20 may. 2017

Tus lágrimas ... son pura reivindicación pacífica


PURO ALGODÓN

Eres Cassia
La Flor de los Vientos puro algodón
que pasa de repente de la risa al llanto
y del llanto a la feliz sonrisa.

Tus lágrimas cobijan sodio reparador
de corazones ofendidos;
son pura reivindicación pacífica
que flotan en el viento de la noche.

En la bóveda ahuecada de estrellas
que circunscribe tu cálida aura,
se oxida el vino rojo y se hace más rico
y el aceite en su tinaja se hace más claro.

Eres Cassia como las fresas del bosque,
el hallazgo milagroso de este planeta:
al colgarte encima de las cosas
haces de la vida algo digno de ser vivido.

                                                   Johann R. Bach

17 may. 2017

-Lo real debe hacer arder lo que he traducido -dijo.


BELLEZA Y VERDAD

Hace ya tiempo
que mi compañero emprendió el viaje hacia el Ápex. El verano había sido largo y las nubes tendían las sombras -como ya te había contado- sobre los relojes de sol, el viento de tramontana se había desatado por toda la Península del Cap de Creus.

Junto al medio porrón de vino,
granadas almendras y membrillos yacían en la fuente sobre la mesa desprendiéndose de sus últimos aromas y, a modo de azucarero, un vaso de bakelita lleno de grumos de resina de pino preparados para darle fuerza al vino a la manera del Ángel Montserrat.

Aquel verano le situó
en algún punto de intersección del cruel determinismo espiritual y fisiológico de la naturaleza como si en su ADN estuviera marcado como en las líneas de la mano el fatal desenlace.

Por ningún lado aparecía la palabra muerte
y, sin embargo, un olor acre flotaba en el viento en el que, como un lamento, estaba presente el tema postrero de construir, de crear objetos como defensa contra la gélida frialdad del universo; si alguien ha construido un hogar, estará a salvo…

Traducía desesperadamente mis textos
en una carrera loca contra Cronos. Se quejaba continuamente: "No acabaré – decía repetidamente como hablando consigo mismo- Una Rodilla Herida antes del Veranillo del Membrillo.

Yo sonreía: ¿Quieres tal vez que otro lo haga por ti?
¡No! -se le escapó, en cierto modo angustiado de que se ofreciera esa tarea al vecino que también era licenciado en filología hispana. ¡Sí! Él creía que era deudor, había contraído la obligación de traducir aquel endiablado texto y como envenenado con nitrato de plata empleaba todas sus horas entre diccionarios pues allá Abajo, en la Calle de la Miseria, sabían de su deuda…

Aunque de todos modos,
ya nada podía serle exigido.

Lejos de su vista,
vio el mar ante sí, como una balsa de mercurio, extendido en la lejanía del cielo, cual líquida roca que en su azul centelleo sostuviera al sol; en su enorme profundidad iluminada semejaba la abierta cúpula de un monte, que, pronta a recibir y procreando, absorbía toda la realidad y la volvía a despedir, día y noche en broncíneo retumbar y, desde el atronador estruendo de sus quintas de tos, subiendo y apagándose, el símbolo de la voz, apagándose y subiendo, el símbolo de toda realidad:

-Lo real debe hacer arder
lo que he traducido -dijo.

-¿Desde cuándo trazas un límite
entre lo real y la verdad (lo virtual)? -le interrumpí y se irguió un poco, como siempre dispuesto a la discusión, para comenzar con nuevas explicaciones:

Descartes dice que…
Le corté la palabra pues el rosado maleficio del bacilo de Koch había practicado un vacío tal en sus pulmones que la misma palabra le provocaba la tos letal. Aún así tuvo fuerzas para acabar la frase:

"Belleza y verdad son, como en ti amor,
una sola cosa fundida con la realidad…"

                                                                     Johann R. Bach

-Lo real debe hacer arder lo que he traducido -dijo.


BELLEZA Y VERDAD

Hace ya tiempo
que mi compañero emprendió el viaje hacia el Ápex. El verano había sido largo y las nubes tendían las sombras -como ya te había contado- sobre los relojes de sol, el viento de tramontana se había desatado por toda la Península del Cap de Creus.

Junto al medio porrón de vino,
granadas almendras y membrillos yacían en la fuente sobre la mesa desprendiéndose de sus últimos aromas y, a modo de azucarero, un vaso de bakelita lleno de grumos de resina de pino preparados para darle fuerza al vino a la manera del Ángel Montserrat.

Aquel verano le situó
en algún punto de intersección del cruel determinismo espiritual y fisiológico de la naturaleza como si en su ADN estuviera marcado como en las líneas de la mano el fatal desenlace.

Por ningún lado aparecía la palabra muerte
y, sin embargo, un olor acre flotaba en el viento en el que, como un lamento, estaba presente el tema postrero de construir, de crear objetos como defensa contra la gélida frialdad del universo; si alguien ha construido un hogar, estará a salvo…

Traducía desesperadamente mis textos
en una carrera loca contra Cronos. Se quejaba continuamente: "No acabaré – decía repetidamente como hablando consigo mismo- Una Rodilla Herida antes del Veranillo del Membrillo.

Yo sonreía: ¿Quieres tal vez que otro lo haga por ti?
¡No! -se le escapó, en cierto modo angustiado de que se ofreciera esa tarea al vecino que también era licenciado en filología hispana. ¡Sí! Él creía que era deudor, había contraído la obligación de traducir aquel endiablado texto y como envenenado con nitrato de plata empleaba todas sus horas entre diccionarios pues allá Abajo, en la Calle de la Miseria, sabían de su deuda…

Aunque de todos modos,
ya nada podía serle exigido.

Lejos de su vista,
vio el mar ante sí, como una balsa de mercurio, extendido en la lejanía del cielo, cual líquida roca que en su azul centelleo sostuviera al sol; en su enorme profundidad iluminada semejaba la abierta cúpula de un monte, que, pronta a recibir y procreando, absorbía toda la realidad y la volvía a despedir, día y noche en broncíneo retumbar y, desde el atronador estruendo de sus quintas de tos, subiendo y apagándose, el símbolo de la voz, apagándose y subiendo, el símbolo de toda realidad:

-Lo real debe hacer arder
lo que he traducido -dijo.

-¿Desde cuándo trazas un límite
entre lo real y la verdad (lo virtual)? -le interrumpí y se irguió un poco, como siempre dispuesto a la discusión, para comenzar con nuevas explicaciones:

Descartes dice que…
Le corté la palabra pues el rosado maleficio del bacilo de Koch había practicado un vacío tal en sus pulmones que la misma palabra le provocaba la tos letal. Aún así tuvo fuerzas para acabar la frase:

"Belleza y verdad son, como en ti amor,
una sola cosa fundida con la realidad…"

                                                                     Johann R. Bach

15 may. 2017

Miro la única foto que tengo de ella


UN ESTALLIDO DE VIDA

Miro la única foto que tengo de ella
y nada me parece latir en esa arteria que yo sueño que toco en el hueco de sus hombros.

Pienso en el día en el que,
en la estupefacción del cielo y de la tierra que se acercan el uno a la otra, confundiéndose,

volviéndose horizonte,
luego sendero entre árboles, frotando madera con madera, surgió la llama…

un estallido de vida
como entre nosotros.

                                                         Johann R. Bach

14 may. 2017

la huella del estallido de la vida


GEOMETRÍAS EN EL VACÍO

El sonido del origen es una línea,
la explosión de un cuerpo celeste,
una grieta en la zona oscura del Universo,                                              
la huella del estallido de la vida.
    
                                                                                    JOHANN R. BACH