19 may. 2014

SOY PINTORA Y DECIDÍ VIVIR DE MI TRABAJO...

El monólogo de Julia… Cuando el miedo se toca.

 

¿Depresión de Sepia?

 

-No saber es lo peor-

respondió Julia en medio de la conversación.

 

-A veces escucho incrédula

a la gente- continuó Julia- que cree dominar la filosofía, tan sólo porque conocen algunas frases que conforman la sabiduría antigua de culturas milenarias.

 

¿Qué es eso de que sólo tengo el presente?

Ya lo sé que sólo tengo este instante y este día, pero también te dicen que hagas ahora por lograr lo que quieres para tu futuro.

 

Si el futuro no fuera importante

entonces por qué mi psicóloga me pregunta en consulta: ¿Dónde y cómo se ve usted a sí misma dentro de cinco años?

 

Digo yo

que será para trabajar sobre las aspiraciones y motivaciones que plantee en esa respuesta en forma de sueños y elucubraciones, pero que responden a la idea de lo que quiero lograr.

 

-¿Y cómo puedo asegurarme el futuro que quiero?-

me pregunto a mí misma continuamente. Cómo, si a veces siento que todo es tan relativo que por mucho que pongas medios para controlar el curso de los hechos, éstos toman la fuerza del agua y modifican todo trazado o dibujo.

 

¡Dios, tengo tanto miedo a fracasar!

 

Sí, ya sé eso de que fracasar no es el problema

sino la actitud que asumas cuando te suceda. ¿Sabes qué? boberías, fracasar sí es un problema. Te deja sin fuerzas, dudas de ti misma, cambias el rumbo, dejas de creer que puedes,

 

fracasar es una mierda.

¿Y la gente a la que decepcionas? ¿Has pensado en eso? ¿Qué les dices?

 

Oh… no te preocupes,

lo importante es que tantas veces como me caiga me levantaré, ¿es eso lo que le dices a quien ha confiado en ti?

 

Sí, más vale que te levantes…

claro que más vale que te levantes; pero… ¿Sabe alguien lo jodido que se siente saber que puedes y que ni un maldito ser confíe y quiera darte una oportunidad?

 

¡Oh vaya!,

¡La cantidad de gente que tiene menos talento y triunfa! Es apabullante

 

La semana transcurría como siempre.

Cada mañana al ordenador, revisar los correos, navegar algunas de las principales redes sociales, informarse de cuánto barro sigue teniendo

 

España -ese mosaico- encima de sí misma

y dar gracias por tener qué comer o dónde dormir, porque cada vez más personas se ven privadas de estos derechos, que sin saber muy bien cómo, pasaron de ser derechos a convertirse privilegios y bendiciones por las que dar gracias.

 

-Estoy harta de Bárcenas, del caso Nóos, de los referendos y hasta de mí misma- se decía a sí misma Julia algunos de esos días en los que, el mismo suceso comentado en los principales medios de comunicación, llegaba a sus oídos cansados de escuchar tanto pesimismo.

 

-No tengo deseos de vestirme,

cuánto calor, quiero hacer deporte y no me decido, quiero huir y no puedo y lo único que hago, además de respirar, es pintar y pintar.

 

Sólo pintar para no vender,

sólo pintar para seguir siendo, quién sabe hasta cuándo, quién sabe si siempre, una perfecta desconocida.

 

Dudo de mí misma y lo detesto.

¿Por qué he dejado que el concepto de triunfo penetrara por mis poros e invadiera mi filosofía de la vida?

 

¡Ah claro!, porque soy un ser social

y me influyen los demás, lo que veo, lo que los otros desean, lo que se supone que da la felicidad. ¿Y qué es la felicidad? ¿Y quién soy yo? ¿Y qué quiero de verdad?

 

Vaya…

¡Cuántas preguntas sin respuesta, necesito volar!

Y el sol no se ha puesto aún por última vez.

 

                                                              Johann R. Bach

 

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