5 ago. 2013

Olía el mar más que el queso calbaza, obligatorio, seco ... Comenzaba la hora del vino

   PRIMER LEMA DE MECÁNICA CUÁNTICA

"El mundo es básicamente diferente

de cualquier cosa que podamos experimentar con los sentidos".

 

Después del recreo

estábamos todos tan cansados que olvidábamos tu corto nombre. Te retirabas a un rincón junto al único pino fuerte de la calle frente al mar.

 

Allí oscurecía, tras aquella copa

llena de piñas y las gaviotas viraban su rumbo hacia el mar; habían visto una barca regresando entre la niebla. El estómago rugía. Era la hora de la leche en polvo.

 

Olía el mar más que el queso

calabaza, obligatorio, seco; la tarde había robado la luz de los cielos; el crepúsculo tornaba fantasmales hasta los olivos.

 

Comenzaba la hora del vino.

 

Las caras se sonrosaban,

la piel se acaloraba y el suelo enrojecía bajo una química elemental y una física mecanicista de un mundo totalmente exclusivo de choques simples como los de las bolas de billar.

 

Eratóstenes midió de forma rudimentaria

la circunferencia terrestre y otras costas, con una gran precisión, soñada por topógrafos y geómetras actuales.

 

Desde entonces todo necesita ser medido:

 

Desde la velocidad de la luz

hasta el miedo, pero tu mirada sobre el mar expresaba sentimientos como poemas de Goethe, tu intuición te repetía una y otra vez que el mundo es básicamente diferente de cualquier cosa que podamos  experimentar con los sentidos

 

                                                 Johann R. Bach     

 

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