28 oct. 2015

Él con mal aspecto, ella descuidada en el vestir. (fragmento de "La Chica de Kiefholzstrasse")


ARNICA E HYPERICUM: DOS FLORES DE MAL ASPECTO.



justo al cumplir los sesenta y tres, hayan desaparecido los cuartos de luna de mi pecho,


AMOR CON ESPUMA DE AFEITAR

Es tan extraño y sorprendente que, justo al cumplir los sesenta y tres, hayan desaparecido los cuartos de luna de mi pecho, que el cable negro ya no cuelgue impertinente sobre mi frente sino que está como embutido dentro de una peluca de rizos blancos, que no me reconozco en el espejo.

Me cuesta creer que Olof sea sincero cuando me dice que me desea, que le gusta mi carácter, mis ojos, mis labios y… que tengo el culo más bonito del mundo. Sólo tiene veinticinco años. Es muy atractivo, aunque oí una opinión sobre él distinta a la mía: dos vecinas que ignoraban que yo estaba presente decían en la panadería que era muy joven para ser casi calvo y los huesos de sus clavículas demasiado prominentes. Opinaban que se pasaba demasiadas horas estudiando y por eso su piel era blanca y que su color rosado era debido al exceso de pecas y vello rubio.

Llegaron a decir que oían sus pasos en los ensayos –riéndose de él- para conseguir cómo andar con gracia y dejar de ser un poco amanerado, cosa difícil porque cuando se nace … Interiormente sonreí. Ignoraban que montaba a caballo como un príncipe metiendo la punta de los dedos como un pie, con delicadeza, en lo que él llamaba el estribo. No saben que ha aprendido a inclinarse ante las señoras maduras tirando la pierna hacia adelante y haciendo una amplia curva con el brazo, no sin girar ligeramente su cara para decirles al oído que las encuentra radiantes como una mañana.

Cada vez que Olof me visita me dice con dulzura que ha subido otra vez los peldaños de la gloria para ver a su diosa. Me repite continuamente que quiere aprender a escribir bien mi idioma para componer frases bonitas y dedicármelas.

¡Qué diferente es todo ahora!

Los recuerdos de mi vida anterior se hacen cada vez más vagos. Me casé con Luis porque creí que mi vida iba a cambiar: huía del autoritarismo de mi padre y de la indiferencia de mi madre a la que no culpo porque tenía que ocuparse de la familia y del despacho del pan desde muy temprano. Así que con apenas veinte años ya estaba embarazada de dos mellizas. Dos niñas que en lugar de apreciarme como madre me trataron, hasta su desaparición de la casa, como a un ama de llaves:

El amo y señor de la casa y del restaurante era Luis. Sus palabras no eran más que ásperos improperios, sus miradas dardos envenenados. Mi vida se había convertido en un huir constante de su presencia.

¡Qué diferente es con Olof!

Mientras se afeita, brotan aquí y allá, a través de la blanca espuma, diminutos puntos de sangre que la tiñen de rosa. Él parece no notarlo y sigue afeitándose y tarareando. Después de lavarse la cara y darse en ella palmaditas con una loción que huele a whisky escocés, se echa hacia atrás el cabello rojo de las sienes. Lo lleva siempre bien cortado.

Su apuesta cara de piel rosada y pecosa reluce aún más cuando se alisa su rojo bigote con las puntas de los dedos. Tiene la nariz fina y recta, y unos ojos grises vivos y chispeantes que hablan de una inteligencia juguetona y el fósforo que se desprende de ellos me enciende hasta el delirio aunque su mirada sea a través del espejo.

A menudo me unta en las mejillas y en los labios con la espuma que le sobra al afeitarse y luego me besa de forma que me olvido de que mi cuerpo está cargado de años. Y floto en una nube como nunca lo hice en mi juventud. A veces le pregunto ¿cuánto va a durar este amor? Él me mira con dulzura y me contesta que el tiempo suficiente por lo menos para que otro tres de enero caiga –como este año- en sábado.

                                                                                          Johann R. Bach


26 oct. 2015

¿Hablas de un espejo del día a día?


LOS LAGARTOS NO VAN AL MÉDICO

Esta mañana
mi amigo el viejo lagarto ya estaba sobre el muro de ladrillos, tomando el sol, cuando he detenido mi eléctrica silla de ruedas.

Buenos días amigo
-le he dicho saludándolo- parece que te has vuelto madrugador. Aún estoy afectado -contesto el sabio reptante- por el cambio horario, pero en un par de semanas espero estar bien.

¿No vais nunca al médico los lagartos?

Buena pregunta
-me ha contestado el pequeño saurio tomando el aire de un filósofo- para una soleada mañana. Creo que la medicina no podría abrir una ventana al infinito y de hecho he oído decir, en este Jardín, a muchas personas con bata blanca que se arrepentían de haber entrado en esos agujeros negros donde la ansiedad se viste de blanco.

Pero hay muchas clases de médicos
-he intentado precipitadamente oponerme a sus ideas aunque sin convicción-... algunos son psicólogos. En la facultad aprenden los perfiles sociales que les ayudan a construir un retrato que se ajuste a la realidad...

-Cada día me gustan más tus preguntas
porque con ellas consigues hacerme sonreír y mejorar mi malhumor mañanero. ¿Hablas de un espejo del día a día? Según esos conceptos escribir una novela no sería un arte en sí sino puro espionaje.

Los argumentos envueltos en bata blanca
no se libran de su ridiculez. No sabemos más sobre nuestro cuerpo que sobre la estrella más lejana. La mayoría de las tesis biológicas tienen sus antítesis. Si me pides calificar las teorías científicas... diría que no son más que un chicle psíquico.

Hubo un día, hace millones de años,
en el que los lagartos se plantearon crear estudios específicos para la creación de una colección de un ejército de batas blancas. Las asambleas de jóvenes lagartijas consiguieron imponerse por mayoría absoluta.

Durante miles de años hemos vencido
sobre todas las enfermedades. Fíjate en esos niños, completamente sanos que pasan junto este muro cantando

¿Oú vas-tu petit garçon?                  ¿A dónde vas pequeño escolar?
Je vais à l'école.                                Voy a la escuela.
¿Quand tu raviendras?                     ¿Cuándo volverás?              
Jamaieeeeeeeee.                                Nunca máaaaaaaaaaas.

¿Alguno de los humanos
puede concebir un niño pensando en su futura vida psíquica?

-Hay amigo -le he dicho-
ya me has dado materia para pensar durante todo el día.

                                                         Johann R. Bach

25 oct. 2015

Habrá que sobrevivir después de la loteráia que nos va a caer con las elecciones generales del 20 D. Por mi parte, para echar una mano he comenzado a escribir "LA AGENDA EN UN RINCÓN DEL ÁPEX"


HILVANANDO LOS 10 PRIMEROS DÍAS DEL INVIERNO

1. Martes.

¡Oh noche! qué bien encadenas las nuevas generaciones -ésas que ya no leerán "El Lobo Estepario" de Hermann Hesse, ni "La montaña Mágica de Thomas Mann" -con la gente de mis años.

2. Miércoles.

Hubo un día en que la brújula modificó bruscamente su sentido. En aquel momento mi vida también cambió: No pude evitar volver a comportarme como un místico en estado salvaje.

3. Jueves.

Te conté la historia de Lucrettia y los largos subterráneos de la Madrugada de Berlín -La Larga Noche de los Museos. Ahora nos toca lavarnos las caras... Lavar las ruinas del corazón.

4. Viernes.

Como en una joven y suave muchacha olorosa la virgen tinta enamora entre las piernas la palabra dolor. Dame la mano, un pie tuyo, un pelo siquiera para llevarlo en el corazón. ¡Mira! Ahí afuera, en la calle, es la Navidad con sus luces.

5. Sábado.

Llueve vino en las entrañas de San Esteban. Como en las de él el fuego del sábado noche nos llama al martirio. Te doy una yema de mis dedos para que toques lo que toca. Así te abrirás.

6. Domingo.

Entro en el hospital con el ánimo  por los suelos. Un negro túnel cruza mi cabeza cocida como en un horno microondas retorcido. Al volver a casa una voz descolgada de las cortinas me esperará como único consuelo.

7. Lunes.

Como una broma de los Santos Inocentes todo es felicidad... Tu cuerpo de agua... tus ojos violentos. Brutal el pájaro enloquecido de plumas. Brutal el acontecimiento entre nosotros dos.

8. Martes.

Al recordar el día del fallecimiento de Tío Arturo vuelven a surgir, inevitablemente, sus palabras: "Ángeles que pudieron existir: Ermesenda, Clementina, Margarida, Flordeneu, Aurembiaix".

9. Miércoles.

Escribes, escribes -confinada en tu isla- lees y celebras tu onomástica mientras esperas. No puedes exigir más a la vida. Entraste en el juego de la vida y te toca sonreír aunque se te haga difícil amar. ¡Petróleo! Nos van a echar de las islas.

10. Jueves.

¡Feliz Año Nuevo! Mañana seguiremos bombardeando las casas ya destruidas. Amanecerá, otra vez, sin duda, en las uvas ingeridas precipitadamente al son de las doce campanadas sonriendo como un poco de leche que moja un pan o un pecho.

                                                                                 Johann R. Bach

"Anoche me acosté tarde...


LOS LAGARTOS TAMBIÉN CAMBIAN LA HORA

Buenos días amigo
-le dije con cierta alegría al viejo lagarto tan pronto como tomó su sitio preferido sobre el muro-, parece que hoy vamos a tener sol para rato y más alto que ayer pues no veo ninguna nube en el horizonte.

Aquella sabia criatura, jadeante,
se tomó su tiempo antes de contestarme. Buenos días..., en efecto, el sol se muestra hoy prometedor.

Agotado por haber escalado
con cierta premura el muro, apoyó su barriga sobre el cálido ladrillo rojo; guardó silencio mientras estabilizaba su respiración.

Una vez hubo recuperado su aplomo y su voz
comenzaba a soltarme uno de aquellos pequeños discursos sobre las cosas que le venían a la cabeza.

"Los lagartos -dijo moviendo un poco la cola-
odiamos la monotonía y agudizamos el oído ante la música de la vida que en su locura ha compuesto millones y millones de melodías como si quisiera, al ofrecer siempre una canción cada día diferente, hacernos agradable nuestra estancia en este Jardín".

"Anoche me acosté tarde
-continuó diciéndome aquel pequeño lagarto- pues esperé pacientemente a que el campanero moviera las agujas del reloj de la torre. Ahora toca el horario del solsticio de invierno y mientras esperaba estuve leyendo el apasionado mundo del sueño de Sancho Panza, El Quijote".

¡Ah! ¿A ti también te gusta la literatura?
me atreví a interrumpir su monólogo.

"Para los lectores de El Quijote
-respondió- un libro es un intento de olvido. Para los lagartos, un intento de salvación... como todo. Cuando leí que el Quijote, en su sagacidad, había descubierto que los gigantes se disfrazaban de molinos de viento solté una carcajada que se oyó en todo el Jardín.

Sentí mucho haber despertado
a muchas lagartijas que dormían apaciblemente, pero es que no pude evitar la carcajada. Oí cómo me maldecían con una extraña mezcla de cariño y comprensión por mi forma de divertirme con la lectura.

Callé, bajé de lo alto de las aspas
de uno de aquellos molinos y esperé hasta la hora de retrasar los relojes.

                                                         Johann R. Bach