4 oct. 2014

“Cómo se ve que tú eres letrista de canciones” sólo un modesto letrista.

JIM CROW,

BLUES PARA POBRES ALGODONEROS

 

Llegaste tú; sí sí, tú Jim Crow1, a este rincón

del barrio sacudida por el manoseo de las habladurías y la dureza de la vida en los campos del mundo algodonero.

 

Hasta este cochambroso barrio de New Orleans

llegaste ocultando tu tristeza (bis)

 

Las palmas bajo la nuca

y el pelo desparramado agreste como barba de perro komondor mirándolo todo con simpleza y admiración.

 

"Cómo se ve

que tú eres letrista de canciones" sólo un modesto letrista.

 

le decías

a tu amigo protector a media voz en la tiniebla de un cuarto con olor a ginebra y flores de plástico de todos los colores.

 

En las paredes, vigilando alegres,

no podían faltar claro está carteles de Lee Conley, Benny Carter, Duke Ellintong, Dizzy, Lionel Hampton, los clásicos del jazz y los otros, los Mozart y los Beethoven de siempre.

 

En fin todo eso

que a uno, aún no habiendo aprendido a sentir, sí le parece lo único verdaderamente pulcro, adecuado,

 

lo único verdaderamente pulcro, adecuado,

para evadir la brutalidad de los sucesos. (bis)

 

Tu amigo parecía estar lejos,

triste, tratando de animar falazmente la cansada sangre en las venas y tú, una "Jim Crow", ancha casi tapando la cama

 

funcionando soberbiamente

con lo que se podría llamar tu belleza o sea "tu verdad" una cosa hecha de calor-destreza-y-fuerza de voluntad

 

un desbordamiento

como una yegua con sus patas traseras bien abiertas que se vuelven plateadas y empiezan a brillar

 

en un tintineo de luces inestable

colándose por una rendija de luz en la persiana que sube por sus piernas e impone a su cuerpo una lividez de avena…

 

y, todo,

todo perdiendo la certeza y la eternidad como si la luz estuviera de veras inventando una forma nueva.

 

En fin todo eso

que a uno, aún no habiendo aprendido a sentir, sí le parece lo único verdaderamente pulcro, adecuado,

 

lo único verdaderamente pulcro, adecuado,

para evadir la brutalidad de los sucesos. (bis)

 

                                                                                 Johann R. Bach

 

1)      "Jim Crow" Sinónimo racista de persona pobre

Esta noche de Ciudad Gótica, de ciudad llena de escondites oscuros, cuando la Luna creciente ofrezca su regazo, encontraremos el sentido de lo vivo, esa alegría inmensa…

CARIÑOSO MURCIÉLAGO

Mi vida sedienta siempre tras de ti
con energía selecta de tu gloria y tú vivir, prendida de tu entusiasmo aquél que llama a la seducción.

Esta noche de Ciudad Gótica,
de ciudad llena de escondites oscuros, cuando la Luna creciente ofrezca su regazo, encontraremos el sentido de lo vivo, esa alegría inmensa…

Esa alegría deseada, perseguida,
cuando el palpitar encuentra, a través de la pantalla de su radar, la distancia corta, nuestras almas entrelazarán sus manos de uñas cortas de oro y plata hallando la frescura del ser.

 ¡Oh, cariñoso murciélago mío!

Cuando cuelgues el vuelo de tus alas
en el perchero del viejo árbol de la vida ofrecerás tu susurro armonioso al sentir la presencia del aroma familiar de la corteza de los hombros desgastados.

Al sentir que la distancia se acorta,
lentamente, de la misma forma que sube la marea, reconocerás el premio al que las almas se entregan con el amor de la ingenuidad.

                                                Johann R. Bach

Era su aroma parecido al de un perfume caro.

NITRITO DE AMILO. EL GAS MISTERIOSO

 

Yo, Mestrio Plutarco de Queronea

que nada más nacer perdí mi libertad fui historiador, biógrafo y ensayista de lo que hoy llamáis Grecia.

 

Nací en la región helénica de Beocia,

durante el gobierno del emperador romano Claudio. Ante la dureza de los caprichos de los emperadores anteriores a él tuve que huir de sus iras en diversas ocasiones y realicé muchos viajes por el Mare Nostrum, incluyendo uno a Egipto y otros dos Roma.

 

Gracias a la capacidad económica

de mis padres, yo, Plutarco estudié filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas. Durante tres años, del 65 al 67 tuve la inmensa suerte de que entre mis maestros se hallara Amonio.

 

Si mi vida fue en parte agradable

se debió a que mis amigos SoscioSenecio y Fundano, ambos importantes senadores a los cuales deslumbré con mis experimentos sobre las vacas y mis observaciones sobre la luna.

 

La mayor parte de mi vida

la pasé en Queronea, donde fuí iniciado en los misterios del dios griego Apolo. Fui el responsable de interpretar los augurios de las pitonisas del Oráculo de Delfos.

 

Mi cargo de Sacerdote Mayor

me procuró muchísimos amigos que me libraron de todas las purgas políticas de mi tiempo y llevé una vida social y cívica muy activa produciendo una gran cantidad de escritos muchos de los cuales, después de dos mil años aún conservan su actualidad.

 

Aún fueron mayores los descubrimientos

que me llevé a la tumba, pues aprendí de mis maestros a guardar algunos secretos que las generaciones futuras han de descubrir por sí mismos.

 

No todos los contenidos científicos

o sobre el amor deben entregarse a los jóvenes pupilos completamente masticados. El descubrimiento es la base de la pasión.

 

Ya lo habéis visto:

escribí que a las vacas no se les debía de dar las vísceras de los deshechos de otros animales porque se volvían locas y nadie hizo caso de esa recomendación.

 

Dos mil años después

aún se están pagando las consecuencias de ese hábito comercial.

 

En cambio veo con sumo placer

que los nombres de Amonio, Selenio, Emilio (Amylium), etc. son causa de apasionamiento entre los científicos que buscan entre los aromas de esos elementos los filtros de la potencia masculina y la fertilidad femenina.

 

Sí sí. Todo eso también lo descubrí yo

en el Templo de Apolo en Delfos. Allí a prendí a diluir en agua aquel maravilloso gas que se desprendía de las entrañas de la tierra.

 

Era su aroma

parecido al de un perfume caro. Aspirarlo provocaba los más fuertes orgasmos. Logré envasarlo en frascos de porcelana sellados y dispuse una buena colección de ellos en el lugar donde debían enterrarme.

 

Es así que he podido disfrutar del amor

durante los últimos dos mil años sin salir siquiera de mi tumba que, afortunadamente, aún nadie ha encontrado.


                                       Johann R. Bach

Arrodillado entre tus piernas

                    EROS

 

Arrodillado

entre tus piernas

como el centauro Quirón

 

mis ojos descendían

como un imán al centro

más ardiente de tu cuerpo.

 

   Johann R. Bach

 

3 oct. 2014

Así estuve sometido a la tiranía de la rima, el ritmo, la métrica y la estructura de los poemas.

  ¿ARTE EN MIS ESCRITOS?

El fin de un destino (rico o pobre)
se halla en sí mismo; recorre caminos ocultos que el mundo desconoce; están llenos de flores o espinas.
                                                                Marta Guillamon

¿Qué es lo que al principio,
hizo mi producción difícil y la convirtió en tardía?¿Sería acaso una óptica que no se adecuaba a mis dones en caso de tenerlos?¿Una suerte de conflicto entre el corazón y la cabeza? Aún no he conseguido averiguarlo.

En mis inicios
yo tendía siempre a la perfección y, creámoslo o no, la perfección en la forma. Así estuve sometido a la tiranía de la rima, el ritmo, la métrica y la estructura de los poemas. Sólo rechacé desde el comienzo los sonetos que me parecieron una absurda e inútil búsqueda del "jaque mate" en catorce versos.

Pero permitidme deciros
que ahora ninguna forma (entiendo por ello una forma percibida objetivamente) de ordenar las sílabas podría encontrarse en mis escritos. Ni siquiera la temática domina mi espíritu.

Nunca me agradó hablar de mí mismo
y por ello los escritos de mis inicios eran puro ejercicio y raramente se publicaron.

Pero hoy os digo,
con total madurez y conciencia, e insisto en ello, que todo mi arte está limitado a los únicos recursos destinados a una mayor comprensión de la palabra escrita, ese agente de inspiración profunda que actúa directamente sobre el espíritu.

El arte sugerente de un escrito –creo-
no puede proporcionar nada sin recurrir a los juegos misteriosos del doble sentido y la síntesis, el requiebro, el hipérbaton, la metáfora y la palabra profunda.

"El quijote" es una obra maestra legible
por cualquiera que se lo proponga y, sin embargo, no me atrevo a decir lo mismo de "La Divina Comedia" escrita en versos endecasílabos formando una estructura perfecta de tercetos encadenados.

De todas formas, la naturaleza es
la que nos indica que obedezcamos a los dones que nos ha dado. Los míos me han inducido al sueño, he sufrido los tormentos de la imaginación y las sorpresas que ésta me daba, bolígrafo en mano.

Busco que mis escritos inspiren
y no se definan. Busco que no determinen nada. Busco que el lector se sitúe como en un pequeño concierto en el mundo ambiguo de lo indeterminado.

Busco en ellos una suerte de metáfora,
lejos de cualquier arte geométrico. Con ellos pretendo que se descubra una lógica imaginativa. Hasta qué punto lo consigo es una cuestión que ya no me pertenece.

                                                              Johann R. Bach

COMENTARIO DE BÁRBARA

Yo diría que veo belleza oculta en tus escritos. Un amor sin medida que dulcifíca las líneas incluso más rudas.

Pones pasión en tus dedos y ríos de tinta para deletrearlos.

Buscas temas que en primera persona nos los describes de manera que cada uno lo interpretamos según nuestro estado de ánimo, como propios y únicos.

Un escritor, en mi opinión, es aquel que con su belleza de escritos logra llegar al corazón de las personas , ya sea para que se alegren, como para que se enfaden. 

Y tú eres un GRAN ESCRITOR y tus adeptos lo saben, por eso se ven protagonistas de tus prosas y se sumergen entre sus bellas líneas.

Leerte me ha cambiado mi mundo y encontrarme a mi misma. >_<

2 oct. 2014

la luz de la lámpara lanza con su vaho un chirrido apenas como una luciérnaga.

ARENYS DE MAR (III)

 

Escucha,

allí donde estés mi amor, cómo el paso de la noche marítima expira

 

en el sosiego inmenso,

bajo ese cielo constelado parecido a un antiguo papel de calcar azul oscuro;

 

En la mesa improvisada

con una tabla sobre mis rodillas la luz de la lámpara lanza con su vaho un chirrido apenas como una luciérnaga.

 

Resplandecen coloreados

en la balda los libros; pilares de los puentes para el viaje al país de las maravillas.

 

                                                              Johann R. Bach

La luz de la luna enrosca su madeja de iridio-platino

ARENYS DE MAR (II)

 

En la húmeda veranda me recuesto

y sueño mientras miro hacia la noche;

 

La luz de la luna enrosca

su madeja de iridio-platino en el iluminado campanario de la torre.

 

Aunque se ven pocos mundos lejanos

desde la pequeña terraza contigua al Mercado Municipal

 

la luz de los astros errantes

colmaría toda una oscura vida.

 

                                                           Johann R. Bach

Las verdes chumberas, y sus ojos rojos, colgadas de las rocas duermen ya,

ARENYS DE MAR (I)

 

Escucha allí donde estés mi amor

el paso de la noche misteriosa de Sinera

 

Las verdes chumberas,

y sus ojos rojos, colgadas de las rocas duermen ya,

 

sólo vela mi corazón;

la tarde comienza ya a octubrear en el puerto con su roja vela.

 

¡Qué atardecer tan soñador!

Ahora la noche cruza despacio la tierra;

 

la luna, blanco lirio en su mano florece.

                                                                                                                                                      Johann R. Bach