26 ago. 2013

Cruzamos unas palabras contigo

VIENDO CAER LA LLUVIA

 

Aquella tarde Federico y yo

nos enamoramos de ti mientras mirabas un cuadro de pintura olotina en La Galería del Paseo de Gracia.

 

A la salida de la exposición

la lluvia era tan intensa que nos vimos obligados a permanecer, junto a otros transeúntes, en la entrada. Tú también hiciste lo mismo. En la calle sólo una persona que parecía bebida cruzaba la calle con un saco en la espalda.

 

Aquel personaje, una estampa fuera del tiempo

–ya pasado o quizá aún por llegar-, llevaba unos pantalones con grandes rotos. Todos los que estábamos allí lo observamos como una curiosidad única en el paisaje.

 

Cruzamos unas palabras contigo.

La lluvia cesó en su virulencia, el viento amainó y tú bajo tu diminuto paraguas te fuiste. El agua te envolvió, como un árbol, en verdes hojas. Vimos tu aliento condensarse en el frío ambiente, como un árbol, en la apacible luz, vimos tu rostro desaparecer en la oscura tarde; los párpados bajados, las pestañas peinando el agua.

 

Federico y yo grabamos tu imagen

en nuestras retinas y de vez en cuando comentamos aquella tarde para cerciorarnos de que existes tan distinta de aquel pobre diablo mojándose como si no le importase el mundo. No te hemos olvidado.

                                                                                            Johann R. Bach

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