27 abr. 2016

Donde escribíamos “pechos virginales” se nos exhortaba a decir “promontorios rotundos”.


CONCESIONES SURREALISTAS

Hubo un tiempo que la censura nos obligaba a:

En lugar de la palabra cárcel nos "aconsejaba" definir ese espacio como la "Mina de Sal", contrariando así a los presos que preferían el término de "hotel".

Donde escribíamos "pechos virginales" se nos exhortaba a decir "promontorios rotundos".

En lugar de "intoxicación por plomo de los linotipistas" nos indicaban que era mejor referirse a la embriaguez de Minerva.

Y la "cadera redondeada de una mujer" quizá fuera mejor decir "el apoyo de la jarra de vino de la vestal".

La misma censura nos aconsejaba que al nombrarla lo hiciéramos con la palabra eufemística "Tripanosoma".

Y en caso de tener problemas con las autoridades se nos aconsejaba acudir al cuñado antes que a un abogado. De ahí la máxima que ha dado la vuelta al mundo: "El hombre es un cuñado para el hombre".

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Tan sólo hacía un año
que Laia había terminado sus estudios de arquitectura y aún estaba embriagada de grandes proyectos, de cálculos matemáticos complicados, de planos, croquis, estudios de detalle… cuando, inesperadamente, le surgió un trabajo.

Llegó a casa llorando. Nunca había imaginado que su primer trabajo iba a consistir en la remodelación de un pequeño jardín situado en el interior de una manzana de casas. Cuando hizo la visita se encontró con un espacio lleno de puertas, ventanas, vigas y ladrillos viejos amontonados en las paredes, bajo a las ventanas de las viviendas de las plantas bajas.

La mitad del jardín estaba acotado por una tupida malla alámbrica a modo de una gigantesca jaula en la que se hallaban encerrados cientos de gatos esperando su liberación. Casi no había espacio para la hierba sobre la cual descansaban papeles arrugados y botellas de plástico, denominadas eufemísticamente como “res derelicta” (es decir: cosas abandonadas, sin dueño).

Sólo de pensar que había gente que recogía gatos de las asociaciones protectoras de animales, que luego los desparasitaban y vacunaban para su posterior venta, ya le venían ganas de vomitar. Y ¿qué decir de toda la basura acumulada durante meses, quizá años, en aquel pequeño reducto? Cassia al verla tan desolada no pudo evitar un sentimiento de solidaridad y de empatía hacia aquella joven promesa. Vamos –le dijo- llévame a ese lugar, haremos unas fotos y nos pondremos manos a la obra con ese encargo de rehabilitación de un espacio urbano.

Siempre hay que hacer concesiones al aceptar un trabajo.
Ésa es la parte oscura de nuestro mundo.

                                                         (de la novela "Dibujos y Paisajes de Cassia")
                                                                                  Johann R. Bach

5 comentarios:

  1. Pilar Dehesa
    20:01

    cuando salimos de la escuela todo parece color de rosa y nos damos de topes pues ya en el ejercicio diario todo es diferente, cada dia un reto cada dia una aventura.
    Estupendo saludarte mi amigo

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  2. Julio Guelbenzu
    23:14

    un eufemismo para no romper la moralidad.

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  3. XANA GARCÍA
    18:19 (fa 6 minuts)

    Hubo un tiempo y hay un tiempo actual donde la doble moral trata de tapar las cosas tal y como son.Tú ,poeta,escribes con el significado e inmediatez de la palabra desnuda,fresca, a través un surrealismo metafórico hermoso que nos sitúa en un mundo onírico elevándonos por encima de toda moralina.

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  4. Maria Pilar Novales Fandos 0:29 (fa 17 hores)

    JAJAJAJAJA. ERES INCCREIBLE. BESICOS DE CARIÑO PARA TI JOAN.

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  5. Rosalva M P 28 abr. (fa 2 dies)
    Que ganas de censurar

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