29 abr. 2013

LLUVIA Y TRANVIAS EN BRUSELAS

LA NOCHE TIENE LARGAS MANOS     

 

La noche tiene ojos sin pupilas

 y largas manos.

 

¡Qué buen tiempo hace!

 

Es necesario gritar para no estar triste

las horas danzan como las letras y las sílabas dentro de mi frente.

 

Es necesario rugir para olvidar,

para no morir cantando, para no enrojecer de vergüenza y de rabia.

 

¡Qué tiempo tan poco apacible!

 

Nada mejor que irse

tomar el bastón y caminar con el culo arrastrando.

 

Cuando uno agota los nervios

y se enfurece porque ha tomado demasiado café debe hacer un alto en el camino y mirar hacia atrás.

 

¡Qué tiempo tan poco alegre!

 

Las campanas repican

a modo de despedida y por gloria de ingenuos soldados, el cementerio es encantador bajo la fina lluvia, hay flores, nacidas de estornudos, coronas, inscripciones y cruces fabricadas por el hombre generoso gran filósofo que envió a muchos al campo de batalla.

 

¡Qué tiempo tan apacible!

 

¿Qué se oye?

El sol toca el clarín y las flores caen severamente como árboles desarraigados.

 

¡Qué buen tiempo hace!

 

Aquí están los hombres,

llevan corbatas rojas y diarios de todos los colores. Se detienen y juegan a cara y cruz o al dominó.

 

Cada vez el tiempo es más apacible.

 

                                                                                            Leo P. Hermes

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