25 nov. 2013

DESPEJANDO DUDAS

DESPEJANDO DUDAS

                                         Correo desde Bogotá a 25 de noviembre de 2013

 

Alejandra P. Martín (en adelante A.P.M.)

Me parece que hay una cierta desconexión en el tiempo y, a veces, también en los paisajes que describes, ¿se debe ello a un proyecto deliberado?

 

Marta Guillamon (en adelante Marta G.)

Cada uno de mis poemas, deja atrás una época, un modo de estar, y después de cada uno viene un vacío, una incapacidad de sentir emoción aunque sólo es durante unas horas.

 

A.P.M.

¿Es entonces ese lapso como una fatiga?

 

Marta G.

Como si de una enfermedad o síntoma alternante se tratase, todo se vuelve irreal: mi vida, la manera en que según observo se relacionan las personas,

 

la falta de sentido en casi todo lo que oímos –pura palabrería futbolística sin soporte, sin raíz: telarañas de las que parece imposible desprenderse-

 

A.M.P.

¿Crees que tus poemas trascienden su propio ámbito?

 

Marta G.

Esa desesperanza o nostalgia, ese volverse todo ajeno cuando no claramente detestable, lo atempera la escritura.

 

Un poema, lo sabemos como lectores, es el lugar donde las palabras alcanzan a las cosas: en él late el hálito de lo que no estará o de lo que estará cuando uno ya no esté.

 

A.M.P.

Algunos de tus lectores han expresado la sensación de que escribes demasiado rápido, sin pausa.

 

Marta G.

La pausa es una exigencia de un cine-poético, un cine que diese mayor importancia a esos lapsos que retrasan el desenlace final.

 

La casa donde nací, daba cara al mar y en días de Tramontana fuerte entrabamos por la puerta de atrás situada en una calle con mucha pendiente.

 

En días de lluvia me asomaba por la ventana de la cocina que daba a esa calle; sólo veía agua que arrastraba algo de barro, un río de agua sucia que bajaba hacia el mar y

 

en el borde inferior de la ventana, el verde de unos gladiolos rojos desojados eliminaban de mi garganta toda ansiedad. Eso era pausa.

 

A.M.P.

¿Crees que es ese punto nostálgico que le das a muchos de tus poemas lo que engancha a los lectores?

 

Marta G.

El poema, como determinada pintura, parece resultar de una atención extremada, de ese hacernos melancólicos y extraños vigilantes de lo que está ahí,

 

De lo que no somos y que por completo nos atrapa y nos ocupa. Lo que pasa al corazón.

                                                                   Marta Guillamon

                                                    Barcelona a 25 de noviembre de 2013

 

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