31 jul. 2013

A menudo tus ojos flotan

ALGODONES EN EL CIELO

 

A menudo tus ojos flotan

entre los algodones del cielo; a veces cedes terreno a sus  blancos pensamientos; tus labios se mueven: sonríes.

 

Cuando esas cabelleras se enfadan

oscurecen sus semblantes, se sitúan delante del sol como protesta entristeciendo a las caléndulas y a otras sensibles plantas y corazones; amenazan con descargar su ira lanzando contra tierras y mares grueso granizo destructivo.

 

A menudo somos nosotros

los que rechazamos su cariño protector de ultravioletas pensamientos; entonces sueltan sus finas lágrimas para mostrarnos su dulzura.

 

En invierno, aprovechando

que el sol está en baja forma y le cuesta levantarse, entre descuido y descuido, haciéndonos un guiño, nos prestan temporalmente sus algodones, alegría de trineos y paisajes.

 

A menudo tus ojos flotan

entre algodones del cielo y a veces entre fragmentos blancos en altas cumbres, en horizontes sin bosques y a veces entre sus ramas y claros. Y es que a ti te gusta soñar hasta estando despierta.

                                                                                                Johann R. Bach

 

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