19 abr. 2013

ORACIÓN DEL CANGREJO ERMITAÑO

 ORACIÓN  DEL  CANGREJO  ERMITAÑO

 

¡Oh noche!

 

Libera de angustia

la orilla de mi lecho, ese extremo de tres palmos de los míos donde acceder a las manos manchadas de plata, amor y olvido de los angostos pasadizos que conducen el alma al final de un tormentoso día en el que tiemblan épocas laicas en los libros oceanográficos.

 

Deja al descubierto espacios vegetales,

trozos de tubo acodados y aquella antigua soledad que cuando el Cielo inquiere resbala entre las piedras húmedas donde beben las estrellas y las obras de los hombres.

 

¡Oh noche!

 

Insiste como hasta ahora

en facilitarnos las obras, las leves e ingentes, cinceladas o sucias, recovecos en las rocas y velas adheridas a los mástiles, hilvanadas con pespuntes largos.

 

Tráe quietud y sosiego a mis hermanos

en cada ocaso veraz e inacabado aunque muchos de ellos tengan un hogar; pon música de Arvo Pärt en mis sienes y entre nota y nota un silencio que arranque de las cuerdas de un piano formado por conchas marinas y se imponga como un relámpago de tentación y calma.

 

¡Oh noche!

Sabes que no tengo

con qué pagarte, que ni siquiera puedo ofrecer una lágrima para cada una de tus estrellas, pero si pudiera te regalaría todo el llanto que hay en los mares.

 

¡Oh noche!

 

Calma a esos océanos abiertos

que proponen tinieblas azules de venganza y hacen temblar el suelo, la carne del mínimo corazón y otras suturas:

 

el mar invita siempre a cataclismos

por el enfado de poseidones, sirenas y minúsculos cangrejos ermitaños como yo que ni siquiera poseen un lecho propio para descansar.

 

                                                                                                   Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Lo que es ofrecer lo que uno no tiene, pero tan solo la intensión cuenta.

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