25 oct. 2013

Te veo encorvada sobre la madera de una bobina vaciada de su cable

  TE ADMIRO COMPAÑERA

 

Te admiro compañera.

 

Te veo encorvada sobre la madera

de una bobina vaciada de su cable a modo de mesa japonesa, redonda, impregnada de su barniz,

 

como otras muchas noches

en las que lees o escribes… o recortas notas que cuidadosamente archivarás en carpetas azules.

 

Tu vida es la de una mujer

que poco o nada espera de la vida. Piensas. Sonríes tristemente –te veo- y recoges los pies bajo tus rodillas, sentada en el suelo.

 

¡Quién supiera transformar la existencia

en el destino íntimo, verdadero, entresoñado!

 

Te miro desde la sala

y te veo gracias a que no hay puerta que lo impida, la luz de un flexo vierte su vino de oro sobre tu rostro;

 

tu sien ladeada a un costado,

y entre dientes dices tu canción.

                                                                              Johann R. Bach

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