30 dic. 2016

-¡Ay amigo Quentin! Bajo el espíritu del enamoramiento se ve belleza allí donde otros no perciben más que oscuridad y malos presagios.


AMOR ENTRE DOS DECORADOS

-Rosa me ha dicho
que tú fuiste una gran viajera ¿no?

-Sí, amigo Quentin, sí –responde Ermessenda con una entonación de un cierto cansancio-, aunque a la menor ocasión venía aquí a estas mansardas a visitar a Antoine y Rosa; de manera que puedo describir perfectamente cómo ha evolucionado todo, incluso sus paredes.

Entre las dos decoraciones de Las Mansardas,
tan diferentes una de otra, había un intervalo de varios años en París, en cuyo largo recorrido se encontraban tantas y tantas visitas de Cassia. La fui viendo en los diferentes años de mi vida, ocupando con relación a mí diferentes posiciones que me hacían notar la belleza de los diminutos espacios interpuestos, el largo tiempo pasado que había transcurrido sin verla, y sobre cuya diáfana profundidad se modelaba con misteriosas sombras y acusado relieve la rosada persona que tenía ante mí.

-Todo eso, Ermessenda, es muy bonito,
pero ¿no crees que exageras? A la gente de este distrito le horrorizaban las mansardas, de forma que preferían ignorarlas antes que visitarlas para cobrar el alquiler a los inquilinos.

-¡Ay amigo Quentin!
Bajo el espíritu del enamoramiento se ve belleza allí donde otros no perciben más que oscuridad y malos presagios.

Por otra parte, piensa que este relieve que ahora ves,
estaba determinado no sólo por las sucesivas imágenes de lo que Cassia significaba para mí, sino también por las grandes cualidades de inteligencia y de corazón, por los defectos de carácter, unas y otros insospechados por mí, que Cassia, en una germinación, en una multiplicación de sí misma, en una eflorescencia carnosa de colores, oscuros, había añadido a una naturaleza antes casi nula, ahora difícil de profundizar:

una figura que antes fuera sólo un perfil sobre el mar es más rica ahora, más sólida, más acusado su volumen; todo por la simple presencia del color irradiado por Cassia.

Por otra parte –es notorio-,
no era sólo el mar al atardecer lo que vivía para mí en Cassia, sino a veces el mar dormido en la arena las noches de luna. Recuerdo que a veces me levantaba para coger un libro de la estantería, mi amiga Cassia que me había pedido permiso para echarse en mi cama junto a mí, estaba tan cansada que no se despertaba aunque estuviera leyendo durante un par de horas con la luz encendida de mi flexo.

Tendida cuan larga era,
en una actitud de una naturalidad que no se podía inventar, me parecía como un tallo florido que alguien dejara allí; y así era: el poder de soñar que yo sólo tenía en ausencia suya, volvía a encontrarlo en aquellos momentos a su lado, como si, dormida, se hubiera convertido en una planta. De este modo, su sueño realizaba, en cierta medida, la posibilidad del amor: sólo podía pensar en ella. Cuando ella dormía, yo no tenía que hablar, sabía que ella no me miraba y, por tanto no tenía necesidad de vivir en la superficie de mí misma.

¡Caramba Ermessenda!
¡Eso sí que es un amor sobre todas las cosas!

                                               J. R. Bach

29 dic. 2016

De repente, algo en el aire nos provoca una total liberación, una total purificación del espíritu


ESPERANDO LAS TARDES DE FEBRERO

Incluso los más insensibles
somos capaces de experimentar sensaciones inesperadas durante las breves semanas de febrero…

De repente, algo en el aire
nos provoca una total liberación, una total purificación del espíritu y volvemos a ser aquellos niños que jugaban en aquellas deliciosas tardes, junto al mar, cuando comenzaba a haber luz en la playa a la salida del colegio, una luz irrefutable, alta y ancha que cicatrizaba heridas, y hacía aflorar la esperanza.

Al crecer la tarde de febrero, la luz gélida y amarilla acaricia las sobrias fachadas de las casas.

Los gorriones cantan
en las ramas de los almendros blancos del jardín ancho y recién afeitado y su voz germinante asombra a los muros.

Pronto el verde trepará por ellos
cobijando el ascenso de las lagartijas y los nidos deshechos serán hábilmente rehabilitados.

Y yo apareceré en una escena de reconciliación
entre adultos sin entender nada más que sus insólitas carcajadas con motivo de mi cumpleaños.

                                                                                       Johann R. Bach

Aquel cantarín hombre que repetía una y otra vez ¡El lañador de loza y porcelana!


LO MÁS LÍRICO EL CARNICERO

Díme Ermessenda ¿desde cuándo escribes?
Rosa me ha dicho que lo haces desde muy joven.

Así es Quentin.
Empecé a escribir, con gran entusiasmo, con apenas diecisiete años. La verdad no sabía muy bien qué escribir ni como hilvanar mis pequeños relatos hasta realizar esa obra de mampostería que, hilada a hilada, pudiera llegar a ser una novela.

Me faltaban años
para conocer los entresijos del alma jarra de porcelana donde guardar las cosas vistas y vividas, pero así que cumplí veintiún años me vine a París…, a estas mansardas.

Salía a la calle para ver el París aquel de las novelas.
Poco a poco me fue defraudando el ambiente, sólo en el mercado de Sant Germain de Prés parecía haber algo de la cotidiana alegría que yo buscaba.

No oí nunca aquel silbato del tripicallero
haciendo resonar el aire en octavas diferentes como el afinador de pianos ciego de los relatos de los grandes escritores, ni ningún otro silbato de aquellos supuestos vendedores ambulantes de toda clase de cosas. Y me parecía que si alguna vez llegara a dejar aquel barrio aristocrático del Bulevar Raspail, de embajadas importantes, de la Rue de Rennes (donde la frutería, la pescadería, etc., estabilizadas en grandes casas de alimentación, hacían inútiles los pregones de los vendedores ambulantes, que además no hubieran logrado hacerse oír) me parecerían muy tristes, inhabitables, despojados, decantados de todas aquellas letanías de los pequeños oficios y de los comestibles ambulantes, privados de la orquesta que me hubiera encantado cada mañana.

A veces, mirando por la ventana,
veía pasar alguna mujer poco elegante, obediente a una moda fea, con un abrigo saco piel de cabra, demasiado claro con descosidos en los hombros dirigiéndose a pie a su garaje.

También me defraudó
no ver a los botones de los grandes hoteles, uniformados de distintos colores, dirigiéndose alados a las estaciones, en sus bicicletas, al encuentro de los viajeros de los trenes de la mañana. El sonar de un violín saludando el paso de los viandantes era simplemente una fábula de tiempos anteriores.

En los días precedentes a la festividad de Los Reyes Magos,
no hallé ni rastro de aquella sinfonía de un "aire" pasado de moda que yo sentía en mi mente de una hipotética vendedora de caramelos acompañada de un sonsonete con una carraca, o el vendedor de juguetes al que yo le asociaba un muñeco colgado de su hombro y que se movía al son de los diminutos pasos de un minué.

Aquel cantarín hombre que repetía una y otra vez
¡El lañador de loza y porcelana! Y que de vez en cuando podría decir: "arreglo vidrio, mármol, cristal, hueso, marfil y objetos antiguos". ¡El lañador! Era pura fantasía inoculada en mi mente juvenil por los relatos clásicos de una Francia que quería ser el espejo del mundo.

Sin embargo hallé, inesperadamente, en una carnicería que tenía a la izquierda una aureola de sol y a la derecha una vaca entera colgada, un carnicero muy alto y muy delgado, rubio, con un cuello azul cielo, ponía una rapidez vertiginosa y una religiosa conciencia en separar a un lado los filetes exquisitos y a otro la carne de tercera clase, y –aunque después no hiciera otra cosa que disponer para el escaparate, riñones, solomillo, lomo- en realidad daba mucho más la impresión de un hermoso ángel que el día del juicio final estuviera preparando para un juez celestial, según su cualidad, la separación de buenos y de malos y el peso de las almas.

Así que no me desanimé del todo
y aquella escena del carnicero y sus ojos lascivos me acompañó durante un tiempo mientras escribía en el pequeño pupitre de mi mansarda. Y después, como ya sabes amigo Quentin, el surrealismo comenzó a enraizarse en mí mente, así que escribí en la pared como si de un cuadro se tratara el siguiente poema:

Siendo ya más madura…
comenzaron a salir voces que pretendían
decirme cómo y qué tenía que escribir.

Por toda respuesta… dejé que los críticos dijeran
cuanto han dicho; rechacé su pan y aceite, cobre
y cobalto además del código (una tarjeta visa) cosido
con silencio en sus jardines: pastelitos de neón, nada.

                                                                          Johann R. Bach

28 dic. 2016

Es como caerse de la moto en la bodega de un ferry,


HACE MEDIO SIGLO QUE…

¿Sabes Quentin?
¿Cómo pasé aquellos años de final de milenio cuando no podía evitar la nostalgia ni olvidar.

Mi estado de ánimo me obligaba a escribir,
en tardes sin luz, por ejemplo…, "comienzo a abusar de frases que quisiera evitar tales como "hace medio siglo que…" refiriéndome a mi vida".

Cuando releo aquellas líneas escritas
en la más absoluta soledad, me quedo sin aliento.

Es como caerse de la moto
en la bodega de un ferry, con grandes aspavientos, contra el suelo metálico mojado y manchado de negra grasa, sin poder ver el cielo.

Pensaba en que ya sólo quedaban algunas despedidas
a las que asistir (entre ellas la mía).

El orden, y cómo habían de ser,
aún no lo sabíamos.

-Creo Ermessenda que para según qué cosas
es mejor no leer las líneas de la mano.

-Sí Quentin. Pero aún ahora,
aún tan lejano, puedo saborear el dolor, amargo, punzante como un junco seco… De no ser por esta hermosa Fiesta de las Mansardas aún estaría sufriendo aquella vida como un mal sueño.

Los barrios, los años, no han podido enterrarte.
No osaría consolarte aunque pudiera. ¿Qué se puede decir, sino que el sufrimiento es matemáticamente exacto y que cuando el deseo manda, de poco valen las interpretaciones?

Pues poco habría de importarte
haber sido tú, en palabras de Clementine, menos engañada…

                                                                        Johann R. Bach

27 dic. 2016

La retuve un momento, con mis dos manos, a cierta distancia de su cara, antes de que cayera en sus labios


AMOR ETERNO

Ella, sonriente
-me contaba Niko ya con un par de copas de más-, se encogió de hombros como diciendo "pero no te das cuenta que me gustas".

No pude evitarlo
–continuaba diciendo Niko en su inacabable discurso- alcé la mano, acariciando la mejilla de Flordeneu; ella me miró fijamente, con ese mirar desfalleciente y grave de las mujeres pintadas en los cuadros florentinos y que se parecían a los ojos rasgados de té, finos, brillantes, en los que asoman, en el borde de los párpados, como dos lágrimas que dan la impresión de que se van a desprender.

La retuve un momento,
con mis dos manos, a cierta distancia de su cara, antes de que cayera en sus labios. Y es que quise dejar a mi pensamiento tiempo para reconocer el ensueño que tanto tiempo acaricié, para asistir a su realización, lo mismo que se llama a un pariente que quiere mucho a tu hijo para que presencie sus triunfos.

Miré aquel rostro de Flordeneu que posaba,
aún no poseído ni besado, y que veía por última vez esa mirada de los días de marcha con que queremos llevarnos un paisaje que nunca se volverá a ver.

Fue así que, durante algún tiempo,
no se alteró el orden de aquella tarde, cuando comenzó con roces de dedos y labios en los pezones de Flordeneu. Su recuerdo y yo éramos una sola alma.

Volver a encontrarla cincuenta años después
no me trajo el sosiego que pudiera esperarse: Sus ojos eran los mismos, unos ojos que enamoran y que me decían que su corazón enviaba latidos a todas partes del cuerpo haciendo que su pulso fuera denso y en parte violento.

Amor de nuevo: Anoche me masturbé.
Eran las tres y diez. El dormitorio aún caliente como un horno, los libros… ya todos leídos.

La pregunta en el aire…
¿cómo enfrentarse al mañana, y al después, y el dolor habitual, como la disentería rebajada con mercurio.  

Otro le toca los pezones y el pubis,
otro se estará ahogando entre sus pestañas abiertas,

se supone que no debería pensar en ello,
o encontrarlo gracioso, o que me ha de dar igual, incluso… pero ¿por qué expresarlo con palabras?

Las cinco décadas de una vida distinta
que se abrieron más allá de sus ojos inmediatos han pertenecido a otros, derrochadas, perdidas…

No pude, en la última cita,
abrazarla lo bastante para recuperar mis años de lucha contra la sed y que su boca los colonizara.

Admitido: y el dolor es real.
No sé si un próximo encuentro nos hará sentir, tan nuevos, tiernos-ávidos, extraños…, pero sí creo que ésta es la última vez amiga Ermessenda que explico a alguien que mi amor por Flordeneu es eterno.

Si algún día la ves…
dile que la sigo queriendo.

                                                                               Johann R. Bach

26 dic. 2016

La soledad... Era algo que todos tenían; como la desnudez, estaba a mano


LA TREGUA DE NAVIDAD

Aurembiaix le daba vueltas y vueltas
al tema de su soledad que le era dada sin haberla buscado jamás.

Era algo que todos tenían;
como la desnudez, estaba a mano, ni especialmente buena ni mala.

Algo –según ella-
abundante, evidente y nada complicado de entender.

Aurembiaix, igual que Niko,
era una de esas personas que se sentían mucho mejor en compañía.

Y es que no es posible amar
si no existe el amado.

Hasta para legar
se necesita un heredero.

Los "buenos vecinos" necesitan "malos vecinos"
para denunciarlos ante los juzgados, pero eso lo harán después de la tregua decretada durante las fiestas de Navidad.

Nuestras virtudes
para la paz o la guerra son todas sociales.

                                                                              Johann R. Bach


NADAL VOL DIR NADAL

A tots els amics Bones Festes!

                                         J. R. Bach

25 dic. 2016

Y aunque todavía no se haya formulado, lo previsible ha de ser inseparable de lo poético.

                                                                                                       Original de Octavi Intente

EL VINO SENTADO A LA MESA

Mojar el pan
en el vino sentado a la mesa, según Ermessenda, es curarlo.

Noche, hermana sin desprecio,
ven a nosotros que con el vino ardiente en las entrañas nos tambaleamos de insolación.

Después de tantos milenios
aún hay quien dice que el ser se ha de definir en relación a sus células, su herencia, el trayecto –breve o prolongado- de su destino…

Sin embargo el Ángel Montserrat
afirma que el ser existe entre "todo eso", y, es el Hombre un enclave de imprevistos y de metamorfosis cuyo acceso hay que defender, y cuyo mantenimiento hemos de asegurar.

Hay que agradecer a Ermessenda
el haber labrado, con su poesía, el anillo desnudo de la mujer según la mirada del hombre. ​


El espíritu del poema
siempre debería estar casado con el del vino de la vida.

                                                J. R. Bach


24 dic. 2016

La lámpara arde sin llevar la cuenta. Se nutre de gases incandescentes y sopas de metales. Hay que conformarse con ella, o romperla.


"Vuelva a vestirse. El siguiente".

Cassia y Ermesenda
descubrieron mientras iban de excursión atravesando el puente de Monistrol que lo que deseamos es vasto. Lo que adviene, pocos motivos hay para que nos aflija. El edén impuro titila al lado del escarnio.

Alejarse del barrio superpoblado,
encorvarse firmemente, con la propia aurora a la espalda, ajustándose a las lentas peripecias de la Montaña Amada.

La lámpara arde sin llevar la cuenta.
Se nutre de gases incandescentes y sopas de metales. Hay que conformarse con ella, o romperla.

Es una obviedad
decir que nada permanece por mucho tiempo idéntico. Y de la misma forma que un día el sol se apagará nadie se muestra durante mucho tiempo nervioso.

Capa tras capa se hunde eso,
ocupando todo el silencio.

¿No habíamos venido,
a la hora de los presagios y de las huellas de un mal sin remisión, para complementar con algo de lucidez?

El Ángel Montserrat, viajero mítico,
paisano nuestro se unió a nosotros:

deseaba acrecentar el espacio de los ímpetus,
la tierra de la amabilidad, el murmullo de los síes, desde mediodía hasta la medianoche.

Parecía que su espíritu contrariado
no sacaba de su pecho más que latidos exigentes, desfallecientes por sus escasos resultados.

Mucho antes
de que lanzasen a los ojos de Cassia y Ermessenda las formas y los gestos de aquel otro lugar -Las Mansardas de París- donde la sombra del reloj de arena sepulta la noche, pusieron mucho verde bajo las suelas de sus zapatos.

Estaban preparadas para obedecer a La Voz:
"Vuelva a vestirse. El siguiente".

Esa es la orden.
Y el siguiente éramos también nosotros, todos los que hemos acudido a esta Fiesta de Las Mansardas.

Eso sí, con el Ángel Montserrat
como compañero para abrirnos las puertas de los mares.

                                                                             Johann R. Bach


¿Orión simple metalúrgico o carpintero del platino?


PUENTE DE MONISTROL

Ya de mayor Cassia se preguntaba,
ante el reloj abatido de nuestros milenios, ¿por qué habíamos de sufrir? ¿Acaso se opone al crecimiento de la vida una cierta superstición?

¿Orión simple metalúrgico o
carpintero del platino?

Sí, él siempre, locamente enamorado
de nosotros y de sus clavos con cabeza de diamante.

La masa de titanio, wolframio, grafito y tántalo
de la aventura humana hoy rota y soldada de nuevo a nuestros huesos esta noche,

pasa vigilada por la atenta mirada de Cassia
bajo nuestro puente de Monistrol.

                                                                                    Johann R. Bach

22 dic. 2016

Los “pestañas largas”, niños altos, delgados con una sobresaliente nuez de adán, preocupados por la música, el cine… hasta el arte Gótico de sus huesos parece buscar lo transcendente.


NIÑOS Y NIÑAS EL ENEAGRAMA DE CASSIA

Ya desde niña, Cassia, empezó a fijarse
en sus compañeros de colegio y en su mente hizo una clasificación de ellos que le ayudó muchísimo en su vida profesional. Yo misma guardo, como oro en paño, una copia de aquella clasificación.

Los "piel roja", siempre serios,
eran los que recogían botellas de champagne vacías, organizaban toda suerte de juegos de lotería. Eran niños que jugaban a ser ricos. Sus ojos amenazaban con salirse  de sus órbitas en caso de enfado.

Los "cara-redonda", niños que se negaban a crecer,
fuertes, robustos, con el fantasma del miedo en sus rostros. Blancos como la tiza que a veces masticaban y lentos, su fuerza se basaba en la estructura románica de sus esqueletos. Algunos de ellos habían protagonizado huidas de su hogar como si quisieran, imitando a Ícaro, ir hacia el sol.

Los "cara palo",
de sombrío aspecto por la caída de sus párpados, eran generosos. Siempre dispuestos a ayudar a sus compañeros, con dotes organizativas singulares se mostraban fácilmente afectados y conmovidos ante las desgracias ajenas. Sin grasas bajo la piel sus músculos parecían cuerdas anudadas a sus huesos.

Los "sonrisa fácil", inquietos experimentadores
y curiosos de todo lo nuevo eran los acérrimos enemigos de las matemáticas y felices a la orilla del mar. Precoces en cuanto a la sexualidad y grandes amigos de los niños se distraían fácilmente.

Los "cuello delgado" de fuertes piernas,
solitarios y taciturnos, amigos de los animales y buenos estudiantes se mostraban como los resentidos de la tierra. Su habitual tristeza estallaba en grandes carcajadas por cosas nimias y se enamoraban en secreto de los profesores.

Los "mejilla caída", dispuestos siempre a la acción,
generosos o ególatras se excedían en todo: muy amigos de las medicinas de efectos inmediatos como los analgésicos o los antipiréticos, del vino, de la carne con especias, de la sal… Ávidos de obligaciones y perfeccionistas, lo suyo era convertirse en jefes o responsables de casi todo.

Los "risa fácil y todo amor",
que pasaban en instante del llanto a la risa. Fáciles de contentar y dados a cambiar de opinión según sople el viento. No tenían más ambición que la de agradar a los demás.

Los "pestañas largas",
niños altos, delgados con una sobresaliente nuez de adán, preocupados por la música, el cine… hasta el arte Gótico de sus huesos parece buscar lo transcendente. Hemorrágicos y empáticos se encendían con la rapidez de un fósforo aunque su apasionamiento, finalmente, fuera fugaz.

Los "oreja roja",
calurosos, descuidados y optimistas, torpes o inteligentes, eran aquellos que alardeaban de tener solución para todo.

                                                           J. R. Bach


19 dic. 2016

Cassia añade un nombre más a esa lista de genios parisienses de nacimiento o adoptados


CASSIA LA ETERNA IMPÚBER

-¡Qué diferente vida la de Cassia!
Nadie allá abajo en los Bulevares hubiera creído que personajes tan alejados unos de otros pudieran reunirse en esta Fiesta de las Mansardas.

-Así es Rosa.
Me parece que en alguna otra ocasión he dicho que Cassia nació en Barcelona y no salió nunca de aquella ciudad salvo para hacer un viaje, a la edad de cuarenta y cinco años a París. Después de aquel viaje, volvió a Barcelona a buscar sus cosas y establecerse aquí definitivamente. Por otra parte no había ido más allá de Saint Denis,

Incluso cuando iba a visitar,
a Bretaña o a Normandía, a alguna amiga, volvía habitualmente por la noche o no dormía fuera de casa más de una o dos noches. Era de la opinión de que "no hay mejor aire que el de París". Y en cualquier lugar donde pudiera estar, habría preferido su riachuelo de la rue Saint-Honoré, de la misma forma que Antoine el de la rue du Bac.

Cassia añade un nombre más
a esa lista de genios parisienses de nacimiento o adoptados que han estado dotados con un altísimo grado de virtud afable y social, y que son fácilmente civilizadores. Cassia había salido, pues, a su abuela, y se nos aparece por otra parte única en su raza. Su talento, como todos los talentos, era totalmente personal. Yo la he descrito en mis relatos inspirando el respeto con dulzura, "por su estatura comedida, por sus cabellos de plata cubiertos de un tocado rojo bajo el mentón, por su modo de vestir colorido y algo recatado, y por su aire de persona de juicio mezclado con la bondad".

Bruno que acababa de echar una partida 
con ella al ajedrez le escribía a una amiga: "Cassia estuvo muy bien. Observo siempre el gusto noble y sencillo con el que esta mujer se viste: llevaba, hoy, un simple paño, de color azul oscuro, mangas largas, la ropa de lo más lisa y fina, la blusa blanca con topos también azul marino, y la más escrupulosa pulcritud en todo".

Pero Cassia no tenía que cuidar ni sostener los vestigios de una belleza que aún brillaba a base de destellos a media luz; encaneció francamente a edad temprana, es cierto, y se guardó el otoño de la vida en las sienes. Mientras que muchas mujeres se preocupan de retirarse en buen orden y de prolongar su edad de la víspera, ella tomó la delantera y se instaló valientemente en su edad del día siguiente. "Muchas mujeres –se decía de ella- se visten como la víspera, y sólo Cassia sabe siempre vestirse como el día siguiente, como una colegiala desbordada por un corazón ardiente lleno de vida". 

El calor había callado,


EL ACCIDENTE

Después de que nuestros huesos
hubieron tocado tierra, a través de nuestros rostros derrumbándose, no acabó nada, amor mío.

El calor había callado,
aquello que continuaba oponiéndose a la vida moribunda, indefinidamente se elaboraba.

La muerte no había crecido
pese a lanas rutilantes y sin comenzar la dicha., acechaba nuestra doble presencia.

La hierba estaba pisoteada y desnuda.

                                                                                  Johann R. Bach

18 dic. 2016

La tierra había falseado su persuasión, ..., con su imaginación azafranada,

                                                                                                                               Opisso. Sala Astoria Barcelona

ROMPER CON LA TRISTEZA

Me ha alegrado mucho ver
cómo hoy Niko rompía con la tristeza convertida en un objeto aguerrido, con el espanto de lo convenido.

La tierra había falseado su persuasión,
la tierra con su velocidad algo insuficiente, con su imaginación azafranada, su usura agrietada por los actos de los sepultureros.

Nadie tendría que olvidarle
porque lo útil no lo había ayudado, no lo había dibujado entero ante la mirada de los otros.

Por el techo de cal blanca de su habitación, durante el tiempo que compartió estas mansardas con Antoine y Rosa, habían pasado algunos pájaros, pero su resplandor se había fundido en su sueño.

Me ha alegrado ver cómo el velo del paisaje lunar de esta noche maravillosa en la que todo es amor y música, ahora muy alto, despliega sus colores aromáticos por encima de Niko este gran personaje. Sale iluminado del frío y vuelve la espalda para siempre a la primavera que no existe en estas Mansardas porque ya no es necesaria.

¿Puedes ser más explícita Ermessenda?

-Claro que sí Rosa. Vengo a subrayar que toda su existencia fue una progresiva renuncia a los sueños de juventud: el amor, el absoluto del arte, la fe en la transcendencia. Y no es casual que Cassia haya visto en él a uno de los principales representantes de la Escuela de la Nostalgia, es decir, de esa nueva generación de hombres, tan brillantemente descrita por Aurembiaix, que había dado la espalda a la fe en lo ideal y al optimismo de la sexta década del siglo XX y había dejado de creer en la misión moral y social de la poesía.

Niko había perdido la confianza
en sus propias capacidades creativas, en la fertilidad de sus ideas y se dejó llevar, herido por el fracaso de crearse una profesión, hacía una posición introvertida, a replegarse sobre su pequeño velero y escribir obras de teatro sobre su cubierta.

La herida más humillante sería,
sin embargo, la que le infringió el amor. En su juventud se había hecho ilusiones de que su seducción intelectual se impondría a la falta de atractivo físico. Y no fue así. No es que Niko fuera poco agraciado físicamente, pero veía, impotentemente, como las chicas de su edad –y aún las más jóvenes que él- se aparejaban con hombres diez o doce años mayores que ellas.

No había remedio posible para esa "anomalía",
para esa pobreza de no tener una profesión y unos ingresos regulares que asegurasen la estabilidad a una familia. Se sentía impotente ante el pánico que tienen muchas mujeres a la pobreza económica.

-Así es Rosa. Unos son pobres y otros temen la pobreza…
Peor es, sin embargo, tener pobres ideas…

                                                                          Johann R. Bach

La sombra de la vida interviene a tiempo para preservar el lugar que le debemos en nosotros.


VIAJE HACIA EL MUNDO DEL ÁPEX

En espera de un nuevo tren
que nos lleve al Mundo del Ápex, la Estación y sus Bancos de Mármol riendo busca otros viajeros.

Entretanto, estamos sentados,
pelados de frío, como mancha amarilla, frente al radiador de la bestialidad.

¿Quién lo pone en duda?
Ni siquiera el Gran Frío, ese farsante.

La sombra de la vida
interviene a tiempo para preservar el lugar que le debemos en nosotros.

Cuanto más altas son las montañas,
mayor derecho asiste a los clarividentes de llevar el rayo de las cumbres en su bastón.

                                                                                              Johann R. Bach

17 dic. 2016

País que guía el vuelo nupcial del hombre, por fin libre para saberse pájaro


A ORILLAS DE UN MAR GENIAL

Catalunya es, en parte,
la orilla desplegada de un mar genial desde donde se abalanzaron hacia la aurora el aliento y el saber y el magnetismo de la inteligencia, preñando con igual fertilidad poderes que parecieron perpetuos.

Es también, más allá,
un mapamundi de extrañas montañas: Una gran cordillera de origen tectónico y volcánico a la vez que se ofrece a la ternura serpentina de las diosas,

una cordillera costera
y otra emergiendo del agua en archipiélago que sonríen a la magia de los héroes Colón, Cervantes, Leonardo (?). País que guía el vuelo nupcial del hombre, por fin libre para saberse pájaro y parecer como tal;

es la respuesta a casi todo,
incluso al deterioro del nacimiento, incluso a los recodos laberínticos. Pero este suelo macizo hecho del diamante de la luz y la nieve, esta tierra imputrescible bajo los pies de su pueblo

–victorioso sobre la muerte
pero mortal por evidencia de pureza-, una razón extranjera intenta castigar su perfeccionismo, pretende ahogar el balbuceo de sus espigas.

¡Catalunya! Imaginarte es restablecerte.
Tus sanadores se hallan entre tu pueblo, y tu salud en tu derecho. A tu sangre incalculable llamo, el único ser viviente para quien la libertad ha dejado de ser enfermiza, que me rompe la boca: ella con su silencio y yo con el grito.

                                                                          Johann R. Bach

16 dic. 2016

“No puede ser seria una escritora que se muere de risa cada vez que los críticos la nombran”.


UN CUERPO QUE SE OXIDA

En un breve descanso
Jim Hall el guitarrista del Saint Germain Quartet le pregunta a Ermessenda como cada vez que se encuentra con ella si se considera una escritora seria.

Ella, invariablemente contesta:
"No puede ser seria una escritora que se muere de risa cada vez que los críticos la nombran".

A continuación,
mirando las abultadas cejas de Jim como si quisiera profundizar en su alma en pena, Ermessenda continua su monólogo:

"Tocas muy bien la guitarra y el jazz es lo tuyo.
Déjame a mí la tarea de pulverizar la literatura de los actuales "corin-tellados" de la misma forma que Nietzsche destrozaba la filosofía a martillazos".

"Por otro lado ya sabes que
yo soy también un cuerpo en sí, que sí se oxida casi en su totalidad y procuro oxidarme placenteramente".

"Si estoy en esta Fiesta de las Mansardas
que sea para seguir subiendo como la hiedra por la Escalera de Mármol".

"Si he de abandonar
incluso mis últimos collares de platino y oro azul que sea por completo y que no deje más huellas que mis sílabas escritas y que me vuelva virtual sin espacio ni tiempo:

El puro a posteriori.

                                                                                     Johann R. Bach

15 dic. 2016

BONES FESTES A TOTS ELS DE SUMA'T

                                                                                                                                            Montsec

UN JARDÍN DE PUERTAS ABIERTAS


Mira Ermessenda quién ha venido: El dulce Moustaki.

-Hola Georges soy Ermessenda ¿te acuerdas de mí? Fue en el 1.98… me diste tu autógrafo en el que sobre la "i" dibujaste, en lugar de la tilde, una margarita.

-No te recuerdo Ermessenda… creo que mi memoria no es demasiado buena. ¿Dónde fue eso?

-En un restaurante famoso de Sabadell,
"Euterpe" de nombre. Claro que había mucha gente alrededor y apenas te fijaste en mí. Por otro lado si hubiéramos tenido ocasión de charlar no te habría gustado lo que yo quise siempre decirte:

Si no hubiera habido tanta gente te hubiera gritado:

Todavía quedan muchos caminos en este jardín,
ese que tú añorabas, en los que se reconcilian en su ocaso, en el que se elevan suavemente sus briznas y encienden sus claridades.

Te hubiera dicho
que este es un País Abierto, donde los caballeros del día nacen con la mirada de su amor y los castillos de sus bienamadas tienen tantas ventanas como tormentas leves lleva el abismo.

Te habría abierto los ojos para que vieras que aún -"Il n'est pas trop tard"- no es demasiado tarde, para que vieras que aquí la hierba sabe mil divisas que no se contradicen, que no exactamente la Providencia de los rostros bañados en lágrimas.

En este Jardín Abierto,
como calificarías hoy a esta Tierra de Cátaros, hechizados quedan los animales y se da asilo al error. Su extensión medida por los miles de hectáreas de musgo verde donde revolcarse pueden los corazones es comparable al cielo que ha vencido el miedo del tiempo y adelgazado el dolor.

Abusando de mi "autóritas" de escritora

CERTIFICO:

Que desde siempre la hierba
en este País de Puertas Abiertas, ha sido buena con los locos y hostil hacia el verdugo, y se ha casado con el umbral establecido.

Que los juegos que inventaba el musgo aterciopelado
ha tenido siempre alas en la sonrisa (Castellers, Tió, Balls de Bastons, Sardanes… juegos absueltos e igualmente fugitivos). Esa hierba extendida por los prados del Pirineo y aguas abajo no fue –ni es- dura con ninguno de los que al perder el camino deseaban perderlo para siempre.

Que la hierba de Catalunya
ha establecido que la noche vale menos que su poder.

Que las fuentes no complican a placer su recorrido, que la semilla que se postra ya está a medias dentro del pico del pájaro, que desde siempre en este País de Puertas Abiertas tierra y cielo se han odiado, pero tierra y cielo conviven.

                                                                                         Johann R. Bach

14 dic. 2016

¡Buenas Fiestas!


VIDA A PESAR DE TODO

Sol del aire, claridad que osa
dinos cómo vivir sin misterios.

Vida hecha con pocas atenciones,
en reducidos espacios,
abrasada por la intolerancia…,
de poesía necesitada ¿cuál es tu arte?

-Vida, ¿dónde está tu victoria?
-En ésta. Sobre aquél.
-Ya sé, Amiga, que el porvenir escasea.

                                                      J. R. Bach

BONES FESTES!


Catalunya país obert

Estimo aquests cims platejats
on s'ajoca la llum
que somriu en secret.

Estimo l'aroma d'aquesta mar,
el vent que trenca els seus núvols,
aquest idioma meu de dolça expressió .

Estimo aquest país i la seva ametlla
que fa del petó misteri, que abriga amb vinyes,
herba i oliveres al desemparat desconegut.

                                                      J. R. Bach