26 may. 2013

Lo que fascinó de mi verso a Priamo

                 AQUILES

 

Príamo me pidió clemencia

para su muy numerosa descendencia—cincuenta hijos, según algunas versiones—, entre quienes se encontraban Héctor, Paris, Héleno, Deífobo, Troilo y Casandra.

 

¿Acaso la tuvo él

cuando humilló al pueblo griego, negándose a entregar a Elena? Pudo evitar una guerra; estuvo en su mano impedir los ríos de sangre y prefirió el sacrificio inútil de Troya.

 

Lo que le fascinó de mi fama,

lo que quiso destruir Priamo de mi verso, era el porvenir, oscuridad resbaladiza anterior a la aurora, mientras que su noche pertenecía ya al pasado.

 

Conmigo moriría la fortaleza griega;

No su ingenio. La encargada de dar la batalla final debía ser forzosamente la astucia: un simple caballo de madera, de estrecha cara,  condenó al enemigo.

 

Desde el Inframundo, al lado de Hermes lo vi todo.

 

                                                                                          Johann R. Bach

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