30 nov. 2013

¿Crees que el silencio al que me obligan tus labios no es el mismo de siempre?

PUEDO DECIRTE POR EJEMPLO…

                        

No me preguntes, amor,

el porqué de mis desvelos pues cada vez me es más difícil responderte con otra pregunta. Podría decirte, por ejemplo: ¿Hace mucho que no te digo que eres una mujer maravillosa?

 

O ¿crees que el silencio

al que me obligan tus labios no es el mismo de siempre? ése que en la noche sólo permite el latido de la sangre y el dulzor de regaliz de la saliva.

 

A veces sólo puedo decirte

que levantes tu mirada para que puedas observar ese suave llorar de las estrellas.

 

Sé que no desconoces, ciertamente,

el ardiente misterio de unas alas describiendo círculos sobre el azur en calma, el fluir del torrente buscando el mar después de la lluvia o el beato respiro cuando el aire flota.

 

no me preguntes, amor,

como en un repetitivo ritual, por qué te quiero, si te tengo dentro de mí y no sabría ya verte como a ti, porque respiras dentro de mi respirar, si de mis sueños eres el único e inmortal sueño vivo.

 

Has regresado y eso es lo que importa…

De nuevo los amaneceres tienen temblores de íntimo misterio y se abren los días como una rosa escogida por los dioses.

 

De nuevo canta el ruiseñor ardiente

dentro de los bosques de los sueños adormecidos. De nuevo puedo decirte, por ejemplo: mira como tiritan los astros a lo lejos…

 

                                                                              Johann R. Bach

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