3 ago. 2013

Desde un cuello ligeramente largo, resbala una catarata de finos cabellos

   PERFIL DE ANÉMONA PULSATILLA

Paciente muy paciente y amorosa

de carácter dulce y manos rosadas, de sus ojos simétricos parecidos a los de una egipcia Diosa del Amor se descuelgan fácilmente las lágrimas cuando una nube cubre el sol y en su radiografía se observan sombras de antigua soledad.

 

La frialdad de las pinzas Kocher

envidia la de unas manos que sin duda algún día fueron al encuentro de otras ardientes.

 

Desde un cuello ligeramente largo,

resbala una catarata de finos cabellos laberinto de brillante maleza, en el que se percibe una mancha escarlata -denominada popularmente deseo-

 

producida por el falaz incendio

de una boca que sin duda algún día fue al encuentro de la suya. A la altura de su máximo perímetro dos fuentes de horas estelares se niegan a olvidar sus abriles.

 

En el resto de su pecho

se transparenta el esqueleto doblado de una estrella fugaz y como en un ganglio calcinado se guarda una fósil respiración de otro ardiente pecho que sin duda algún día descansó en el suyo.

 

Más abajo, en la zona del hipogastrio,

media luna de hierba, pradera de reposo de centauros, se aprecia un desprendimiento de sombras; reinos que nunca pudieron amanecer.

 

En sus carnosos labios

se acumula la tensión el placer y el dolor a pesar de ser hipotensa. Ese cuerpo de diosa egipcia sin duda algún día fue en busca del Centauro Quirón.

                                     Johann R. Bach

 

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