12 may. 2016

¿Sabes Bruno? A mí también me gustaba el mar, la noche, el blues…


EL BLUES EROSIONA LA NOCHE

¿Sabes Bruno?
A mí también me gustaba el mar, la noche, el blues…

Me gustaba sentir ante mis ojos el mar abierto con la luna levantándose como otras tantas veces mientras a mi espalda sonaba un blues; me gustaba ver el reflejo de su luz sobre la piel cuando aquel gran Lago de los Sueños me descubría triste, triste como el sabor de mis labios gastados ya de lejanos besos y silencios.

Me volvía loca de placer vivir ante unas aguas a veces tranquilas, a veces embravecidas, ante el viento de tramontana, convertido en brisa suave, recorriendo la distancia infinita suma de todas las distancias entre las islas y que sembraba paz a archipiélagos enteros bajo la atenta mirada de las estrellas y que suavemente acariciaba la arena pisada por Él; erosionando lentamente mis pensamientos.

Recuerdo muy vivamente cómo las notas desgarradoras de un desafinado se situaban sobre las terrazas y sonaban entre las jarras de cerveza como si todo aquello que has amado se hubiese sumergido entre las aguas y tú fueses esperando amaneceres cada vez más profundos.

Casi mecánicamente escribía cómo la orilla del mar había lamido mis delicados pies, y con letra lenta, decidida, grababa en mis cuadernos las lejanías que llegaban hasta mis ojos y no desataban llantos ni nostalgias, sino sueños de ser luz en Su Cuerpo y en Su Nombre.

Abandonando mis ropas, libros y medicinas borré las huellas, evitando el camino de vuelta a mi Aurora aunque algún poema en la memoria y el olor en mis zapatos viven aún en el fondo de algún armario.

¿Sabes Bruno?
A mí también me gustaba el mar, la noche, el blues…

¿Cómo será –me pregunto a menudo- la noche de alguno de aquellos amores? ¿Qué recuerdos permanecerán fieles en el mar? ¿Recordarán cómo vivieron tantas y tantas veces cómo mis ojos dibujaban aquellas extrañas y eróticas geografías?

¿Permanecerá fijada aún mi caligrafía tatuada en sus pechos, ahora ya imaginarios? Como si ya la luz huyera eterna y no fueran mis ojos para ellos sino para pactar una angustiosa paz en cada ola perdida de mis ansias, todo se va borrando, en cada brisa, al fin, sin más conciencia que ver las brasas humeantes del universo de aquellos ojos y alrededor ellos, sólo sus cuerpos.

¡Que el olvido llegue pronto a sus umbrales!
Y todo ante mis ojos vuelva a ser como el blues de aquellas noches junto al mar.

¿Sabes Bruno?
A mí también me gustaba el mar, la noche, el blues…

                                                           Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. Pilar Dehesa
    Ahir a les 23:36

    Hermoso!! sabes los recuerdos que mantenemos vivo son los mejores, lo vivido sea triste o alegre siempre forma parte de nuestro ahora.
    Es un gusto saludarte, disfrutar y leerte es un placer +Joan Rr

    ResponderEliminar
  2. Griselda Corni Fino
    0:46

    Que bonito y que triste .No solo esos amores se hunden en el Mar al son de las notas de un blues Se ahogan anhelos y esperanzas , que es mas grave
    Precioso

    ResponderEliminar