28 may. 2014

Plata y negro en el tatuaje del delicado tronco,

EL SUEÑO DEL JOVEN MANZANO

 

Los altos y enhiestos chopos

junto a la vieja carretera se yerguen; el viento y el sol los acaricia, moteando de colores la intensa hierba verde con luces y sombras;

 

y algo apartado,

un delgado árbol joven –un alegre manzano- en el viento se mece y parece casi consciente de su flexible elegancia,

 

agita sus hojas de gemelos matices

y brilla con risas plateadas, llenando el lugar donde se levanta de un inesperado destello de belleza y gracia humanas; hasta que

 

desde su árbol la ninfa avanza,

mujer ahora hecha, contoneándose para encontrarse con él –joven vástago- ; es ella.

 

Uvas y queso, uvas y queso:

olivos tan firmes, lustrosos y verdes como los pechos de la hija de un dios de los rios,

 

nadando entre cristalinas aguas.

 

Plata y negro

en el tatuaje del delicado tronco, y junto a la raíz bañada por la corriente del rio el satinado pez está de luto.

 

De pronto, el viento cesa,

las nubes se tornan como tinta, y el cielo se encapota en silencio.

 

¡Qué hermoso el grito de la ninfa

que le da al joven manzano su silencio!

 

                                                             Johann R. Bach

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