3 ago. 2013

Cuéntanos cómo se llenan de humo los síes en la boca

   LAS ARRUGAS DEL CIELO

LAS ARRUGAS DEL CIELO

 

Mira Pilar cómo es el Destino:

Es sólo un sendero forestal de montaña…

 

Aunque las nubes se abrieran paso

hasta el conocimiento del cielo y lo iluminaran un instante, sientes que un grave y oscuro pensamiento hace mucho que eligió su soledad.

 

Cuánto fastidia –tú lo sabes bien-

que alguien diga que existes tan sólo en tus poemas, aunque después de pensarlo bien, agradeces a tus fantasmas una vida apasionada, sostenida por versos,

 

por el aire que respiras,

la ropa que te pones y te quitas ante la pantalla del ordenador y escribes junto a un rumor vacío de ascensor y el murmullo del piano del vecino.

 

Recuerda esos años

que tu mente fue el reino de las dudas, de la prisa por llegar al Monte Parnaso, sumergida en tu voz de caracola y te gustaba el bosque como un color al que el cuerpo se entrega

 

como verde y continua esperanza.

 

¡Escribe Pilar!¡Escribe!

En tus frases cortas nada existe desde que te secuestran los veranos y el futbol arrastra masas con más pasión que una encendida religión.

 

¡Describe Pilar!

Describe el cielo arrugado descansando en la hierba del parque, describe bajo las notas del piano de Arvo Pärt el peso de su larga cabellera de nubes;

 

cómo tu cazadora adolescente

brilla más envejecida, reflejando los pocos hilos de luz que logran atravesar el aire pintado de gris oscuro.

 

¡Escribe Pilar!¡Escribe!

Cuéntanos cómo se llenan de humo los síes en la boca, cómo los abrazos matan el malhumor, cómo la vida trepa por los árboles y los ascensores;
 
cómo invade la vida
con sus dedos geografías

que creían ser, por arrugadas, inhóspitas.

                                                                                       Johann R. Bach

 

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