31 may. 2015

Para qué resistirse aún si somos suyos, si somos otros como frutos más maduros cada día,


TÍA CINTA NO NIEGA SU AMOR

Y a qué negarlo,
para qué resistirse todavía, a qué acumular palabras como se echa cal al fondo de un pozo,

leña mojada sobre el fuego.

Estamos solos tú y yo frente al mundo.
Como la tarde de noviembre solos, como el golpe de viento en mitad de las rocas solos,

Detenidos en un punto,
al fin juntos en nuestra soledad.

Con una extraña luz cósmica
en nuestro interior. A qué negarlo. Con una luz capaz de arrastrar a un predecible destino

tan útil
como un vagón de tren en la estación, como la ropa usada tan ajena de las tiendas de segunda mano.

Para qué resistirse aún
si somos suyos, si somos otros como frutos más maduros cada día, desprendidos ya del árbol, arrastrándonos sobre la tierra,

piel con piel
siguiendo a tan ajeno destino de amor silencioso, ese rostro que nos mira más joven siempre que nosotros.

                                                               Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Tú prosa nos llega con belleza y fuerza, vale la pena esperar.....¡Preciosooooo! >_<

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