8 oct. 2013

Todo lo que sé del abandono es que es el acabose de la alegría.

ENTRE DOS MUNDOS

Vienes de un mundo

de mortal memoria y vas a otro –dicen- de inmortal olvido.

 

Entre los dos –el germánico y el latino-

no sabes en cuál vives ni quién eres tú misma. De las cosas que son inolvidables y que siempre se olvidan, y que, por olvidarlas, las sientes para siempre perdidas:

 

de tu llanto de ayer,

de la mirada de tus ojos con luz y sonrisa, del temblor de tu alma en tu silencio, me acuerdo todavía.

 

Pero poco a poco la luz

de tu mirada se apaga en mi recuerdo, al mismo tiempo lento con que se apaga un día de febrero; se diría que la noche no llega, se diría que

 

tus ojos de té

en la penumbra se iluminan como una nube oscura que esconde su alborada al poniente, escondiendo la claridad que huía; como una cadenciosa y triste Marcha Fúnebre de Chopin,

 

sombría prolongación sonora de música callada.

 

Todo lo que sé del abandono

es que es el acabóse de la alegría. Como una noche oscura para el alma a la que ha separado de sí misma.

 

Me gustaría pensarte

sola y a solas contigo con tus soledades sentidas como si no fueran tuyas, ni fueses tú quien las tiene; si aún el olvido no te ha vencido.

                                                                          Johann R. Bach

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