11 ene. 2015

El amor tiene algo de generosidad porque siempre hay algo más y nunca se acaba del todo.

Capítulo 90. ÚLTIMOS DIAS EN FRIEDENAU  (I)

 

  • Enamoramiento en una persona madura.

 

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El amor tiene algo de generosidad

porque siempre hay algo más y nunca se acaba del todo. Algo indefinido que nos inclina a ir más allá de lo razonable o mejor dicho, de lo socialmente correcto.

 

Esa trascendencia

hace que cuando una pareja rompe sus relaciones, se buscan afanosamente razones de peso para ello; se exagera el mínimo detalle atribuyéndole un papel capital. Se busca acusar al otro de los crímenes más abyectos.

 

Julia no es una excepción.

 

Repaso lo que escribió su amante

cuando se trasladó a Friedenau:

 

…Tienes que saber que cuando te separas de mí

me siento abandonado,  sin fuerzas para seguir adelante aunque la soledad me libera en cierta medida de mis obligaciones. Comprendo que hay que trabajar y proseguir con las actividades habituales porque somos seres libres.

 

Yo soy y me siento libre y

deseo que tú también te sientas así.


Yo, por mi parte,

aceptaría cualquier situación que tú me enmarques porque te has hecho merecedora de un lugar en mi corazón y no quiero que te sientas obligada a nada. Ese lugar que en mí ocupas puede crecer  y desplazar otros sentimientos haciéndome olvidar parte de las heridas de mi alma o, por el contrario, perder fuelle y deshincharse hasta la desaparición (cosa que no deseo). 


También quiero decirte

que agradezco tus atenciones, que me gusta tu forma de pensar, que tu ternura me colma de satisfacción y que por ello que me siento tan bien cuando estoy a tu lado, de forma que me haces ver que la vida puede ser bella. Me tranquiliza tu conversación; fluyen mis deseos cuando me miras.


Por otro lado, también conozco las dudas

que tienes respecto a mí, pero yo soy así, con mis debilidades, con mi problemática psíquica que indica que aún no sé lo que quiero, porque he vivido en una cárcel de cristal de la que es difícil escapar sin ayuda de la imaginación.

 

No me importan tus actividades sociales,

religiosas, familiares o aventuras amorosas que puedas tener en tu Camino de Santiago o al lado del Camino.

Si tú has de ser el amor de mi vida,

te aceptaré como eres o como puedes ser. Siempre he soñado con un amor por encima de cualquier barrera y ahora que puedo haberlo encontrado no voy a ser tan estúpido como para poner condiciones: te quiero, te deseo y me entrego con las reservas propias de tu juvenil corazón. Besos, besos, besos y hasta luego….

 

Al releer esas palabras

que un día le salieron del corazón del amante de Julia, veo que efectivamente estaba enamorado y se entregaba generosamente. Demasiado generosamente. Siguiendo lo anotado en mis cuaderno de notas encuentro su última carta de amor.


                                                      Johann R. Bach

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