4 abr. 2015

En sus ojos rejuvenecen los desmanes de los dioses menores

LA SONRISA DE LA MUJER MUTANTE

 

Mujer mutante, La Amazona de Platino,

como tú lector y como los demás, montón de risas ruidosas como destellos en la noche y de ecos de conciencia,

 

completo en el único suspiro de voluntad

su nombre portátil y asimilable pulido por las dóciles inflexiones de las caricias,

 

incomprendida, varia,

según el goce de las corrientes interrogativas.

 

La Amazona de Platino,

mujer mutante cuyas carcajadas resuenan por todo el Universo observable que se mueve por las imprecisiones del destino

 

con su corazón como alforja única

y un alegre swing a modo de cabeza,

 

aparece como un vaho

sobre un espejo frío y tú mismo no te dejas ver,

 

grande e insignificante

entre la preciosidad de la escarcha de un paisaje y su sonrisa.

 

No obstante,

los hombres cantan en corro como antiguos bateleros del Volga bajo los fríos puentes de un París imaginario con

 

la boca azul contraída más allá de la nada.

 

Mujer mutante es La Amazona de Platino,

de piel templada con el frío vacío entre las estrellas, magnífica o miserable entre la niebla de las edades castas, habitación barata y ojos brillantes embajadores de fuego que

 

cada uno indaga y cuida

en la piel de caricias de sus ideas.

 

En sus ojos rejuvenecen los desmanes

de los dioses menores saltando al desastre entre los muelles dentales de la risa.

 

Mujer mutante como yo,

como tú lectora que entre tus manos tienes, como para lanzarla, una bola luminosa:

 

tu cabeza llena de poesía

buscando el estallido de la risa.

                                                                                                                                                          Johann R. Bach


1 comentario:

  1. "incomprendida, varia,
    según el goce de las corrientes interrogativas.

    La Amazona de Platino,
    mujer mutante cuyas carcajadas resuenan por todo el Universo observable que se mueve por las imprecisiones del destino

    con su corazón como alforja única
    y un alegre swing a modo de cabeza,

    aparece como un vaho
    sobre un espejo frío y tú mismo no te dejas ver,

    grande e insignificante
    entre la preciosidad de la escarcha de un paisaje y su sonrisa."Vaya,varía según el goce de las corrientes interrogativas esta mujer mutante,todos vamos mudando de piel por el camino ,nos vamos adaptando al medio y las circunstancias,unos con más alegría que otros,otros con más pena que otros,y otros se quedan varados sin más"con la boca azul contraída,más allá de la nada."....Me gusta tu Amazona ,así que como lectora lanzo una bola luminosa ..............Buena noche,excelente poeta

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