10 abr. 2017

Los vecinos no oyen sino su paso


VIUDA DE MARINERO

Cabizbaja parece, enjuta,
casi una anciana aunque anda deprisa, con la mano crispada y sin un color grosero que ose desfigurar su boca y sus ojos.  

Los vecinos no oyen sino su paso
que se aventura, en la noche, torpemente, escaleras abajo, sin mano que la ayude.

Enviudada por segunda vez
de un amoroso marinero se engaña:

Su recuerdo es una voz quebrada
que se la oye mal, aunque se preste oído, le gustaba más su marido –su Ulises particular- de vuelta que en alta mar.

                                                                        Johann R. Bach