27 jun. 2013

En mis inicios yo tendía siempre a la perfección

  ¿ARTE EN MIS ESCRITOS?

 

El fin de un destino (rico o pobre) se halla en sí mismo;
recorre caminos ocultos que el mundo desconoce;
están llenos de flores o espinas.

                                                                    Marta Guillamon

 

¿Qué es lo que al principio,

hizo mi producción difícil y la convirtió en tardía?¿Sería acaso una óptica que no se adecuaba a mis dones en caso de tenerlos?¿Una suerte de conflicto entre el corazón y la cabeza? Aún no he conseguido averiguarlo.

 

En mis inicios

yo tendía siempre a la perfección y, creámoslo o no, la perfección en la forma. Así estuve sometido a la tiranía de la rima, el ritmo, la métrica y la estructura de los poemas. Sólo rechacé desde el comienzo los sonetos que me parecieron una absurda e inútil búsqueda del "jaque mate" en catorce versos.

 

Pero permitidme deciros

que ahora ninguna forma (entiendo por ello una forma percibida objetivamente) de ordenar las sílabas podría encontrarse en mis escritos. Ni siquiera la temática domina mi espíritu.

 

Nunca me agradó hablar de mí mismo

y por ello los escritos de mis inicios eran puro ejercicio y raramente se publicaron.

 

Pero hoy os digo,

con total madurez y conciencia, e insisto en ello, que todo mi arte está limitado a los únicos recursos destinados a una mayor comprensión de la palabra escrita, ese agente de inspiración profunda que actúa directamente sobre el espíritu.

 

El arte sugerente de un escrito –creo-

no puede proporcionar nada sin recurrir a los juegos misteriosos del doble sentido y la síntesis, el requiebro, el hipérbaton, la metáfora y la palabra profunda.

 

"El quijote" es una obra maestra legible

por cualquiera que se lo proponga y, sin embargo, no me atrevo a decir lo mismo de "La Divina Comedia" escrita en versos endecasílabos formando una estructura perfecta de tercetos encadenados.

 

De todas formas, la naturaleza es

la que nos indica que obedezcamos a los dones que nos ha dado. Los míos me han inducido al sueño, he sufrido los tormentos de la imaginación y las sorpresas que ésta me daba, bolígrafo en mano.

 

Busco que mis escritos inspiren

y no se definan. Busco que no determinen nada. Busco que el lector se sitúe como en un pequeño concierto en el mundo ambiguo de lo indeterminado.

 

Busco en ellos una suerte de metáfora,

lejos de cualquier arte geométrico. Con ellos pretendo que se descubra una lógica imaginativa. Hasta qué punto lo consigo es una cuestión que ya no me pertenece.

 

                                                                            Johann R. Bach

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