16 may. 2013

Amarga es la muerte, alimento de los manchados de culpa...

1.    LOS HOMBRES DE MI VIDA   (Augusto)

 

AUGUSTO

 

Profunda es la somnolencia

de osbcuros venenos, llena de estrellas y del rostro hipocrático de mi amante, pétreo.

 

Amarga es la muerte,

alimento de los manchados de culpa; en el oscuro ramaje de la cepa se disgregan con una sonrisa malévola y miran con tristeza las tierras.

 

Pero, levemente, él cantaba

a la sombra verde del saúco, despertándose de las pesadillas; dulce compañero de juegos amorosos, se le acercó un ángel rosado, y él como una bestia mansa, se adormeció en la noche, y vio el rostro estrellado de la pureza.

 

Servicial como él solo,

nunca renunció a hacerse rico. En su fortuna estaba el germen de su tristeza y depresión: sus hijos, en su absurda egolatría, nunca agradecieron la inmensa herencia –de amor y bienes materiales- recibida.

 

Agradezco el poco tiempo que me dedicó.

Sin embargo -y a pesar de ser veinte años mayor que yo- añoro los días en que me hizo tocar con la mano las estrellas. Aunque quedaron partes del cielo por alcanzar junto a él, me llevé –creo- las mejores primaveras de su haber.

                                                                                                   
                                                                                                                                                      Marta Guillamon

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