11 dic. 2014

Pocas horas antes había visto el mar retorcerse y saltar –verde oscuro y espumas en el viento- bajo las últimas lluvias de un otoño moribundo.

MAR Y VIENTO

Ayer fue un día de viento,
se escuchaba alta la madrugada, el graznido del dios Eolo,

golpeaba tenaz
con su queja gris el viento entre las ramas desnudas que se herían y empujaban.

Fue la de ayer una noche de diciembre
en la que las moscas aturdidas y estúpidas –fuera ya de su tiempo y su clima- revoloteaban sobre la bombilla de baja potencia,

se negaban, comprensiblemente,
a su muerte indudable.

Pocas horas antes
había visto el mar retorcerse y saltar –verde oscuro y espumas en el viento- bajo las últimas lluvias de un otoño moribundo.

Al entrar en casa,
escuchaba el crepitar de la estufa eléctrica y su fuego artificial simulando leña ardiendo,

miraba la ceniza
y las brasas en su pantalla como danza de llamas. Sobre la decorativa chimenea, algunos libros recuerdan otros tiempos,

adornos que disimulan una pasión
hoy ya muy disminuida, pero aún viva.

Hoy, naturaleza y comienzo de invierno
me acompañan mientras en su pura lógica el frío se pega en los cristales, deja un vaho helado en las ventanas.

El día sigue su transcurrir inútil ya
para criaturas que han agotado todo el tiempo de su escala y sereno se va oscureciendo para perderse prematuramente en la noche.

No voy a escribir mi epitafio,
hablaré con dolor resignado conmigo mismo sobre aquellos besos que sí dejaron huella contrariamente a estos días de diciembre

que no tardarán en ser olvidados 
al renacer la primavera.

                                                                 Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. COMENTARIO DE GRISELDA

    Muy poetica y depresiva forma de describir el final de las cosas como no puede ser de otra forma ,heladora pero sensata , no obstante alguien dijo que--- El crepusculo de la desaparicion es bañado con la magia de la nostalgia ....de los besos por ejemplo , un saludo Joan Rr

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  2. Aunque sea triste el final de esta prosa , siempre cabe la esperanza de cambiarla y que eses besos sean el principio de algo que cobrará mayor fuerza después del invierno, cuando toda esta locura de vientos y mareas dejen paso a una calma posibke de disfrutar

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