6 jun. 2013

...algo como un borrón con el borde irisado ...

HOMBRES  SIN  GABARDINA

 

Ya no se ve por las calles

la encapuchada figura que se arrebuja con una flotante gabardina puesta sobre los hombros y con los brazos cruzados sin introducir en las mangas donde las escaleras tuercen en la oscuridad.

 

Tampoco suelen unos ojos amarillentos

en una habitación, de noche, mirar desde una telaraña gris. Ni el golpe de un ala de gaviota cuando el rugido de la vida llega a tu oído como un sonido jamás escuchado.

 

Sino, una tarde soleada,

en un camino que lleva a la estación donde las purpúreas buganvillas florecen a lo largo de verjas medio abandonadas mirando al campo espigado y el aire extrañamente en calma,

 

donde ves a contraluz un sol negro,

algo como un borrón con el borde irisado como las yemas de tus dedos llenos de tinta … Ésa es para los ojos la señal de la clarividencia,

 

y tú, de vez en cuando, la ves.

 

Pasa la vida, aunque no haya acción

y el recuerdo de Humphrey Bogart, de su eterno cigarrillo en la boca, su gabardina como su única piel y su manía de ver la realidad como única y

 

en permanente oposición a "lo oficial"

y la exaltación del alcohol como algo que podía ayudar a soportar a la conciencia de lo conocido como negativo, sea sólo una reseña del pasado.

 

Ahora hay que primar más –creo-

la mirada que busca la belleza en lugar de fijarse en lo negativo. La vida pasa y aunque no lo parezca suceden muchas cosas.

 

Pasa la vida, lo que no es poco.

                                                                                   Johann R. Bach

 

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