10 ago. 2013

... alguien como tú deseaba ... un vuelco del corazón

  LAS HUELLAS DE LA VOZ

 

Desde la velocidad de la luz

hasta el miedo, tu mirada sobre el mar expresa sentimientos como poemas de Goethe; tu intuición te repite una y otra vez que el mundo es básicamente diferente de cualquier cosa que podamos  experimentar con los sentidos.

 

Sin embargo, no puedes dejar de creer

en las voces que te hablan, ni negar la tristeza que te transmiten aquellas cartas de amor que recibías, puntualmente, cada cinco días durante tu estancia en Lausanne.

 

Aquellas cartas provenían

de alguien que, como tú, deseaba ante todo un cambio radical del mundo, un vuelco del corazón humano.

 

A pesar del proyecto de alguna ley universal

que aún tardará en hacerse cumplir en algunos países, la vida de las mujeres ha cambiado muy poco… la vida concreta cotidiana.

 

A menudo te quejas de esta vida que confina,

y niega cualquier aspiración más allá del espacio en el que los hombres, en general, intentan encerrarte.

 

Tus propios impulsos de libertad

te hacen dudar de ti misma y caes, a veces, en el abismo de sentirte perteneciente a una generación de desencantadas cuando en realidad aún no has llegado ni al ecuador de tus años.

 

De la sombra que ahoga el reír de las muchachas,

de los líquenes que oxidan y devoran sus corazones quizá surja un fotón que, saltándose los muros invisibles, ilumine el fondo de las retinas y desencadene la alegría.

 

En algún momento las risas crecerán

de tamaño e intensidad, invadirán el mundo y concluirán poemas como el brotar de las piñas en las copas de los pinos piñoneros.

 

¡Decídete a hablar (o a escribir)!

No eres artista ni has tenido hijos. Todo lo que eres y que has sido hasta ahora ha de desaparecer un día contigo, pero las huellas de la voz que va impregnando todo lo que te rodea –cosas, plantas, personas-, sin duda, perdurarán como tu espíritu.
                                                                                                                                                              Johann R. Bach

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