31 dic. 2012

CUANDO YA POCAS COSAS FUNCIONAN. Del cap 45 de "La Chica de Kiefholzstrasse"

                      Cuando ya pocas cosas funcionan 
 
  • Hipoendocrinia total

                                           KREOSOTUM D6

                                           CONIUM MACULATUM C9

                                           SECALE CORNUTUM C9 – C200

 

Algunos días se nos une a la tertulia

Frau Mariel una dama de ochenta años que pese a su edad aún conserva el buen humor y sus ganas de conversar. Es soltera, delgada, enjuta, de piel seca y arrugada, camina sin cesar apoyándose en un bastón mientras escucha música clásica mediante unos auriculares que sobresalen de su bolso.

 

Frau Mariel ha viajado por medio mundo

y las historias que explica nos dejan a todas boquiabiertas. Sus ojos aunque levemente llorosos brillan aún como si el sol, el viento, la lluvia y el amanecer presagiaran un futuro...algo mejor.

 

Sus abultados párpados

superiores aún no pueden aplastar el gozo de sus pupilas; sólo el débil gris arco senil alrededor de sus coloridas y bellas pupilas acusan la hipoendocrinia y el peso de los años.

 

Siempre he arrastrado a los hombres

a hacer locuras por mí que me llenaban de satisfacción – nos suele explicar - ahora lo único que arrastro es el culo. Nosotras reímos.

 

Me apasiona encontrar remedios

para vencer las dificultades de personas como Frau Muriel. Con ella he probado ya algunos, pero el que estimula y abarca más funciones endocrinas es Kreosotum D6 o D8.

 

La creosota (Kreosotum) es un alquitrán

que se obtiene por destilación de la madera. Se emplea en multitud de campos para evitar la actividad biológica de parásitos, hongos, semillas, etc.

 

Es por ello que se emplea

en las viejas traviesas de las vías de tren, en los postes antiguos de teléfonos, etc, pero también para ahumar el pescado porque corta todo proceso de putrefacción; y pensemos que las calles se alquitranan para impedir que germinen las semillas de las plantas arrastradas por el viento, la lluvia o simplemente por transporte de las aves.

 

La función de Kreosotum

sobre las glándulas endocrinas es parecida al embadurnamiento de las traviesas de las vías del tren: impiden que los anticuerpos ataquen tan preciados órganos con lo que se logra preservar su funcionamiento durante algunos años más.

 

Conium es la llamada Cicuta

y su función sobre personas de la cuarta edad es dar movilidad a las piernas, mientras que Secale cornutum da calor a organismos debilitados. Aconsejo desde mi humilde experiencia, a todas aquellas que tienen bajo su cuidado a una persona mayor a usar estos maravillosos carburantes biológicos del sistema endocrino.

 

El frío es el signo

que junto a la parálisis progresiva de las piernas advierte a Frau Mariel que no es buena la soltería; por eso busca el calor del café Am Treptower Park, la vida del barrio, el amor de las pocas mujeres que hacemos el esfuerzo de salir a la calle en este barrio silencioso donde sólo los pájaros con sus interminables cantos anuncian su alegría.

 

Los gorriones viven

toda su larga vida con la misma pareja. Viven unos 42 años, son adultos desde el primer año de su vida, el resto (unos 40 años) viven preocupados sólo de su amor a la pareja y a sus polluelos.

 

Los humanos no somos pájaros… pero quizá deberíamos aprender algo de ellos.

                                                                                                             Elisa R. Bach
                                                                                                   www.homeo-psycho.de

30 dic. 2012

SE TRASPASA VIVIENDA RODEADA DE FÉRTILES TIERRAS

Junto a la Iglesia de Sant Joan de la Virreina

SE TRASPASA VIVIENDA




¡AH! ¡POR FIN UN POEMA MEJOR QUE EL CAOS!



Todos aquellos que quieran ser felices



Deberán acudir

por lo menos una vez a la semana al templo de la Libertad con todos los trastos viejos que puedan. El objetivo es transformar el Templo en un Mercado de Pulgas.



Obligatoriamente han de solicitar por escrito

al Presidente del país que ordene a todos los ejércitos que dejen de proteger a los ciudadanos pobres porque no les hace falta y además les sale muy caro a los ricos.



Exhortar al Senado

para que por enésima vez se pongan a deliberar sobre cómo no ha de ser el Senado. Tal como es, se considera que no pierden suficientemente el tiempo con tanto jugar al mus.



Reivindicar que se abran

todas las escuelas del país para acoger a todos los ciudadanos que rechazan la Protección Social y se les dé cursos intensivos de genuflexión.



Solicitar por medio de miles de mails

más discursos de sumisión en las Cadenas de Radio y Televisión Públicas y que enseñen mejor a los niños a mentir como dios manda: en español.



Rezar para que metan más bromuro potásico

en el vino de rioja de forma que sólo se pueda copular una vez al año; para que vuelvan los americanos con su leche en polvo y nos enseñen como se pueden combatir las moscas a cañonazos.



Negarse por todos los medios

a ser rescatados artesanalmente y acogerse a la epidemia del instinto de conservación, pues lo mejor para los ciudadanos honestos y honrados es un entierro digno.



Los ciudadanos deben estar

en todo momento a la altura de las circunstancias. Es decir, mirar al destino directamente a los ojos como a los pavos en Navidad.    



Sólo siguiendo con este programa

se podrá conseguir que millones de ciudadanos puedan ver entrar por las ventanas -de otros tantos millones de pisos hipotecados por generosos bancos- el sol de la Monarquía y puedan sentir la alegría de su carrera hacia el ocaso.

                                                                               Johann R. Bach
                                                                        


TE FALTÓ EL OXÍGENO.

TE FALTÓ EL OXÍGENO 30 CH1

 

Comenzaba el verano,

como monjas tempraneras las golondrinas alzaban sus tocas blancas y negras y tú querías irte.

 

Me parecía imposible

que tu cuerpo a pesar de la luz del sol, quisiera reposo y olvidara la ternura de aquellos días.

 

Porque todo era bello

cuando tú estabas entre nosotros, y ahora sólo podríamos llevarte flores y decirte adiós con música o con poemas y revivirte entre sueños y alegrías.

 

Era un día de verano y tú querías irte.

Sobre la mesa había una chichonera2, en la que guardabas los huevos de zurcir; redonda y de ligero mimbre que tú docta cigüeña, tan algebraica, habías construido sacándole a las tardes la raíz cuadrada.

 

Era un día tan bonito

que la tristeza nunca habría podido enamorarte.

 

Tan dulce era,

que no podías saber que el oxígeno te negaba la belleza que los mismos dioses y los gorriones te habían olvidado porque las migajas que se secaban en la ventana apenas si daban para una mirada.

 

                                                                                        Johann R. Bach
                                                                             www.homeo-psycho.de

LA TRAMONTANA.


                                                                             Mallorca: Serra de Tramontana



LA TRAMONTANA



¡Viento! ¡Viento! Dicen los visitantes.

No es un viento cualquiera; los marineros lo denominan como a una deidad femenina, Tramontana.



Sí. Después de tratarla,

durante algún tiempo -sin enfrentarte a ella-, puede llegar a ser tu amiga.



La Tramontana no es como otros vientos

que no se sabe de dónde vienen: procede del Norte y habita cuando no aparece en una morada rodeada de frambuesas en las fuentes del Valle del Ródano.



Sueña -como Prometeo-

con aquellas velas blancas que duermen aburridas durante la siesta de Poseidón, con aquellos barcos que no se mueven si no quiere Eolo (su hijo).



Sufrió, ese viento un duro golpe

 al ver que los humanos querían prescindir de las velas, y, les ponían motores auxiliares a los llaüts menorquines;



enfurecido condenó a los árboles.

Sólo olivos y granados, vides y membrillos  escaparon a su ira. Sólo ellos hablan con la Tramontana que los mueve y aviva sus sueños



desde el monte bajo del Cap de Creus

hasta la Serra de Tramontana mallorquina donde desafía a los muros que protegen los olivos y abre ventanas amenazante y se rebela a las leyes y a los reglamentos.



¡Quién es libre como la Tramontana!

Sólo aquellos "tocados del ala", divinamente tocados por la Tramontana

-parafraseando un poema de Fages de Climent-,



se desprenden de sus raíces

y salen de sus cárceles, saltan de puerto en puerto, de isla en isla visitando a los países hermanos bañados por el mismo Mar.



                                                                                                Johann R. Bach
                                                                                     

29 dic. 2012

EL RECUERDO DE LOS SERES QUERIDOS de la novela "Barcelona nació con los Granados"


                                Estatua de Hermes



HERMES, EL ABUELO



Como en la extraña mina de las almas,

estaño silencioso, iba avanzando como vena por la oscuridad.



Entre raíces colgando,

puestas al descubierto por las picas, brotaba la sangre que se escurre hacia los hombres con el aspecto pesado del pórfido1 en la oscuridad.



Nada más allí, era rojo.

Allí había rocas y bosques irreales  en excavaciones a cielo abierto; puentes sobre el vacío y el gran lago gris, seco, en el que estaba suspendido sobre el propio fondo lejano, como encima de un paisaje, un cielo de lluvia.



Y entre praderas suaves,

llenas de paciencia, apareció la pálida franja, el único camino, extendido como una larga lividez.



Por este único camino veníamos.

En cabeza, el hombre esbelto envuelto en su capa de turbio azur y casco de minero, que impaciente y mudo miraba ante él. No masticaba tabaco ni otras hierbas, pero su paso devoraba el camino a grandes mordiscos.



Las manos le colgaban fuera de los pliegues

del manto, cerradas y pesadas, sin ya saber nada de la cicatriz ligera

que llevaba enclavada en la mano izquierda como sarmiento de rosal

en un tronco de olivo.



Y sus sentidos estaban como partidos:

por un lado, la mirada se adelantaba corriendo como un perro pastor, que se giraba, venía, y ya estaba de nuevo esperándose lejano en la curva más cercana;



por otra parte, como un olor,

el oído se quedaba atrás, y le parecía a veces sentir incluso el caminar de aquellos que también tenían que hacer toda aquella penosa subida.



Después volvía a ser el eco

del propio ascenso y el viento de su manto lo que llevaba detrás. Pero él se decía a sí mismo en voz alta que vendrían y sentía como resonaban en los oídos sus palabras.



Hermes, el abuelo, era experto

en interpretar los significados ocultos conocía todo el mundo de los difuntos, tranquilizaba a todos los que iban a atravesar los límites de este mundo.



Su potente imaginación le permitía

entrar y salir del Inframundo sin problemas. Hermes, el abuelo, nos enseñó los símbolos del gallo y la tortuga para el madrugador y tenaz caminante,



el zurrón para no ser capturado

ni envenenado en posadas, las sandalias aladas indicativas de la diligencia del mensajero, el pétaso o casco precursor de moteros y su caduceo o vara de heraldo.



Y los que veníamos detrás de él

a lo lejos, queríamos aprender sus ciencias de la vida y sus conocimientos sobre el Inframundo: éramos muchos, pero caminábamos con pasos suavísimos, callados.                                        

                                                                                          Johann R. Bach
                                                                                  

*1) Pórfido. Roca compacta y dura formada por una sustancia amorfa y cristales de feldespato y cuarzo, generalmente de color rojo oscuro, muy apreciada para la decoración de edificios.



LA FLOR DE TODOS LOS COLORES (web www.homeo-psycho.de)

LA FLOR DE TODOS LOS COLORES

 

¿Hace mucho mi amor, que no te digo

que eres la flor que suma todos los colores sobre mis ojos?

 

Desde las márgenes

de la luz de las estrellas -del negro al blanco- el marfil que araña la carne, ruedas –tú, mi compañera- por un manto de porosidades;

 

el crudo garfio antepuesto al sentir,

despreciado y brillante, como un ojo malherido y tendido en un puente de estertor, distinto a una pizca de grafito,

 

el marfil, el hálito blanco de tu carne,

acompaña al dardo solar, lengua de luz huidiza hacia las letras claras de mi vacío.

 

Como un recuerdo seco,

seco y lleno de los despojos fríos de la luna, en lo cotidiano de la necesidad tu nombre cede al ser, y

 

eres -mi amor- la piedra ardiente,

la cosmogonía de la llama, el balbuceo del origen, pulsión y anulación, la flor que suma todos los colores sobre mis ojos, la palabra que no tiene sílabas, la liturgia profunda de la carne más gustosa.

 

                                                                                Leo P. Hermes
                                                                      www.homeo-psycho.de

28 dic. 2012

TORTICULIS. De la novela "La Chica de Kiefholzstrasse" (video cap 33 en la web www.homeo-psycho.de)




·         Tortícolis

              LACHNANTES C7 -  NUX VOMICA C15



Ayer no salí de casa.

Tenía una tortícolis que me dolía al menor movimiento. Decidí quedarme frente al gran ventanal de mi habitación leyendo y de vez en cuando, al levantar la vista, disfrutar de la belleza de un paisaje plano, pero no monótono.



Desde el último piso del edificio

puedo observar como una pandilla de jovenzuelos apedrea una farola, como la luz del amanecer rompe el cielo e inunda la calle de color. Desde mi terraza casi se ve el comienzo de Kiefholz Strasse... y el comienzo de mi vida...    



Lachnantes es mi mejor amigo

junto con Nux vómica cuando siento que he fracasado en la vida por no tener hijos, por no poder acomodarme donde parece que los demás tienen la sensación de estar bien, por no haber podido sentirme como ellos -eso lo noto en el dolor de cervicales, signo de fracaso y desánimo.



Me aparté de la gente

para vivir de otra forma. Perdí. Mi mejor medicina es soñar, despierta y lúcida, con mi amor.



Me gusta saber

que vendrá como tantas veces, alegre, locuaz, cariñoso,… Le pediré que me haga un masaje en el cuello y espalda… 



Algunos amigos se ríen de mi mundo interior;

me dicen que tengo mucha imaginación, como si eso fuera malo o inútil en el mejor de los casos,



pero a mí el idear

me produce la agradable sensación de romper, como el caracol su epifragma, la cárcel de cristal también imaginaria de la que es difícil escapar sin soñar.



Yo les digo que prueben a soñar;

les animo a cerrar los ojos y escuchar… Escuchar como el murmullo de las olas del mar frente a los restos de una isla misteriosa invade el crepúsculo y rompe contra las rocas con una musicalidad que tranquiliza el alma.



Esas Cíes, bellos nenúfares

que tengo ante mis cerrados ojos, no son más que las uñas de la más grande y fértil isla que ha existido jamás que se aferran a las playas del continente.



Noto bajo mis pies cómo late su corazón

y cómo respira pausadamente esperando el momento de emerger para pasar del mito al Mundo Tangible, para pasar de la imaginación al Cosmos de lo visible, para pasar de lo deseado a lo real.



Yo soy capaz de imaginar la Atlántida de Platón

con sus enormes confines desde las islas Azores hasta las islas Canarias porque no necesito la prueba de su existencia material.



Puedo imaginar

que los atlantes vivían de la exportación del estaño que trasladaban desde lo que hoy conocemos como Vigo hasta Tartessos, un rico enclave situado en la desembocadura del Guadalquivir (o quizá del Ebro - Tortossa -).



No es difícil pensar

que el estaño viajara por el interior de la península evitando, por alguna razón, la costa portuguesa.



Ya en Tartessos se negociaba la venta

y distribución del preciado metal estratégico por todo el Mediterráneo.  La Atlántida existe en mi imaginación al igual que millones de cosas. ¿Por qué hacer una frontera entre lo imaginario y lo tangible?



Ahora no recuerdo

si el dolor del cuello ha sido fruto de mis ideaciones o formaba parte del Mundo Tangible. El caso es que ya no me duele nada. ¿Ha sido todo un sueño? ¿Todo es producto de nuestra imaginación?                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         Johann R. Bach



… "y ahora esos pensamientos que emergen 
del fondo de tu alma toman la forma de un sueño"… (Sócrates)

                                                                                                                  Platón, Menón, 85 c.



EL COMENTARIO DE LEO P. HERMES

El pensamiento occidental tiende

por tradición a menospreciar o devaluar "lo imaginario" y califica la imaginación como "maestra del error y la falsedad".



Muchos filósofos han inducido

a poner en cuarentena todo aquello que se considera como "vacaciones de la razón".



Para Brunschvicg (filósofo francés que al final de su vida acató la potencia de lo imaginario) toda imaginación es platonismo, un pecado contra el espíritu. Para Alain (discípulo de Althusser), más tolerante, "los mitos son ideas en crecimiento, y lo imaginario es la infancia de la conciencia".



En este capítulo 33

de "La Chica de Kiefholzstrasse" Elisa nos cuenta de forma sencilla e inteligible sin saberlo el redescubrimiento de una "facultad de lo posible" a través de las Ciencias de la Salud, pero también a través de las Ciencias de la literatura…




ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO. Del libro "Poemas para el crepúsculo" (www.homeo-psycho.de)

                     ARREPENTIMIENTO

 

¡Oh noche!

 

Escalofrío que te deslizas sobre mi piel

como sangre la herida fresca y bajas corriendo su huella oscura, te extiendes en aquellas horas en que los campos se tintan de sombras,

 

momentos en que preparas la floración,

con tu escarcha, de las rosas de todos los jardines, escucha esta súplica;

 

acoge las soledades hechas de años

y de derrotas y ayúdame a expulsar las culpas de mi alma, a sobrevivir, precisamente cuando los sueños caen.

 

¡Oh noche!

 

A menudo me parece oírte decir:

¿Acaso no eras esa? ¡Ay, cómo te olvidabas de mí! ¿Era ésa tu imagen? ¿No eran acaso tu pregunta, tu palabra, tu luz celestial, cosas que con tanto orgullo poseías?

 

Estaba ebria de gozos:

mi palabra, mi luz celestial, antaño poseída, está ahora destruida, desperdiciada; y a quien le haya ocurrido como a mí, tiene que olvidarse de sí y mostrarse humildemente ante ti como lo hago yo, porque ya ni toca las viejas horas.

                                                                                            Elisa R. Bach
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26 dic. 2012

LAS TARDES DE UN ALFÉREZ Portada de la novela

            LAS TARDES DE UN ALFÉREZ

                                                                                        Johann R. Bach

                                                                             www.homeo-psycho.de

LAS TARDES DE UN ALFEREZ. PRÓLOGO

                                     El Ciudad deMahón
 
Viví, por primera vez, la insularidad

de Mallorca y en menor medida la de Menorca desde el primer momento en que supe que me habían destinado a la zona militar de las Islas.

 

Se abría ante mí un paréntesis

-el servicio militar- que no iba a hacer desaparecer de mi vida ese secreto que llevamos todos sobre nuestras espaldas y que lo vivimos tomándonos todo como una apariencia; y que las fuentes poco a poco se van perdiendo en el paisaje.

 

Mi frente acusaba con alguna sombra

el cansancio del final de carrera donde en el sprint final perdí la cola de mis cejas y parte de mi entusiasmo por la vida. Me sentía antiguo y un simple encefalograma hubiera demostrado que mi cerebro estaba arrugado e ilegible.

 

¡Qué pergamino sucio y viejo era mi piel!

El último campamento en Castillejos al que me sometí para conseguir la estrella de Alférez me había quemado la cara y los brazos y mis mucosas tomaron la senda de la deshidratación del paisaje.

 

Una pasión insana, insatisfecha,

de algún modo no colmada, como el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, me proyectaba e inquietaba a la busca de lo ignorado y del pezón que nos sustenta. Sentía en definitiva que la falta de libertad no desautorizaba el paisaje.

 

Iba a entrar en un mundo –horrible-

exclusivo de hombres cuando mis ojos deseaban ver, una por una, todas las hembras de todas las playas.

 

El deseo de estar junto a la alegría

de sus sonrisas jóvenes (o maduras jóvenes) era fortísimo; y estar cerca de su simpatía y encantos, con un cobalto maravilloso de fondo a ambos lados del horizonte, era casi una obsesión.
 
                                                                                            Johann R. Bach
                                                                              www.homeo-psycho.de