3 nov. 2013

Recuerdo muy vagamente cómo he llegado hasta aquí.

DOS SOLES              

 

                                                                         Ese arbolito tan seco

                                                                         no quiere reverdecer,

                                                                         parece ser un esqueleto,

                                                                         pero, espera su amanecer.

                                                                                                   Marta Guillamon

 

El frío en mis muslos

hace que me remueva en busca de mi saco de dormir. Recuerdo muy vagamente cómo he llegado hasta aquí, pero ahora lo importante es llevarme a la boca algo sólido para calmar mi estómago.

 

Saco de mi zurrón un par de galletas,

las mastico lentamente como buscando un alimento espiritual, luego sitúo en mi boca un par de gotas de agua enriquecida con magnesio, lantano y samario fosfatado.

 

Parece que voy recordando…

Sí sí, ahora parece que se me despeja la mente: me metí en esto porque quería ver el sol desde arriba.

 

Disfrazada con el uniforme de aluminio

logré introducirme en el lavabo de mujeres de esta Nave de Ulises. Y sentada durante horas en la taza del WC he descubierto que la noche es la historia de la nostalgia,

 

y, "tú eres mi noche"

–me dijiste antes de abandonarme-, fría como las paredes de iridio de este minúsculo lavabo. Heladas dejaste mis noches.

 

He perdido el conocimiento

en el brutal despegue hacia el firmamento, pero empiezo a rehacerme. Mis vértebras han resistido la presión de una aceleración inhumana aunque mucho menor a la que tú me sometiste

 

aprovechando que yo estaba enamorada.

 

El invierno de esta nave

y tu recuerdo me dolerán, el aire enrarecido con el oxígeno reciclado de mi propia respiración, sin el filtro de las viñas y castaños junto al mar, huele como las violetas en primavera.

 

Pero no importa,

amaré a cualquiera de esos astronautas que ignoran que yo viajo con ellos. Me ocuparé de sus largas noches antes de que lleguemos al sol.

 

Pienso contarles mi aventura

antes de que Júpiter desvíe con su potente gravedad nuestra órbita.

 

Quiero que cuando descubran

que el sol es en realidad, como un huevo de dos yemas, dos soles, lo hagan con alegría y nos riamos todos juntos de la nostalgia de un solo sol.

 

Hasta puede que recitemos

el poema de amor que me dedicaste:

 

La noche

es la historia de la nostalgia, y tú eres mi noche.

 

                                                                      Johann R. Bach

No hay comentarios:

Publicar un comentario