8 may. 2016

Algo tan inexplicable como un diamante, una estrella brilla sobre ti,


EL AUTORETRATO DE CASSIA

Vuelvo a verte, Cassia,
moldeada conforme a un escalofrío, con sólo los ojos al descubierto, en aquella calle helada. El cuello del abrigo levantado, la mano cubriéndote la boca con la bufanda, eras la imagen misma del secreto, de uno de los grandes secretos de la naturaleza justo cuando él se manifiesta, y en tus ojos de fin de tormenta pude ver como surgía un pálido arco iris.

Desde entonces,
cada vez que quiero hacerme una idea física de la clave de ese misterio se me aparece de nuevo la estructura de tu mirada bajo la altísima concha que orla tu ceja izquierda, coronada por una luna imperceptible que le permite extenderse trazando con su curva una o dos oscilaciones a la altura de ese pálido creciente que se pierde al inicio de la sien.

Ese signo misterioso,
que únicamente he visto en ti, preside una especie de interrogación palpitante que al mismo tiempo ofrece su respuesta y que me lleva cada día a la fuente misma de la vida espiritual.

La imagen de ese dibujo –tu autorretrato-
irradia tal luz que impulsa a adorar el fuego mismo en el que fue forjada. Sí, me bastó sólo con verte para convencerme de que la eterna juventud no es un mito. Fue su sello el que, de una vez por todas, delimitó para mí esa parte de tu rostro que acabo de describir tan torpemente.

Algo tan inexplicable como un diamante,
una estrella brilla sobre ti, aunque tú, forzosamente, lo ignores; una estrella cuya fuente tan sólo consigo localizar por aproximación. Tanto más que la sustancia de esa estrella trasciende lo orgánico: está hecha de la radiación que la vida espiritual, ya en el cenit de su intensidad, imprime a la expresión de tu rostro en su totalidad.

La estrella de tu rostro
ocupa de nuevo su lugar principal entre los siete planetas de la ventana cuyas luces se atenúan para imponerla a ella como la pura cristalización de la noche.

                                                                              Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Griselda Corni Fino
    20:06

    Haces un retrato absolutamente idilico , como solo se puede hacer de alguien a quien se ama o admira y no se conoce
    pero es precioso

    ResponderEliminar