21 feb. 2015

Comienza a brillar la luna nueva como un gancho de plata.

SOÑAR CON EL REGRESO DEL AMADO

 

Pasea como si fuera Penélope

pasado ya el mediodía entre las hierbas olorosas que rodean el estanque, el patio está inundado de sombra fresca y verde.

 

Tras un día de sol,

el frío de la tarde traspasa la sutil tela de las cortinas. Comienza a brillar la luna nueva como un gancho de plata.

 

Se oye el breve chasquido del candado de hierro:

¡Llegan los invitados! Pero incluso entre ellos, frente al vaso de vino, se siente sola, y calla.

 

Él sigue lejos –como Ulises-,

en otro mundo donde se tocan cielo y mar.

 

¿Por qué no ha regresado?

Al no haber moras la consuelan las flores del peral.

 

Le recuerdan los días felices,

ya pasados, cuando junto al vivísimo fuego del hogar compartían poemas y té y a lo lejos miraban

 

las nubes detenidas en el cielo

como naves helénicas u otras formas de animales dibujados en una tela azul y carros ligeros transportando agua.

 

Entonces no temían

ni al viento enloquecido, ni a la lluvia constante. Las mangas impregnadas del olor de las flores.

 

brindaban con el vino caliente

y contemplaban la caída cansada de los pétalos.

 

Quizá cuando él regrese no sea demasiado tarde.

 

                                                                                                                                                             Johann R. Bach

 

20 feb. 2015

Lo simple es lo real:


CARTA DE DESPEDIDA

Deseo difícil:

Despréndete de pensamientos torturantes,
extiende la mano hacia la piel del aire,
no embotelles al vacío la ternura.

Lo simple es lo real:

Te acoge el azul del mar
el más antiguo silencio.
En mis ojos ya se ha consumido
La luz del primer fuego.

                                                                Johann R. Bach


19 feb. 2015

“Cantemos a Asturias. Así lo quieren las estrellas del Cielo

UNA PEREGRINA SUIZA EN ASTURIAS

 

Cerca de El Corral del Acebo

se detiene una peregrina suiza, hace unos dibujos en su bloc y escribe algo sobre el paisaje. En la mochila lleva un emblema con las letras VD.

 

Me acerco sigilosamente

y con mi acento vaudois le digo no sin atrevimiento: "Ne côte pas ton blog, j'aimerais lire ce que tu as écrit".

 

Ella, divertida,

me mira casi de reojo y con un español perfecto me contesta: "De acuerdo, ahí tienes unas líneas que acabo de escribir":

 

"Cantemos a Asturias.

Así lo quieren las estrellas del Cielo

que hace adrede a la luna

mostrar su luz brillante.

 

Cantemos a la belleza de Asturias

con la copa dorada llena de vino tempranillo

y bebamos sidra espumosa.

 

No evitemos la ebriedad ante su paisaje

Pues esta flor no puede compararse a ninguna".

 

"Yo tenía entendido

–le digo no sin sorpresa por el texto- que Suiza era uno de los países más bonitos del mundo con sus lagos, montañas chalets típicos…".

 

Así es,

pero nos falta un mar como el vuestro.

 

El resto os lo explicaré otro día.

                                                                        

                                                        Johann R. Bach


Pasa el sopor del vino. El penetrante aroma de los pétalos la arranca de su sueño,

AÑORANDO SU JARDÍN EN ASTURIAS

 

A punto de entrar

en el cuarto oscuro de los sesenta, acechada por el miedo de un sexo confiado

 

diablos en las manos.

 

Ni unos ojos ni unos labios,

ningún deseo de caricias nuevas.

 

Sólo el lobo astuto

tenía la medida de su cuerpo, la noche dorada de una piel, la suya.

 

Cargada de vapor etílico,

al caer la noche deshace su peinado con desidia. De la flor del ciruelo que llevaba prendida en sus cabellos queda ya poca cosa.

 

Pasa el sopor del vino.

El penetrante aroma de los pétalos la arranca de su sueño, primavera que nunca volverá.

 

Sigue lejos, en la soledad de una isla

donde se tocan un cielo y un mar que no son los suyos.

 

                                                            Johann R. Bach


Este país es la leche. Se aprende rápido.

CAFÉ SUEC

 

Me han dado trabajo

de camarera el Bar Suec de Barcelona. Estoy contenta: soy la envidia de mis amigos de Malmö. Puedo aprender catalán y español y sus diferentes acentos sin salir del barrio.

 

Me gusta cómo hablan los jóvenes de hoy:

"¡Qué pasada! Me moló mucho el concierto; Les dije a los colegas que me iba a currar  -oí que le decía por teléfono un cliente a sus acompañantes".

 

"¡Ok! -le contestaron- ¡nos vemos!.

 

"¡Qué fuerte tío! –decía otro sosteniendo la botella de cerveza cerca de la boca pero sin beber- me despidieron sólo por el olor de mis pantalones. No comprendo cómo se puede vivir sin birra".

 

Sí tío… Es que es muy fuerte ¿no?

 

Fíjate Olga. Me viene un friki,

me  pide un café y me pregunta si practico deporte. Le digo que sí, el de la barra fija.

 

¡Qué fuerte tia!

Si hubieras visto su cara. Esto es la leche, aprendes rápido el idioma y además te diviertes:

 

A continuación -no te lo pierdas- entra el poeta

y me pregunta si aún queda café. "En caso afirmativo –me dice- ponme uno doble"…"aunque no te pagaré por ello más que un bieuro(1)".

 

¡Qué fuerte! ¡Cómo habla!

Parece que se ha escapado de una de sus novelas. No es mala persona. Me han dicho que no hace mucho era una pieza de anticuario.

 

¡Flipa tía!

Ahora no es más que un trasto viejo, muy viejo. Aunque el cabrón sigue en pie. A veces nos da propina.

 

Dice que es para ayudar

a los hijos de los camareros. ¿Será Cabrón?

 

Lo más fuerte es la "Bici de Fuego"

–en alusión a cierto profeta- una diva del cine local. Cuando entra esa actriz nos miramos todos los camareros y pensamos lo mismo: A esa hay que darle de comer aparte.

 

Se está adelgazando

y sus piernas parecen unas alicates, pero ella sigue creyendo que es una semidiosa.

 

¡Qué fuerte tia!

Entra un tronco, me pide si le puedo descorchar una botella de vino que llevaba en el macuto. Le levanto el corcho pensando en su cerebro hecho de la misma corteza del alcornoque,

 

se sienta parsimoniosamente

en una de las mesas de la terraza, se  bebe su vino a la salud de la camarera que ha hecho lo que él quería … ¡y gratis!

 

¡Qué fuerte tía!

Yo flipo en este barrio. Miguel –el propietario del bar también sueco- supo escoger idioma, moto y calle para tomar el sol.

 

¡Cómo han de odiar los plátanos

-de la pequeña Plaça de La Virreina-

la helada noche de febrero!

 

El invierno termina,

y sin embargo aún son cortos los días. Las noches empiezan a ser más cálidas y la terraza vuelve a llenarse de clientes.

 

Este país es la leche.

Se aprende rápido. Sólo hay que mantener a raya a algunos maduritos que se ponen muy nerviosos cuando se enteran de que soy sueca.

 

                                                        Johann R. Bach

 

1.       Bieuro. Así llama el poeta a las monedas de dos euros.


17 feb. 2015

Las gaviotas se agrupan en la arena esperando la tormenta y silba el viento al atardecer.

EN EL MIRADOR JUNTO AL MAR

 

Cansada de tanta curva,

detiene su automóvil en el mirador.

 

El día no se muestra precisamente apacible.

Cubre el desorden gris por encima de las rocas y pinos y el camino baldosado de madera baja a la playa entre la bruma ligera.

 

Las gaviotas se agrupan en la arena

esperando la tormenta y silba el viento al atardecer.

 

En la guantera del auto

una pequeña petaca contiene aún un poco de calvados. Es el último trago para impedir que empeore su humor.

 

El viento del norte –esta vez es Mistral-

reseca las flores amarillas de la retama como si deseara que volviera el otoño, que volviera con él la soledad.

 

Echa una última mirada al paisaje,

sobre la flor de la ola o rodando sobre las minúsculas dunas de la playa.

 

No tiene más remedio que asirse

-para no desfallecer de tristeza- a la barandilla del mirador porque no encuentra otro asidero entre los mudos caminos de la vida.

 

                                                              Johann R. Bach

16 feb. 2015

Todos los colores del jardín entran a raudales por sus ojos.

TIEMPO DE CIRUELAS VERDES

 

Aún la recuerdo,

con su falda a cuadros como si fuera ahora, cuando, inexperta aún de su carmín en los labios,

 

deja de columpiarse.

Perezosa, sin saber bien qué hacer, se estira lentamente. Un ligero sudor humedece su blusa blanca

 

-como el rocío cubre las corolas

de las flores diminutas.

 

De pronto un rumor sordo

indica que llega ya el invitado, y ella huye corriendo aún en calcetines.

 

Cuando cruza ante él

-sus mejillas escarlata se han encendido-, avergonzada, una horquilla de oro resbala de su pelo.

 

Al llegar a la casa se apoya

en la baranda de la terraza. Todos los colores del jardín entran a raudales por sus ojos.

 

Deseando contemplarlo

vuelve el rostro y percibe el aroma de las ciruelas verdes.

 

                                                            Johann R. Bach

15 feb. 2015

Los sonidos, ajenos, hieren su alma norteña y solitaria

ALMA NORTEÑA Y SOLITARIA

 

¡Quién estuviera en Asturias!

 

Recostada en la almohada,

a medianoche, oye caer la lluvia como un acontecimiento.

 

Pena en el corazón

porque esa música de agua evoca su Asturias natal un norte con mar como horizonte.

 

Los sonidos, ajenos,

hieren su alma norteña y solitaria en el extraño sur aunque rodeada por otro mar por todas partes.

 

¡Quién estuviera en Asturias!

Aunque sólo fuera en la playa de San Juan de la Arena, cantando y bebiendo sidra.

 

¿Tan insensibles eran los poetas

de antaño que no supieron verla ni cantarla como se merece?

 

                                                         Johann R. Bach

 

Se entretiene leyendo “El Origen de un Claro de Luna” –su próxima novela-

AMOR HERIDO: PURO TRAUMATISMO

 

Curan los traumatismos

como pasa una enfermedad.

 

Algo ha cambiado sí,

pero este invierno, a pesar del grave accidente, no ha sido el último. Su cabello es más seco y

 

en sus sienes ha crecido el color gris.

 

Estirada en el sofá

contempla a la luna menguante subir por el balcón.

 

Con movimientos lentos

que no han de reabrir las cicatrices entra en la cocina y prepara una infusión de hojas secas de caqui, granado y tomillo

 

en vez del té de siempre.

 

Se entretiene leyendo

"El Origen de un Claro de Luna" –su próxima novela- apoyada sobre una gran almoada y sus ojos recuperan

 

el brillo de las estrellas de platino.

 

Hoy nada le preocupa.

Es hermoso el paisaje frente a la cristalera de la terraza cuando llega la fina lluvia y el viento en calma:

 

durante todo el día

las flores de los almendros, sutiles y elegantes le muestran su belleza al mundo entero.

                                                        Johann R. Bach