12 may. 2013

Creías en ese sueño hemosísimo de alzar un nuevo mundo triunfante

       LA  SOLEDAD  DE  CLEOPATRA  (2)

Fue hermoso proteger al que sufría,

luchar contra el abuso de los despreciables, escuchar a los débiles, elegir a los hombres por sus méritos. El dios Ra te hizo mujer y soberana y te ordenó que tuvieras eso bien presente.

 

Cuando tenías que atravesar un desierto

ordenabas erigir en él pilones masculinos. Cuando tenías que atravesar los campos de trigo y sentías la pérdida de vigor trepando por las piernas invocabas a Hécate, la diosa-rana que protegía a las madres,

 

y extendía su benevolencia

a todos los hombres concediendo los favores que se le pedían en todos los ámbitos (prosperidad material, el don de elocuencia, victoria en las batallas y juegos, etc.) pues su poder era inmenso.

 

Creías en ese sueño hermosísimo

de alzar un nuevo mundo triunfante. Pero cuando descendiste por el Nilo, excitada desde los pezones hasta la memoria de tus muslos, comprendiste que el barco de imágenes no era un barco imaginario.

 

Lo que era sólo poético

en tu mente mataba la poesía. Sola quedaste por culpa de los dioses que cambiaron en tu alma la fama de mujer bonita por fatiga.

 

                                                                        Johann R. Bach

 

 

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