4 abr. 2015

La tierra nos tiene apretados a todos en su puño de tormentosa angustia.

EL BLUES DE LA AMAZONA DE PLATINO

 

La tierra nos tiene apretados

a todos en su puño de tormentosa angustia.

 

¡Que nadie se mueva!

 

¡Que permanezcan quietas

esas rebeldes drosófilas melanogaster! Es hora de preparar su vuelo a la luna y

 

unirse al día para buscar un fin.

 

Apretemos entre los dientes

los minutos que nos separan de esa especie que tanto ha hecho por la Humanidad.

 

Nacieron esos diminutos seres alados

en un mundo exento de gravedad una rudimentaria nave espacial. Su esperanza (matemática) media de vida era de tan sólo veintiún días de nuestra especie.

 

Su angustia

de no saber en qué planeta viajaban redujo drásticamente su ciclo vital a la mitad: En tan sólo diez días todas habían envejecido fatalmente.

 

La muestra -diez mil individuos- no deja lugar a dudas:

 

la absorción masiva de oxígeno

a causa de la elevada frecuencia respiratoria era la causante de su debilitamiento físico por hiperoxidación de sus vísceras.

 

Se les prometió

que si abrían sus manos podrían acoger al ángel que iba a caer, que sus innumerables deudas serían pagadas hasta el último bieuro(1) y

 

sus sufrimientos se los llevaría el viento.

 

Por aquel entonces

La Amazona de Platino era sólo un ruidillo que llevaba dentro varios ruidos, pero no era ese ruido, apenas audible,

 

una vibración helada, arrugada,

en una encrucijada tirada en la húmeda acera a los pies de los hombres con prisa, sino

 

una música de blues dotada

ya de escalas completas de siete tonos y sus correspondientes semitonos, capaz de aportar alegría y esperanza a

 

la esfera de la única hora que vive al sol.

 

                                                              Johann R. Bach

 

NOTA 1. Bieuro es la denominación de la moneda de dos euros

 

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