10 oct. 2013

es posible sentir la caída de la fina lluvia

LAMENTOS  ENTRE  BAÚLES

 

No te lamentes

de que ya no paseas como tantas veces antes, con el corazón como un sol errante por las playas de abril hasta que las estrellas platearan con una gasa invisible la oscuridad bajo el acantilado,

 

el lugar de nuestras citas

en la cala donde tuerce el mar.

 

No te lamentes

por haber tenido escasos escarceos, como los de dos notas que forman un acorde, hasta la entrega en la inspirada improvisación del amor.

 

Laméntate de no haber tenido,

como una canción que llega a su término, el arrebatado encantamiento de la carne, en el que nuestras almas habrían desfallecido hundiéndose y hundiéndose hasta donde ni el tiempo, ni el espacio, ni nosotros mismos importamos, aniquilados de amor.

 

Laméntate de haber dejado todo eso

por una habitación con lámparas, por una casa llena de baúles, y quedarnos con nuestro Secreto burlándose de sí mismo y escondiéndose entre paisajes y mandolinas, vigilado por todos entre la ensalada y el café.

 

Y verle a él temblar

–sintiéndote tu llena de presentimientos, como quien firma un contrato de crédito-, sin apasionarse con las ofrendas y las promesas acumuladas con rosadas manos sobre su frente.

 

Y luego, ¡oh tiempo deliberado y sin amor!,

eliminadas todas nuestras caricias por la entrega, en un espacio, reducido, elegido y a una hora conocida de todos.

 

Y así nos convertimos

en un tallo de la tierra frágil como un rayo de luna que espera ser arrastrado de nuevo a la corriente del origen de todo.

 

Es posible conocer un simple arilo de granada

y la carne que lo ha de acoger;

 

es posible sentir la caída de la fría lluvia,

pero sólo la carne, sólo el cielo saben el secreto de ese transparente grano fucsia en la alcoba nupcial bajo el suelo.

 

¡Oh noche!

 

¡Arrástranos hasta la corriente de nuevo,

danos otra oportunidad!

 

¡Sálvanos tú, Poseidón dios misericordioso de los mares!

 

                                                          Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Disparas la imaginación, provocas taquicardia, eres genial. Trasmites de una manera....

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