante. Mi nombre es Dos Manos.


18 feb. 2016

No durmió en toda la noche, escribió hasta que los ojos se le cerraron al amanecer


La Tristeza de Dos Manos

Cubierto apenas con su chaquetita
Dos Manos llegó a París dispuesto a disfrutar de una semana de vacaciones residuales como cualquier empleado de Correos que le hubiera tocado la lotería.

Le había tocado, en efecto,
una modesta cantidad de dinero, pero suficiente para pasar una semana en París. Al principio se negaba a hacer aquel viaje, pero los compañeros –conocedores de las rarezas de su carácter- le exhortaron a hacer lo que otro en su lugar hubiera hecho.

En la maleta llevaba muy pocas cosas,
un par de mudas de ropa interior, el cepillo de dientes, una maquinilla eléctrica de afeitar, un libro de comentarios sobre El Quijote. Nada de jabones ni colonias.


16 feb. 2016

Con dos dedos alisó su frente


DOS MANOS

Dos Manos, un modesto trabajador de Correos,
dedicaba sus horas libres a escribir relatos breves en los que daba vida a cualquier objeto que tocara o viera.

Estaba lleno de entusiasmo
y de un cierto humor alegre, contagioso, no exento de un espíritu crítico.