27 may. 2014

Y Ella, como una diosa del amor, en medio del mundo rodante,

LUCIA VA AL CINE

 

Siempre hay un día

en el que hay que dar una tregua al verano, a la belleza y al dolor de estar demasiado conscientemente

 

viva entre las cosas que pasan

y las cosas que se quedan (¡Ay, idéntica tristeza en la fatiga!)

 

el dolor de ser joven.

 

Tregua, tregua… -dice para sí Lucia-

huyendo una vez más por no poder hacer frente al mundo que se te viene encima: toda mi vida, parece ser un vuelo.

 

Huye y encuentra refugio

en una sala de cine.

 

Enormes rostros aparecen y explotan,

como burbujas en un viento negro, las palabras ya no entran en los oídos, cierra los ojos sobre aquellas caras

 

y en un momento se duerme;

duerme, mientras las imágenes pasan y regresan, vuelven a pasar y regresan.

 

Y Ella, como una diosa del amor,

en medio del mundo rodante, con las piernas abiertas trasnocha; y cuando se despierta son las nueve.

 

¿Germán? Dulce es la venganza;

habrá tenido a su querido Germán esperando.

 

                                                                     Johann R. Bach

 

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