29 mar. 2015

no puede ser ¡oh noche! que te haya cegado para siempre el estaño de la luna

LA NOCHE DE LA AMAZONA DE PLATINO

 

¡Oh noche!

¿Puede ser que no te importe?

 

Desde el abismo universal,

como una amazona sin caballo fue lanzada a tu orilla radioeléctrica e, indiferente,

 

llenas de espuma brillante

la cola de los cometas y haces que todo cante, pero has de apreciar que el futuro del Universo depende de la extraordinaria fertilidad esa mujer.

 

¡Oh noche!

Yacerás a su lado sobre la arena formada por millones y millones de litros de neutrinos, descomunales protones, fantasmagóricos bosones y ricas pepitas de oro, platino y otros minerales de wolframio, vanadio y cromo.

 

La vestirás con tu casulla de azur,

la atarás indisolublemente a la superficie hiperbólica de la gigantesca ola que retorciéndose sobre sí misma forma la sopa de partículas del Universo.

 

Y –como en los ventrículos de un corazón deshabitado-

querrás llenar de espuma sonora las frías paredes de las galaxias, llenarlas a todas de nubes de polvo de estrellas, lluvia de meteoritos y vientos solares…

 

Como sobre una nacarada lanzadera,

tirarás de las bridas de su montura como si fueran hilos de seda platinada y con tus ágiles dedos,

 

iniciarás el tiempo de la fascinación.

 

Con el flujo y reflujo de sus manos

-hecho de monótonos movimientos-, conjurarás indudablemente ¡oh noche! los posibles espantos solares.

 

En toda la amplitud,

la palma de la mano de tu criatura La Amazona de Platino igual que una nacarada coquilla reluce, ahora, orbitando en

 

la oscuridad de un Universo que se apaga

galopa extendiendo tras de sí un fuego magenta.

 

Ella cree en ti ¡oh noche!

y en el eco que le devuelves desde las estrellas. No puede ser que la luz se apague como si la masa crítica de

 

la suma de todos los metales del Universo

fuera insuficiente para mantener el pulso del Cosmos;

 

no puede ser  ¡oh noche!

que te haya cegado para siempre el estaño de la luna y todo se queme  como una página en blanco frente a la mirada de un poeta:

 

un poco de humo y un poco de ceniza.

 

Es por ello que La Amazona de Platino cabalgará,

sufrirá bajo una música angustiosa, amará infinitamente, y sus lágrimas reflejarán el llanto universal,

 

Recogerá las ligeras ondas

que, como pelotas de ping-pong rebotadas desde los planetas mates nos llegan en la noche en forma de materia oscura y

 

calentándolas de nuevo

volverán a ser fuente de vida.

                                                                Johann R. Bach



1 comentario:

  1. La Amazona de Platino vuelve a a tener una pasión por creer en la esencia que crece en torno a ella , por los silencios rotos de un fín de semana en ermitaños lugares lejos de sonidos producidos por sus estrellas buscándo una palabra, un gesto....
    Tal vez roto ese silencio, deje abrir su caja de Pandora . >_<

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