12 abr. 2014

Tot tendeix al caos i al desordre... tot es desfá i envelleix sense remei

L’AUGMENT D’ENTROPIA        

 

Us imagineu la Marta Guillamon

 tot tornant a casa, enamorada, olorant l’aire dolç, irrespirable, de la terra amarada, els grumolls opulents de la fermentació;

 

tot tornant

 mentre les fulles descosides alliberen els seus metalls i l’aigua dels tolls reflexa un cel marró que la segueix amb la mirada.

 

Després d’haver pujat a l’àtic,

amb l’ascensor avariat, panteixant i combatent la brasa silenciosa  de l’ hivern:

 

la cara i la creu del gel;

 

després d’ haver- se tret la brusa

amarada com fulla que penetra i condorm la pell; tot entrant en la nit rapinyaire que ve a sotmetre-la a la dura prova.

 

Amb els pits a l’aire

 i tot eixugant-se els cabells escolta el seu company –estudiant de Ciències Físiques- que repeteix com si fos un lloro, tot gravant en el seu ADN els conceptes més absurds:

 

vida és allò

que hem après a considerar vida. Vida –continua repetint-...vida és allò associat a certs elements químics que hem après a associar a la seva presència (noteu la repetició de la paraula “misteriosa” associar).

 

Sembla que la Marta no ho sent bé,

 però fa un esforç per entendre: “hi ha vida allà on el grau d’entropia és reduït i estable, és a dir, allà on s’incompleix la segona llei de la termodinàmica i s’imposa la rebel·lia”.

 

La Marta ho comença a entendre.

S’abaixa els texans. La seva entropia se li està desbordant a l’entrecuix.

 

Tot tendeix al caos

 i al desordre –sent dir-; tot es desfà i envelleix sense remei. Gairebé són les últimes paraules abans d’apinyar-se

 

a una boca revolta, com un caos ardent,
entre llençols de colors.
 
                                                    Johann R. Bach

 

 

11 abr. 2014

Es posible abolir el tiempo entre el círculo de sus manos y hacerse eternidad al roce de sus labios

LOBA PATRICIA REINA

 

Tres, cuatro… tres, cuatro…

QTM copiado (mensaje recibido)…

Copiado QTM (¿Te quiero mucho? En galego “Querote moito”) de Loba Patricia Reina para Lobo Cariñoso.

 

QTM completo:

 

Te hablo desde las profundidades

de un mundo entre lo real y lo fantástico, donde tus sueños se convierten en realidad, y la realidad se balancea en un dulce sueño...


donde la suerte del destino está echada

y de él depende que se unan o desunan los caminos andados, y la rueda del tiempo gira como las aspas de un molino cervantino: No da tregua a pararse a pensar.  Lo que es correcto para unos e irracional en otros ....

Alea jacta est” –diría el César,

pero se le puede echar picante a la vida y fantasear por unos segundos sin volverse loco. Buen día Pobo cariñoso (^_^)

 

¡Cielos!, no vomitaremos.

 

¡Fabulosa Loba Patricia Reina!

En sus firmes pechos se podrían moldear delicadas copas que harían fuertemente venenoso el más amargo vinagre.

 

La geometría de su cuerpo

ha del todo aventajado a Euclides1, y los filósofos quedan desconcertados por curvas de una sutileza infinitamente más inaprensible que las especulaciones más proféticas de Parménides2.

 

Solamente Minkowski3

creó una familia de geometrías capaces, mediante un sistema coherente y matemáticamente comprobable, de dar detalles de esa Loba Capitolina.

 

En esas geometrías

se puede ver que es posible abolir, por ejemplo, el tiempo entre el círculo de sus manos y hacerse la eternidad para todo aquel que haya probado el roce de sus labios.

 

Tres cuatro… tres cuatro

 

QTM para Loba Patricia Reina… de Lobo Cariñoso.

 

Copiado ciento por cien tu QTM.

Lobo Cariñoso agradece las palabras de esperanza y amor de Loba Patricia Reina. Cambio y corto…

                                                                       Johann R. Bach

 

 

1.       Matemático griego fundador de la geometría euclidiana que define la distancia entre dos puntos como el trayecto, entre todos los posibles más corto.  

2.       Parménides: filósofo presocrático.

3.       Minkowski: Matemático ruso que describió el espacio tetradimensional añadiendo el tiempo como una componente más al espacio euclidiano.

 

10 abr. 2014

Entre las enormes risotadas de un alma del mundo y la mía a la vez

LOS OJOS DE BETELGEUSE

 

Son las cuatro y todavía esta noche,

me hallo aquí en Os de Balaguer. Aquí en el regocijante viento, entre las enormes risotadas de un alma del mundo y mía a la vez,

 

la diosa Betelgeuse

y todas sus estrellas hermanas brillan como ojos vivos, con ojos que vislumbran un reconocimiento,

 

que vislumbran una señal

al otro lado de la acelerada oscuridad, a través de los abismos que separan la nada,

 

mas, como los anchos mares

que todavía traen a casa el flete del loco anhelo del hombre por una orilla más lejana, unen con un toque vivo, enteramente,

 

la vida con la vida misteriosa,

la extraña esencia del Pintor con la mía.

 

Betelgeuse vive;

aunque yo a sabiendas de que vive, en otra parte y de otra manera la doy por muerta,

 

y muerta más allá de toda esperanza,

pues en la infecunda e inanimada muerte hipotética –léase científica- de se especula que su color rojo brillante no es más que su sangre desparramada sobre lugares acompasados y tiempos documentados.

 

Aparentemente

sólo el fantasma de Betelgeuse trepa,

 

saca los ojos,

saca los ojos vivos y a otro sitio mira; sí, mirar, pensar, y estar en otra parte y de otra manera.

 

Aunque el aquí y el así,

en su derecho están, están en su derecho divino de enviar este aliento rojo de risas

 

pasando a toda prisa por la despejada oscuridad

y por todo mi ser; tienen un divino derecho e imprescriptible ahora de revelar la diosa sembrada de estrellas,

 

el derecho de hacerme sentir,

como incluso ahora, como incluso ahora siento, su viva presencia cerca de mí en la noche.

 

                                                              Johann R. Bach

 

Entre las islas soleadas de Balears y... entre los archipiélagos de estrellas...

HAY UN MAR. SÍ.

 

Los habitantes de Berlín

descubrieron al mismo tiempo que los rusos que

 

hay un mar en algún lugar

 

(ya sea entre las islas soleadas de Balears,

o ése que es insondable interrogante entre los archipiélagos de estrellas de las noches mediterráneas).

 

Hay un mar. Sí.

Y quizá sus mareas han llenado aquellas escondidas y transparentes calas de posidonias de color topacio y con sus burbujeantes crecidas con suficiente agua para el nacimiento de manantiales de vida como en la Albufera de Valencia.

 

Los enfermos y tullidos se echan en la orilla,

cubren sus cuerpos con el fino barro previendo el milagro. Y por fin, por fin… un mar, un ramillete de vientos y una lengua que acoge junto a ella ochenta idiomas.

 

Hay un mar. Sí.

Un mar que se bebe la luz, que infunde, poco a poco color: rosa en las pieles delicadas escandinavas, bronce en los niños y felicidad en el pecho de las mujeres.

 

Sí, sí. Ese mar

donde los copos de espuma derramados sobre los bañistas se descomponen en pájaros blancos alrededor de sus cabezas, volviendo a caer en una delicada avalancha de flores, existe.

 

Eterno milagro,

belleza una y otra vez nacida bajo almendros, olivos, granados y naranjos.

 

                                                               Johann R. Bach

8 abr. 2014

Riéndome de tus tretas de doncella no era preciso decir nada más.

FRASCOS DE CRISTAL TOPACIO

 

Juntos crecimos en edad y amor

vagando por la misma acera de una manzana –la única autorizada- llena de misteriosos rincones.

 

No tengo palabras ¡ay! para hablar

de los encantos que el amor posee, ni he de intentar ahora trazar la belleza que alentaba en un rostro que ni siquiera en mi mente apasionada ha dejado su recuerdo tras de ti.

 

En plena madurez de la vida

¿no te has detenido en algún objeto de deleite con mirada tenaz hasta que has sentido que la tierra gira y la visión se esfuma?

 

En aquellos días sólo nos atrevíamos

a cruzar la calle Sant Quintí porque el tráfico de automóviles era casi nulo aunque la aventura tenía poco aliciente pues al otro lado del asfalto no hallábamos otra cosa que el muro del Hospital de Sant Pau.

 

Otra cosa era la calle “Pare Claret”.

Era una vía de intensa circulación de vehículos –y aún lo es en la actualidad- en la que por desgracia comprobé qué representaba desobedecer.

 

En efecto ¿recuerdas? Frente a tu “castillo”,

casi en la esquina del hospital, había un quiosco donde comprábamos los “Caramelos Penalty”: con las letras del envoltorio debíamos construir la palabra penalty si queríamos conseguir un llavero con el escudo del Barça, y no había manera de conseguir la “y”

 

Al intentar cruzar la calle

un coche me atropelló. El conductor no me vio porque yo salí de detrás del quiosco. Resultado: Conmoción cerebral y ocho días sin comer en observación en el hospital.

 

Pedía comida y me daban un poco de leche.

A escondidas mi hermano me daba un pequeño mordisco de su bocadillo de pan con sobrasada.

 

En el hospital la cabeza me daba vueltas

en torno al nombre de tu castillo “Wassermann” y durante años me intrigó aquel nombre. Pasado el tiempo hallé la clave años siguiendo la pista de las palabras de Nietsche:

 

En efecto, en su obra Así habló Zarathustra,

Nietzsche escribió: «La tierra, dice Él, tiene una piel, y esta piel está enferma. Una de las múltiples enfermedades que sufre se llama hombre

 

¡Qué visión más terrible

debía tener del horror devastador de la enfermedad!

 

Asociada a la enfermedad

que padecía Nietsche –la sífilis- se hallaba la palabra “Wassermann” y todos los antecedentes modernos de esa enfermedad ponían como ejemplo a Nietsche1.

 

Yo amaba

-sin saber muy bien qué significaba eso-, y ¡oh, cuán tiernamente!

 

¡Sí! ¡Ella era digna de todo amor!

Tal como en esa infancia fue el mío, aunque entonces no podía ser pasión: era tal que un ángel en lo alto la podía envidiar.

 

A unos escasos cincuenta metros había un bar

-el único en la zona- donde las mujeres no entraban nunca porque estaba muy mal visto entrar en “antros de perversión”.

 

Sólo en la Masía de Can Miralletes

se podía beber en porrón vino con gaseosa los domingos mientras se comían tostadas con tomate y cebolla asada. Era como una fiesta.

 

¿Recuerdas?

Nos metíamos en el colmado del estrecho pasaje y escuchábamos las quejas y chismes de las clientas mientras esperábamos pacientemente nuestro turno para comprar una barrita de regaliz de cinco céntimos.

 

Juntos crecimos en edad y amor

escondiéndonos tras los frascos vacios de cristal topacio del almacén del laboratorio Wassermann tu castillo

 

como si por miedo a no dar la talla

escogíamos las sombras.

 

Allí, tras los frascos de cristal topacio,

nos encontrábamos cómodos como si tú, mi inmaculada, y yo esperásemos un castigo menor en caso de que se descubrieran nuestras correrías;

 

Preferíamos ser soporte de los mayores

 –tu hermano y el mío- en vez de ser nosotros los protagonistas.

 

Juntos crecimos en edad y amor

Vagando por la misma acera de una manzana –la única autorizada- llena de misteriosos rincones.

 

En tu castillo señalabas los cielos

que se abrían por encima de la rampa que llevaba a los muelles y, yo no veía cielo que no fueran tus ojos.

 

Hasta la infancia conoce el corazón humano, pues cuando, en medio de aquel mar de cristal y de aquellas sonrisa, lejos de nuestras leves inquietudes y

 

riéndome de tus tretas de doncella

no era preciso decir nada más.

 

La sagrada memoria de aquellos años

acude a mí en esta horas solitarias y, con dulce encanto, semeja perfume de extrañas flores estivales, de flores que conocimos antes, en la infancia

 

y que una vez vistas

traen el recuerdo no sólo flores, sino más: nuestra vida terrenal, el amor…, todo.

                                                                 Johann R. Bach

 

1.        Desde finales del siglo xix, la reacción de Wassermann se considera la mejor prueba para diagnosticar la sífilis

 

6 abr. 2014

En septiembre me acordé de la cursi primavera y así lo escribí

LA CURSI PRIMAVERA         

 

En septiembre me acordé

de la cursi primavera y así lo escribí:

 

La cursi primavera queda más allá

y allende todos estos días, primavera y verano.

 

Las hojas de septiembre se marchitan,

empalideciendo unas y enrojeciendo otras; y, todas, casi muertas en los árboles pacientes.

 

Tampoco dentro del alma

de millones de seres humanos esperanza alguna queda.

 

Camino hacia casa lentamente.

Vacía y oscura está la noche de este septiembre detrás de mis ojos así como oscuro está fuera y encima de mí y en mi derredor vacío.

 

La cursi primavera queda más allá

y allende todos estos días,

 

pero, mirando arriba,

veo de repente hojas en la ascendida luz de dos faroles gemelos que relucen, claros y luminosos, jóvenes y tan transparentes,

 

no parecen más que la espuma coloreada del aire,

fuego ocre, no más que los apenas encarnados pensamientos de las hoas. Dentro de ese círculo de luz es primavera.

 

¡Ah mágico brillo!

Las viejas hojas se han renovado.

 

En la mente, también,

cierto azar coloreado revive de belleza y todo vuelve a renovarlo, una fortuita luz brilla y de repente es como si retornara la cursi primavera.

 

En septiembre me acordé

de la cursi primavera y así lo escribí. Quizá cuando, otra vez, llegue septiembre vuelva a añorar este estallido de luz.

 

                                                               Johann R. Bach.

Por el hilo de mi vida perlan los momentos que componen este barrio de Gracia

GRACIA: UN BARRIO BULLICIOSO

 

A veces este barrio de Gracia

se muestra bullicioso.

 

Yo mismo he participado

allí donde el festival era estruendoso con tambores y bailes de bastones entre la muchedumbre de pasmados juerguista venidos de ochenta países de diferentes culturas,

 

cuyos gritos llegaban a ofender

la serenidad de los cielos; cuya danzarina luz del ritmo de blues contrae la intensa infinitud de la noche y el sueño

 

en una opresiva confusión

de agitado fuego que dora la sobrasada de Mallorca y las salchichas de Balaguer dispuestas a ser devoradas al amanecer.

 

He encontrado en este barrio

el deseo de mi corazón donde tanto el otoño como el invierno se cubren con el azul umbroso de los lejanos recuerdos; cuyos luminosos arbolillos de estrechas calles

 

sostienen el encorvado cielo:

el aire está en calma hacia las ocho de la mañana, ningún sonido se escucha que estropee ese silencio de cristal

 

Y es que hasta desde lejos,

cualquier hombre puede ver el mundo bullicioso completamente callado como una antigua escena conmemorativa.

 

Largas tardes

me he sentido extrañamente satisfecho, mientras en mis manos agarraba un montón de hebras de colores, relucientes trenzas apareciendo por la calle Asturias.

 

Todos los colores drenan nueva vida

en el redondo pozo de oro del farol; y todos a hundirse vuelven cuando oculto el avivado resplandor, hacia un lánguido y oscuro olvido de lo que fue.

 

Y en mi mente la belleza

o el inesperado amor ha brillado y despertado el color en lo que estaba muerto y convertido en oro

 

el grisáceo plomo de viles deseos

y los pobres pensamientos cotidianos y todo lo de siempre.

 

Sentado largo tiempo

en el suelo de la dura y estruendosa Plaza del Sol, he visto el acelerado torno detenerse,

 

y del silencio surgido

he conocido la infinita soledad de estar muerto y ser completamente la nada.

 

Habitante de mi propio pensamiento,

hacia fuera miro y cuanto veo es mi creación, para mí hecha:

 

por el hilo de mi vida perlan

los momentos que componen este barrio de Gracia, mi amor y mi mundo.

 

                                                              Johann R. Bach