17 nov. 2013

"Ciervo en la cumbre"

ALEGORÍA PARA UNA POETA

 

"Ciervo en la cumbre".

La cristificada Pilar Novales prefiere la estrofa con rimas –el cierzo sopla donde quiere-, con pies seguros.

 

Y lo de Cervantes:

"En el aire, como aire en el viento que se estrella contra los molinos". Desearía que se hubieran quedado D. Quijote y Sancho en Barcelona;

 

claro que el mal lo veían

–y con razón- en La Mancha.

 

Eso también.

Y los poemas de Pilar donde el pesar se asienta y se mece, se retuerce y se resiste.

 

Pilar Novales. Un espejismo.

Un ciervo en una loma en la parte occidental del desierto de Los Monegros a orillas del Ebro.

 

Lo que vería D. Quijote

era un ciervo bebiendo que destellaba junto al agua, el alma humana en un mosaico,

 

Celidonia húmeda y hiedra.

 

Dura alegoría

como un escudo figurado forjado en hierro por amor a Cristo y las cruzadas, pulido hasta que su interior se exteriorizó como el polvoriento humo de turba sobre Aragón.

 

"Ciervo en la cumbre"

                                                Johann R. Bach

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