7 sept. 2013

La barbilla te temblaba. El miedo se estaba apoderando de ti.

LA NOCHE COMO UN COMA

 

No osaste abrir los ojos.

Oíste un sonido como cuando se cierra una puerta. No podías resistir la tentación: poco a poco fuiste abriendo los ojos y sin saber qué es lo que veías, la camilla temblaba y por un momento sentiste como la sangre afluía a tu cabeza.

 

La barbilla te temblaba.

El miedo se estaba apoderando de ti. Pensaste que habría sido mejor tomarte el café que te sirvieron aquellos malvados.

 

Toda tu preocupación se volcó

en averiguar en qué podías pensar para no tener un ataque de pánico. Te concentraste en los pies. Intentaste saber si los sentías y si sentías las correas. Aquello funcionó.

 

Tu ansiedad fue disminuyendo. Luego hiciste lo mismo pensando en las muñecas. Fuiste tranquilizándote por momentos.

 

Pensaste en escribir una novela

si salías de aquella trampa. Descartaste pintar un cuadro porque no eras buena dibujante y porque el arte no figurativo no te atraía.

 

Imaginaste un viaje

a una playa placentera. Pensaste en los libros que habías leído. Cuando se te acabaron las ideas de lo que podías hacer volvías  a comenzar las ya aceptadas por tu mente aunque el miedo a que aquello podía ser el final no desaparecía.

 

El "viaje" o lo que te estuvieran

haciendo se te hizo larguísimo, pero insistías en vencer el miedo y los temblores desaparecieron. De vez en cuando unas lucecitas llegaban a tu retina, lo que te daba idea de que te estaban trasladando a un mundo de imposible retorno.

 

La camilla o lo que fuera aquello

que te sujetaba los tobillos y las muñecas vibraba suavemente debajo de tu espalda como si alguien estuviera empeñado en hacerte agradable el paso por aquel oscuro túnel. Tú querías mantenerte despierta porque ansiabas el regreso.

 

Para evitar el sueño

recordaste que de niña tus padres para hacerte dormir te paseaban en coche. Eso es lo que acababa de convencerte que la hipótesis más verosímil era la del traslado al mundo de las tinieblas.

 

Esa sospecha te mantenía lúcida,

recordaste que mover tus músculos abdominales voluntarios y apretaste las mandíbulas para cerciorarte que aún en el peor de los pronósticos era posible el retorno.

 

Como si Alguien hubiera leído tu mente

sentiste cómo te cogían la mano y el calor humano empezó, serpenteando por el brazo, a invadir tus sienes y volviste a oír una música como una nocturna de Chopin que se alejaba.

 

Oíste unos chillidos

de sorpresa y miedo como los que se producen bajo los efectos de un terremoto y abriste los ojos. Orfeo, atravesando un oscuro bosque, había logrado rescatarte del Inframundo.
                                                                             Johann R. Bach

¡Oh noche! Mis sudores de cordero negro provocan sarcasmo

BREVE ORACIÓN NOCTURNA

 

¡Oh Noche!

De tu sencillez no obtuve más que la apariencia perfumada de los vuelos parabólicos de pájaros inaprehensibles mientras que a la lavanda le bastaba con esconderse tras las sombras.

 

Nada de lo más frecuente

exigía el movimiento excepto tu mano ávida de polen que se abalanzaba sobre mi frente con los remolinos de una lámpara sostenida por la Flor de los Vientos.

 

¡Oh noche!

Mis sudores de cordero negro provocan sarcasmo. Mi angustia se acrecienta con súbitos consentimientos cuyo rumbo no consigo mantener, aunque sabes que me gusta ese verso que escribes mientras la tierra calla.

 

Me coloco inadvertido

sobre la quilla de tu nave hasta la fecha florida en que enrojezca mi ceniza como silueta cosida a la penumbra.

 

¡Oh noche!

No he podido traducir al idioma galáctico el poema a partir del cual aparecieron en mí los deseos íntimos de los tiempos puros de la fuga.

 

Saludo a todos

aquellos que marchan seguros de tener el corazón limpio, bajo tu silencio meditado -carnal subsidio y fruta-, junto al término del poema.

 

Mañana pasarán erguidos

bajo el viento masticando instantes que se pueden enhebrar uno por uno.

                                                                                   Johann R. Bach

 

Sólo se anima en las noches que hay música en su local

Depresión hipofoliculínica

 

 

  • La depresión hipofoliculínica:

              SEPIA C200

 

En Friedenau hay un pequeño restaurante

que está regentado por una mujer lusa que intenta, por encima de todo, crear un clima de simpatía y alegría para atraer una mayor cantidad de clientes. Para ello contrata a menudo algún conjunto (dúos sobre todo) para que cante en el local o en la terraza cuando hace buen tiempo.

 

El tramo de calle

en la que se encuentra el local, es alegre, con tiendas entre las que se encuentra una floristería y otros tres restaurantes más.  Si giramos la esquina, ya en Dickhardtstraße, nos toparemos con tres esquinas a la Rheinstraße con otro restaurant en cada una.

 

Si añadimos que entre las tiendas

destacan un anticuario, una relojería, una tienda oriental, otra sueca y una gran frutería podemos hacernos una idea del colorido de ese rincón frente al Rathaus de Friedenau.

 

En esa calle (Hedwigstraße)

los árboles son enormes y el empedrado obliga a los vehículos a circular lentamente, de modo que se logra un cierto encanto y un ambiente acogedor que se muestran incluso en los días de lluvia.

 

A pesar de lo idílico del lugar,

Maria la lusa, sufre una depresión profunda fácilmente observable en sus ojos negros y tristes. Es morena con pelo largo y descuidado propio de una persona que tiene depresión y que muestra indiferencia hacia los demás por lo que ya no le importa su imagen. Es delgada, de corta estatura aunque se sostiene fuertemente sobre sus piernas.

 

Madre de tres hijos,

dos mayores de más de veinte años y una niña de 6 de un segundo matrimonio contraído con un traumatólogo alemán, atribuye su depresión a la relación con este último marido del cual quiere separarse.

 

Toma antidepresivos

que no le sientan nada bien y además, desde que los toma no tiene ni una pizca de líbido y la cara se le hincha convirtiendo el amago de sonrisa en una mueca donde la indiferencia equivale a enseñar los dientes.

 

Sólo se anima en las noches

que hay música en su local. Baila entre las mesas de sus clientes, desatando la admiración de todos por su danza exótica. En esos momentos hasta

 

brota alguna sonrisa de sus labios

y sus caídas boqueras parece que quieran mejorar su rictus y los párpados se le disparan hacia arriba mostrando un brillo no habitual en ella.

 

Algún cliente cree, y con razón,

que María contrata a los músicos para ella misma, al objeto de resistir a la tentación de huir, de abandonar todas sus obligaciones familiares y profesionales.

 

Sus hijos mayores le ayudan

en el restaurante y es de suponer que ello detiene sus ganas de desaparecer del idílico enclave de Friedenau. Cuando el folículo de Graff desaparece de no pocas mujeres se apodera un frío que les hiela hasta el alma, llenándolas de tristeza. 
                                                                 Johann R. Bach

“NO HAY NADA TAN BUENO COMO PARA ABUSAR DE ELLO”

          La dieta de Elisa

 

Observar en el cuadro de alimentos de la Dieta de Elisa la fuerte restricción de frutas y pescado y la total prohibición de los lácteos.

 

En efecto

 

La fruta contiene mucho azúcar y ácidos. Esos ingredientes son ya muy conocidos como nocivos para la salud.

 

El pescado no es deseable como alimento (en general) por su alto contenido en sal. También es conocido su efecto sobre la salud (hipertensión, retención de líquidos…)

 

Los lácteos tampoco son recomendables por su alto contenido en ácido láctico (levógiro), sal, azúcar y otros ácidos añadidos (ascórbico, omegas…). Especialmente hay que llamar la atención sobre la responsabilidad de la leche desnatada en la aparición de anemias (rojas y/o blancas), síndromes de fatiga y diabetes.

 

Tabla Alimentos Gota / Ácido Úrico para el tratamiento de la gota

y utilizadas en Dietas Gota, Dieta Ácido Úrico y Dieta Hiperuricemia.

ALIMENTOS

PERMITIDOS
    (A diario)

A LIMITAR
(Máximo 2-3 veces/semana)

NO PERMITIDOS
(Desaconsejados)

CARNES

Y

HUEVOS

Pollo, pavo, ternera y en general carnes con poca grasa. Clara de huevo.

Los que no figuran en los otros apartados. Huevos.

Vísceras (hígado, corazón, riñones, sesos, mollejas, lengua) y carnes grasas (cerdo, cordero)

EMBUTIDOS

Embutido de pavo, pato y pollo. Liebre

Jamón. Cecina.

Todos los embutidos grasos

PESCADO, MARISCOS

(pescado de rio)

Pescado azul (sardinas)

Huevas de pescado, gambas, langostinos, cangrejo, mariscos

SOPAS

Y

SALSAS

Caldos de verduras, consomés de carne poco grasos

Mayonesa, allioli

Caldos de carne grasos, extractos de carne, caldo de cubitos, salsas a base de mantequilla

ACEITES

Y

GRASAS SÓLIDAS

Preferentemente aceite de oliva. Aceite de semillas (girasol, maíz)

  

Manteca de cerdo, sebo, tocino, nata

 

 

 

 

VERDURAS, FRUTAS, LEGUMBRES

 

 

 

Todo tipo de verduras, ensaladas. Incluso con frutas mezcladas

 

 

Espárragos, puerros, rábanos, espinacas, coliflor, habas, guisantes, tomates, legumbres

 

 

 

 

       Frutas

excepto peras y manzanas.

    Setas

LÁCTEOS

Quesos grasos,

Lácteos

CEREALES

Harina, arroz.

Tartas, hojaldres. pastas alimenticias, germen de trigo y salvado, patatas, pan y galletas integrales

   pastelería y bollería industrial

AZÚCAR

Y

DULCES

Azúcar refinado, miel, fructosa, chocolate

  Si hay sobrepeso: edulcorantes

FRUTOS SECOS

Albaricoques y ciruelas pasas

Cacahuetes, frutos secos fritos

   

BEBIDAS

Té, café, vino tinto

    infusiones, zumos naturales, agua mineral.

Alcohol en todas sus graduaciones

ESPECIAS, CONDIMENTOS

Todos

  

  

 

                                  Sobre el ejercicio

 

Elisa tiene el mérito de haber sido pionera en resaltar varios aspectos de la salud. En el libro "Tus medicinas" se explica cómo la dosificación de los alimentos alarga la vida y cómo los excesos alimentarios causan desequilibrios fisiológicos y mentales.

 

Respecto al ejercicio no es diferente el criterio de Elisa. Múltiples estudios científicos han demostrado que el ejercicio provoca apetito y obliga a ampliar la cavidad del estómago (aparición de la hernia de hiato); agota la potencial reserva de insulina (creando diabéticos); envejece tejidos y órganos por oxidación; y, entorpece las funciones cerebrales (intoxicación por exceso de oxígeno).

 

Desde un punto de vista más filosófico que científico se podría convenir en que

 

"NO HAY NADA TAN BUENO COMO PARA ABUSAR DE ELLO"

 

El ejercicio moderado, muy moderado, es conveniente para la preservación del cuerpo. No hay nada tan malo cuando ese ejercicio es intempestivo, violento o excesivo.

 

Galeno (Pathologias, libro 1, cap 16) dice:

"que el mucho ejercicio y el cansancio consumen los espíritus y la sustancia, refrigera el cuerpo; y los humores, que, si no, la fisiología natural habría digerido y expulsado, los altera y los hace enfurecer. Y, al estar así enfurecidos, afectan y molestan de diversas maneras al cuerpo y a la mente (produciendo melancolía)".

                                                                                            Johann R. Bach

 

Una Comandancia de Marina construida sobre un escollo

HONFLEUR, UN PUERTO EN LA PLAZA

                                           HONFLEUR  (La Lieutenance)

 

La primera vez que visité Honfleur

mi llegada coincidió con la pleamar. Una campana avisaba con insistencia: el puente se estaba levantando;

 

los barcos parecían nerviosos;

unos preparados para entrar en el pequeño puerto otros para zarpar

ya.

 

La operación se realizaba

con precisión matemática: las compuertas giraban desconcertantes, ante los espectadores de uno y otro lado del puente levadizo.

 

Con la capota levantada de nuestro 2 CV

mirábamos atónitos la maniobra. Al otro lado del puente, sobre una enorme roca se alzaba majestuosamente la Comandancia, mitad castillo, mitad edificio atlántico.

 

Los rojos vivos, azules marinos

y blancos que lucen entre pescadores se iban deslizando ante nosotros como un escenario de teatro donde nadie quiere que caiga el telón.

 

Sorprendentemente los habitantes

de Honfleur parecían no apercibirse de la belleza de ese momento: aprovechando la pleamar el pescado fresco encerrado en las bodegas entra puntualmente para deleite de cientos de turistas.

 

Más arriba,

junto a la Iglesia de Sainte Catherine los habitantes de Honfleur miran embelesados las paradas del mercado, buscando variedad de frutas y verduras y ropa marinera que no comprarán:

 

les alegra los ojos

el contraste de colorido de las típicas rayas blanquiazules.

 

Los lugareños tienen la impresión

de que han nacido para un sueño, en el que, callados, confunden muchos mundos; pues hablan rara vez y

 

cada frase es como un epitafio

para algo arrojado a tierra por la marea -incluido el pescado que entra en el puerto-, algo desconocido, que viene a ellos sin aclarar, y permanece.

 

Y así es todo

lo que describen sus miradas desde su infancia: algo no aplicado a ellos, demasiado grande, desconsiderado, allí enviado, que aumenta más aún su soledad.

 

Ahora ya no existe el puente levadizo

que interrumpía como un descanso el paso de los vehículos y ya no suena campana alguna.

 

Pero el puerto de Honfleur sobrevive

como un juguete inolvidable.

                                                                   Johann R. Bach

 

LAS HORMIGAS ROJAS TAMBIÉN LLORAN

          FORMICA RUFA

                          Dos hormigas rojas  peleando por el paso              

 

A Hippomante no le despertó

ningún reloj, porque los del siglo V aC. - eran de arena-, medían el tiempo silenciosamente.

 

Aquella noche –cuentan-

el zumbido monótono y aburrido (como de costumbre) de Zeus adormecía con su discurso a todos aquellos labradores y comerciantes que se quejaban del calor de aquel verano.

 

La reunión se desarrollaba

sin incidentes (a pesar del infortunio de todos) en un barracón adjunto al dormitorio de Hippomante y sus hermanos. El resultado final sentenció la muerte de aquella organización campesina.

 

Hippomante se vistió,

hincó sus dientes en un mendrugo de pan empapado en vino y alzando sus ojos admiró la franja lechosa de estrellas sobre su cabeza. Por un momento se olvidó de su dolor de rodilla.

 

Medio cojeando siguió a su padre

que no hacía otra cosa que mover negativamente la cabeza. Durante la reunión Atenea estuvo lloriqueando en un rincón y Hermes se abstuvo en la votación.

 

Hacía once meses que no caía

una sola gota de agua. Poseidón se había mostrado optimista, pero no desató ninguna tormenta. Las opiniones continuaron divididas, pero la reunión constituyó el punto de partida

 

hacia algo nuevo y oscuro.

Hippomante a sus quince años aún no comprendía aquellas complejidades y no podía reflexionar sobre aquellos asuntos tan prometedores. Sólo intentaba seguir el paso de su padre.

 

La luna marcaba aquel camino de plata

al final del cual esperaban los membrillos y las almendras, la azada y la tierra reseca, el sudor y su esfuerzo. 

 

El dolor en la rodilla

iba en aumento y en mitad de una curva Hippomante decidió coger el atajo exento de hierba alta, pero en mitad de aquel vericueto empezó a sentir las peores punzadas de su vida. Retorciéndose de dolor llego al minúsculo refugio donde

 

cayó desmayado sobre el montón de paja

que a modo de lecho servía para librarse de la insolación durante las siestas.

 

Su padre le examinó la pierna

y quedó estupefacto al ver que había aumentado su volumen hasta el doble de la otra pierna: Las hormigas rojas le habían inoculado miles de dosis de su ácido fórmico.

 

Le puso ungüentos de aceite y vinagre

que eran las dos únicas sustancias que había en las tinajas de aquella choza mitad excavada en la tierra, mitad cubierta por arcos de piedras tomadas con cal.

 

Hippomante tardó una semana

en vencer la fiebre y volver a caminar, pero para sorpresa de todos no volvió nunca más a sentir dolores reumáticos.

 

En aquella semana de calor seco

se decidió su futuro: Hippomante se convertiría –según cuentan- en uno de los médicos más prestigiosos de aquel mundo donde aún se hacía caso de lo que decían los dioses.

                                                                                  Johann R. Bach

 

 

UN PASEO POR LA VIA LACTEA, OTRO ENTRE LAS PINTURAS DE RENOIR

                 RENOIR

 

Llego después de un viaje

entre las estrellas de la Via Lactea, aterrizo en el COU (Centro de Observación del Universo) de Ager, me dirijo al Monasterio de Les Avellanes y mientras me preparan la cena, abro el ordenador y me encuentro con la agradable sorpresa de otro maravilloso escrito de Mary García. Lo leo y no puedo esperar un solo minuto para recomendarlo a todos mis amigos.
                                                                     Johann R. Bach

 

EXTRACTO DE SU ESTUDIO SOBRE RENOIR

 

Su origen humilde y haber trabajado desde los 13 años en un taller de porcelana, hacen de un artesano del Arte, condición que nunca deseo perder según sus propias palabras:

 

"La pintura, no es una Quimera. Es, ante todo un trabajo y es necesario realizarlo como lo llevaría a cabo un buen artesano".

 

Al contrario de otros artesanos, Renoir, huía cualquier teorización del proceso Artístico. Prefería guiarse por su vista, intuición y sensibilidad a la hora de abordar sus lienzos:

 

"Me gustaría – solía decir - que un Rojo sonara como el sonido de una campana, si no lo consigo "a la prima", uso más rojo, y otros colores hasta que, después de varios intentos, alcanzo una música aceptable. Siento no ser más listo. No tengo reglas mágicas ni métodos infalibles".

 

 Así, con sencillez, resume Renoir su método creativo. Esas frases me recuerdan a los fenómenos Sinestesia, que mencioné en anteriores escritos en el Blog. Pero, si por algún motivo Renoir ha pasado a la historia, además de la magnitud de su creación de más de un millar de cuadros, es por ser: "El pintor de la Mujer".

 

En sus obras se revela un tipo femenino originalísimo. Es el de una Parisina, burguesa u obrera, modista o bailarina, esbelta, risueña, vestida con gracia y algo Ingenua."

 

                                                                           Mary García

                                                          NEUROLOGIA Y ARTE (RENOIR)

 

Leed el resto del escrito clicando en el siguiente link

 

http://cerebroefectivo13.blogspot.com/2013/09/neurologia-y-arte-renoir.html

 

 

6 sept. 2013

Tu Seraphine Louis todavia vive (ver en Youtube)

  LOS SERAFINES ATRAVIESAN LOS OCÉANOS

 

Hace ya algunos días leí un relato

de Mary García que no conocía.

 

Llevaba un nombre que evoca a un ángel: Seraphine.

Sus pinturas son un auténtico continente, te transportan a lugares donde no has estado nunca.

 

Si admitimos que existe una pintura atemporal,

tu Seraphine Louis todavía vive, aunque no fue feliz en sus pequeños paseos bajo un total incógnito por calles llenas de gentes apresuradas que no reparaban en ella.

 

Abrumado por tu historia Mary García

busqué en ese enorme baúl llamado Google algún video sobre la obra de Seraphine y para mi sorpresa en Youtube está expuesta su obra acompañada de una música de serafines.

 

No hace mucho me pareció verla

en un desfile de dioses y ahora debo rectificar esa imagen, pues al parecer Seraphine, en un su personalidad terrenal no tenía tiempo de salir a la calle a comprar un ramo de flores que le sirviera de modelo para sus pinturas.

 

Utilizando la teoría matemática de fractales,

con un solo racimo de uvas reconstruía el universo. Según parece desprenderse de tu relato Mary García, Seraphine Louis nunca vio el mar; en sus pinturas el amor anhelado tenía una gran potencia que sólo se aliviaba con la cisión de su pequeña virgen sobre la chimenea.

 

Seraphine Louis, por lo que das a entender,

nunca se encontró con una masa de agua que los demás mortales denominamos mar. Eso es responsabilidad mía y de imaginación, de mi cosecha, de mi experiencia como escritor sobre los campos de alfalfa.

 

El monte que dominaba esa aversión

de Seraphine Louis a conocer a personas extrañas era como El Carmelo, lleno de vibraciones misteriosas como la luz de sus pintura. Era como una ola gigantesca floral en la que se revolcaba noche tras noche.

 

No sabía qué pensar

de un mundo que le era extraño y de la masa de colores que a modo de marea en movimiento saciaba su sed de sexo masculino y la sumergía en una vida con un recogimiento monacal en su pequeña habitación, sobre cuya chimenea siempre ardía una eterna luz a la Virgen Pequeña.

 

 Alejada, con mirada ardiente y oscura

sobre su pálido rostro Seraphine Louis, pintaba en una especie de trance, fractal tras fractal, como jardinero místico, los flamantes ramilletes tras los cuales se ocultaba la tentación de todo lo sagrado: la promiscuidad con los mortales y su inagotable sexualidad.

 

En medio de plantas carnales

con frutos rodeados de pestañas, ornamentos foliáceos hechos de suntuosas plumas delicadamente coloreadas, en cuyo resplandeciente nervio se abren ojos, todo conducía en ella a una expresión irreprimible de su sexualidad.

 

Esa extraña malla de susurrantes

y concupiscentes ramajes con sartas de perlas compuestas por bayas del arbusto de la ternura, y umbelas estrelladas del jardín de los placeres como una heredera auténtica de la inspiración de El  Bosco buscaba en la soledad de su habitación llenar de flores su existencia.

 

No sé qué pensar de su residencia,

en modo permanente, bajo esa atmósfera de colores en una habitación de veinticuatro metros cuadrados como un espacio de confinamiento de un ángel al que por su afición a la pintura fue condenado.

 

Sólo puedo decir que tú,

Mary García, con tu lanzamiento al éter de Seraphine Louis ese ángel que flotando vivo, hoy en los cielos oceánicos, con una estela de brillantes estrellas atraviesas los mares y llenas de gozo nuestras vidas.

 

Gracias, gracias, Mary García.

 

                                                                              Johann R. Bach

 

Os recomendamos este excelente trabajo de Mary García al que podéis acceder clicando en el link adjunto

 

http://cerebroefectivo13.blogspot.com/2013/08/neurologia-y-arteseraphine-louis.html

 

5 sept. 2013

Contemplad compañeras... el inmenso palacio solitario

EL REGRESO DEL ASTRONAUTA

 

Al bajar de ese mundo

de luz difusa sentiste que la alegría volvía a tus mejillas: volvías al reino de la sombra.

 

La sombra ,

luego de un viaje interminable, es también una nave como el alma que atraviesa los mundos.

 

Aquel hospital

que descubriste una tarde, una tarde callada, era el mismo universo

encerrado en otro universo sin sombra: era la misma sombra llena de luz. Te confinaron en un dormitorio femenino donde debías pasar una cuarentena llena de pruebas y análisis.

 

Por la noche

Los ojos de las demás compañeras te perforaban con gélidos interrogantes aun cuando no te veían. Era obvio que esperaban de ti algo extraordinario: Una idea, una visión o experiencia, una declaración rimbombante de principios morales…

 

En aquellas noches no dormíais.

Las sábanas caían al suelo. Muchas veces fingiste dormir; te sentías observada –acostada un poco más allá en una tensión estática- por la que probablemente informaría a algún comité tus reacciones ante el sueño o la vigilia.

 

Una noche de aquellas

La luz de la luna había entrado en el dormitorio, bañaba tu cuerpo hasta la cintura; tu busto quedaba expuesto a sus ojos como si su forma atravesase la sábana.

 

Mirando de reojo

la vi mover sus dedos como una bailarina, una sacerdotisa en éxtasis, como si estuviese trenzando una soga invisible, como trazando cifras rítmicas. ¿Contaba acaso sus orgasmos?

 

Después puso sus dedos

alrededor del cuello y ahí los dejó argentados: de pronto se sacudió como si se hubiese espantado o vuelto a la realidad. Giró sus ojos otra vez hacia mí como para comprobar si aún dormía.

 

Era una sombra

que te envolvía, a través de mil formas, humanas  y no humanas; era como una sombra única en el mismo horizonte como un fantasma sobre el que se edifican o se destruyen todos los astros, todos los mundos incalificables.

 

Mientras descendías a este mundo

observando ese océano calificado de interminable por nosotros, la nube solidificada, el humo tomando cuerpo en cada una de las combinaciones, la suerte revestida con sus amplios lunares regresaba contigo.

 

He aquí –exclamabas-,

y para casi siempre, el reino de las soledades, abarrotado de gentes solas tomando el sol en las cálidas orillas ajenos a todo; a todo lo que signifique obligación incluida la de permitir ser espiada por la "ciencia oficial".

 

Pero aquí

–sigues diciendo para tus adentros- baila ante sus ojos la nube estratificada, llena de oxígeno, nitrógeno y gases nobles, rodea tus pasos, sella las miradas.

 

En el rugir del viento

–como en ningún otro mundo- se oyen las pesadas cadenas arrastradas por todos los astros mientras la sombra genera soles, soles iluminados, soles gigantes, abandonados, solos, perdidos en la lejanía.

 

La luz de la sombra nace.

Escucha su corazón, ensombrecido universo sobre el que flotan las partículas de luz empaquetadas, como paseándose por una caverna abandonada.

 

Contemplad compañeras

desde este hospitalario dormitorio el inmenso palacio solitario con sus lucecitas tiritando. En cada una de esas estrellas se halla registrado un sueño.       

                                                                                      Johann R. Bach