1 sept. 2013

Lo que no se explican los médicos es el pánico al bisturí

DESPUÉS DE UNA OPERACIÓN

 

             Estreñimiento.

             Varices esofágicas

 

                                              OPIUM C15

 

El padre de Oliver, Herr Sachs,

se ha instalado en el número 1 de la Puderstrasse, frente al parque. Apenas sale a la calle y me he enterado por los comentarios que estaban haciendo, en la peluquería del número 2 de la misma calle, la mujer de Oliver y la peluquera.

 

Herr Sachs, por lo que he oído,

es un señor autoritario que toda su vida ha dado órdenes a todos los que le han rodeado.

 

Era maestro de obras y trataba a su familia como si fuera una brigada de trabajadores: repasaba a diario qué era lo que había hecho cada uno y qué debía hacer al día siguiente.

 

Durante toda su vida

fue malhumorado por las mañanas y padeció continuamente de hemorroides. Ahora está postrado la mayor parte del día en una silla de ruedas, por lo que cuenta la mujer de Oliver, lo que se debe a una operación de varices esofágicas.

 

Después de esa operación

y al objeto de evitar el cierre del esófago por espasmo, se le ha introducido una prótesis metálica que le permite el paso de los alimentos sin dificultad alguna.

 

Uno de los inconvenientes

de dicho artilugio es que el intestino se le paraliza y la persona no puede defecar sin la ayuda de una lavativa.

 

Los alimentos en el intestino

producen mediante putrefacción toxinas que hay que eliminar; de otro modo esas toxinas van al cerebro y pueden llegar a producir un coma,

 

Pero si se le vacía el recto

mediante lavativas de cánula larga con demasiada frecuencia los nutrientes no están suficiente tiempo en el intestino para ser absorbidos y se origina una anemia.

 

Herr Sachs sabe

lo que es el estreñimiento crónico y sus consecuentes hemorroides.

 

Todo ello lo sufren las personas

con exceso de responsabilidades, pero en este caso el estreñimiento parece que se ha producido por parálisis del intestino.

 

Lo que no se explican los médicos

que lo atienden es el miedo atroz que sufre Herr Sachs sin ningún motivo. Es un miedo paralizante que se refleja en su rostro abotagado y en las dilatadas pupilas.

 

Oliver es el Hausmeister

de varios inmuebles, entre los que se encuentra el mío de la Elsenstrasse, y a pesar de que es bastante parlanchín, no suelta una sola palabra sobre el tema. ¿Será que se ha contagiado del pánico de su padre?...

                                                                               Johann R. Bach

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