16 sept. 2013

Con tu es`´iritu especialmente crítico arrancas fragmentos al mundo...

DE TUS LABIOS SALE LUZ

 

                                                                 Un poema es aquello

                                                                 que resultaría imposible

                                                                 traducir sin el corazón.

                                                                                    Johann R. Bach

 

 

De tus labios sale luz

 

De silla en silla te mueves inquieta

en la nave del tiempo como los pájaros de rama en rama sin más tripulación que el reflejo de tus pensamientos.

 

Con tu espíritu especialmente crítico

arrancas fragmentos al mundo añorando sueños nunca vividos; removiéndote entre un mar de culpabilidades imaginarias. Eso es todo. Perteneces al mundo, pero no eres el mundo, sólo eres la diosa Minerva maestra del dibujo; luz, sol, voz.

 

De vez en cuando necesitas silencio

¡Menuda palabra para una diosa que vive de los ecos y la música de las palabras!

 

Pero hay lenguaje

entre palabra y palabra, entre beso y beso de Minerva, de sus labios sale luz, caricia de su generosidad, y de su aliento se alimentan no pocos mortales.

 

                                               Del "Manual de la Soledad"  Johann R. Bach

 

El autobús se ha detenido. También mis pensamientos. Desciendo, no sin dificultad, de las nubes; miro la antigua fachada  de ladrillo; me esfuerzo por recordar los rostros de "mis niños", los hermanos pintores; me pregunto si puede llegar un día en que no los pueda reconocer.

 

Me abre la puerta Jacques. Se ha convertido ya en un joven sonriente; me abraza, me besa muy cerca de los labios, como besamos las mujeres en la tercera edad. Claire baja corriendo, su abrazo también tierno no oculta cierta tristeza.

 

Ambos, ya huérfanos, se dejan explorar por mis ojos de té, como en otras ocasiones mientras me explican que siguen ordenando, pacientemente, sus cuadros y sus días. En sus ojos cuece la muerte (reciente de su padre Firmen), el frío vidrioso de sus ojos se insinúa en sus gestos y aparentan vivir como si nada, como si el olvido pudiera ganar la batalla y sienten, algo cansados, como el corazón se enlentece, como la piel recibe uno de los primeros golpes de aire seco y se adormece.

 

¡Huérfanos frágiles míos!

como mis manos

cuando no estoy contigo.

 

Una oleada de calor súbita enciende mis mejillas. Un sudor frío me recorre todo el cuerpo. Como si me faltara el aire me abanico para darme un poco de alivio. La pequeña copa de Oporto, después de algún momento de euforia, me ha producido el escalofrío y a punto he estado de desmayarme. Mi corazón no es eterno y ver a mis gemelos crecidos como sus cuadros me ha conmovido.

                                                                                                                      

 

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