28 may. 2013

auténtica Piedra Roseta de Galicia

Hórreo gallego:

un poema escrito en piedra

El poeta lee

en un hórreo gallego - auténtica Piedra Roseta de Galicia-, todo un mundo de sentimientos, un tiempo difícil donde el mínimo esfuerzo se valoraba y las palabras amorosas ocupaban un alto lugar en la vida de un espacio que se batía contra las embestidas del mar.

 

Hoy ya pocas personas podrán negar

la belleza de un hórreo gallego y la delicadeza con la que se escogió el paisaje donde ubicarlo, de la misma manera que muy pocas mujeres pueden encontrar que la palabra amor les suene como un sonido cursi, kitsch, rosa. A todas nos gusta oírla.

 

Y es que a la poesía se le acusa,

frecuentemente de cursi -cuando va tras las huellas de la belleza-, de describir no lo que realmente ha sucedido, sino como ha sido escrito o esculpido en la piedra

 

pero ya se cuentan por miles

los historiadores que deducen de los versos de un poema toda la riqueza del universo de sentimientos en el que vivió el poeta que los compuso.

 

A ella –la poesía-

le debemos aquello que, de tan evidente, pasaba desapercibido: esa reformulación constante en su insistencia del arte en clave femenina.

 

El lenguaje de un poema

no es –o no debería ser- un conjunto de fichas para jugar, sino que los valores de cada palabra y de cada frase reciben su expresión a través de procesos históricos que no se pueden eludir.

 

Así, las palabras contienen

siempre un hatillo de marcas y cicatrices, aunque después el poeta las lleve a cabo a su lenguaje particular, pero

 

¿Quién enseñó a hablar a los poetas?

¿Alguien con vocación femenina?
                                                                                Johann R. Bach

 

 

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